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CINE

Los "chicos Almodóvar" se imponen

Todo el mundo habla de "las chicas Almodóvar", pero poco se dice de sus chicos más allá de que, según el propio cineasta, son en su mayoría "un símbolo del patriarcado". Sin embargo, algo pasa en "Los abrazos rotos", su nuevo filme, para que estemos ante "personajes masculinos más de carne y hueso".

Almodóvar ha sido el primero en darse cuenta de esta transición, (ya dijo que no quería repetir personajes "tan cabrones" como los de "Volver"), un enriquecimiento en matices que será llevado ahora a la pantalla por Lluís Homar, José Luis Gómez, Rubén Ochandiano y Tamar Novas.

Según afirman ellos mismos, este giro ha llegado, como todo lo que tiene que ver con su cine, de un modo natural y muy conectado con su evolución personal, que se dirige hacia una mayor serenidad, tanto creativa como emocional.

"Siempre se habla de mis mujeres, pero he trabajado con actores enormes, como por ejemplo Banderas". Antes eran símbolos del patriarcado, sobre todo en "Volver", su anterior trabajo, pero en esta nueva película hay un cambio y ellos "son más complejos y tienen zonas oscuras y luminosas", admite el doblemente oscarizado cineasta.

Lo cierto es que, en sus dieciséis filmes anteriores, los roles masculinos casi siempre han permanecido en segundo plano con respecto a los de las chicas o han hecho gala de una notable carga "negativa", aunque hay sonoras excepciones como en "La ley del deseo" y "La mala educación", filmes protagonizado por Banderas, Eusebio Poncela, una travestida Carmen Maura, Gael García Bernal y Fele Martínez.

Pero también hay claros ejemplos, como el marido de Raimunda en "Volver" (Antonio de la Torre), que intenta abusar de su hijastra; el policía alcohólico y resentido de "Carne Trémula" (Pepe Sancho) o el secuestrador perturbado de "Átame" (Antonio Banderas).

La matización de estas "bondades", casi arquetípicas, se hace muy evidente en el caso del actor Lluís Homar que, tras su papel como cura pederasta en "La mala educación", repite con Pedro en "Los abrazos rotos", interpretando a un escritor que pierde la vista y se enamora de Penélope Cruz.

"Antes, aunque había también grandes personajes masculinos como el de Fele Martínez o Javier Cámara, sí que es cierto que los chicos éramos todos bastante turbios", explica Homar a Efe, que en "La mala educación" se obsesiona con el hermano del protagonista.

"Sin embargo -añade el actor catalán-, en este nuevo guión se muestran más los recovecos del alma masculina; son personajes más ricos, más suculentos, personas en un sentido más amplio".

José Luis Gómez, gran hombre de teatro, debuta a las órdenes de Almodóvar en "Los abrazos rotos" en el rol de un "empresario muy poderoso, que se lleva grandes comisiones internacionales y, de algún modo, también compra el amor", comenta a Efe aludiendo a un romance que mantendrá en la pantalla, también con Penélope Cruz.

El también director del Teatro de la Abadía tiene muy claros los matices introducidos por Almodóvar. "Están escritos con una riqueza muy infrecuente en la galería de personajes de Pedro y eso me estimula", confiesa.

En esta "historia de amor y de padres desafectos" que es "Los abrazos rotos", tal y como la define Gómez, hay también otros dos personajes masculinos que cobran peso a lo largo de la trama. Se trata de Rubén Ochandiano y Tamar Novas, los benjamines del equipo, que interpretan respectivamente a los hijos de Blanca Portillo y de José Luis Gómez. Es decir, de los seis personajes principales, cuatro son chicos.

"Mi personaje es una marica loca hasta que muere el padre y, solo a partir de ahí, comienza a construirse a sí mismo", explica Ochandiano sobre su papel, inspirado, según Almodóvar, en el hijo de Hemingway, que se cortó el pene, y de Arthur Miller, quien tuvo un vástago con Síndrome de Down al que nunca quiso reconocer.

"También mi personaje es muy interesante y está muy castrado por su padre", añade Novas, quien debuta con el manchego tras recibir el Goya a actor revelación por "Mar adentro". Y añade, cargado de ilusión: "Este papel es un regalo".

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