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FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN

"El patio de mi cárcel", un debut marcado por los estereotipos

Belén Macías compite por la Concha de Oro con su primer filme, producido por el Deseo y uno de los tres españoles a concurso

Cuando uno se desayuna por la mañana con la noticia de un atentado en el que ha muerto un militar y varias personas han resultado heridas, la verdad, quedan pocas ganas de ver cine, aunque el cine que haya que ver tenga una base real. Que es lo que pasó ayer, jornada en la que se pudo ver la primera de las tres películas españolas que este año figuran en la sección oficial a competición del Festival de San Sebastián.

El filme en cuestión es "El patio de mi cárcel", una producción de El Deseo y Warner, con la que debuta la joven realizadora Belén Macías y que tiene su origen en la historia de un grupo de teatro, Yeses, que una funcionaria de prisiones montó en los años 80 en Yeserías.

Ante un argumento como el que Belén Macías presenta en su primer largometraje, lo primero de todo es valorar las buenas intenciones que alguien tiene cuando se propone construir una película. Pero con las buenas intenciones sólo no se llega muy lejos ni se obtienen grandes resultados.

Tanto rodeo no tiene otro objetivo que retrasar en la manera de lo posible el momento de contar que "El patio de mi cárcel" es una obra que no ofrece nada nuevo sobre el mundo carcelario, ni sobre las mujeres presas. Todo aquí es puro estereotipo.

Casi nada

La presentación de ese grupo de mujeres que han llegado hasta allí por drogas, asesinato, robo o cualquier otro delito, la ofrece Belén Macías repitiendo los mismos modelos que el cine siempre ha construido. No falta ni la presa que domina a las demás, ni la pareja de lesbianas, ni la afroamericana que forma su propio grupo y controla el tráfico de drogas dentro de la cárcel, ni la yonki ni la presa que lo está por tráfico de drogas.

Tampoco, evidentemente, falta la funcionaria que trata mal a las reclusas ni aquella otra que hace el papel de buena.

Como ocurre siempre en el cine, lo más grave no es solo la sensación de que todas esas historias, todas esas mujeres y su pasado te resultan demasiado conocidas. Lo peor es que termina la película y no te queda casi nada de ella. Alguna pequeña emoción, gracias a los buenos oficios de actrices como Candela Peña y Ana Wagener, y en ocasiones de Verónica Echegui. Pero poco más, porque los personajes te llegan con dificultad. Lástima.

Hoy, la de Jaime Rosales

El cine español volverá a estar presente hoy en la sección competitiva, en una jornada en la que se proyectará "Tiro en la cabeza", de Jaime Rosales. En esta película, el director de "La soledad" recrea el asesinato de dos guardias civiles, el pasado mes de diciembre, en la localidad francesa de Capbreton.

Ni qué decir tiene que la expectación es mucha, dada especialmente la apuesta arriesgada del festival, en el que recordemos que el año pasado no se consiguió contar con la película de Manuel Gutiérrez Aragón "Todos estamos invitados".

Drama familiar desde Estambul

Pero siguiendo con la jornada de ayer, también la segunda película exhibida a competición estaba dirigida por una mujer, la realizadora turca Yesim Ustaoglu, quien estuvo en San Sebastián para presentar "La caja de Pandora".

Se trata de un drama familiar sobre tres hermanos de caracteres y vidas muy diferentes que han de hacerse cargo de su madre cuando esta comienza a mostrar los primeros síntomas de demencia senil.

Lo mejor de todo este filme es asistir a la relación que la anciana mujer, que sólo sueña con volver a su pueblo junto a las montañas, entabla con su conflictivo nieto.

"La caja de Pandora" es un filme sencillo, demasiado largo, con tendencia por parte de la realizadora a ensimismarse en la recreación, hermosa por otra parte, de la ciudad de Estambul y con unas cuantas secuencias fácilmente eliminables. Pero, aun así, se deja ver.

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