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Cálamo premia a tres autores preocupados por los lectores

El aragonés Antonio Ansón, el valenciano Rafael Chirbes y el portugués José Luis Peixoto leyeron ayer sus obras en Zaragoza

Para Ansón, el premio Cálamo por su novela "Llamando a las puertas del cielo" ha sido "un regalo" inesperado. A Chirbes le ha supuesto "una satisfacción muy grande" que los lectores le hayan votado por "Crematorio". Peixoto da a su galardón por "Cementerio de pianos" una importancia "muy especial, porque es una aproximación de dos países que geográficamente están muy cerca, pero que culturalmente tienen mucho desconocimiento" mutuo.

A diferencia de otros escritores más ensimismados, los tres coincidieron en señalar que "los libros existen gracias a los lectores", en palabras de Ansón. Él asegura pasarlo "muy bien escribendo, pero compartir lo que escribo está mucho mejor". Aficionado a leer a Josep Pla, Chávez Nogales o Gutiérrez Solana, cree que su primera novela ha podido "sorprender por el tema, ya que está de moda escribir sobre hamburguesas y viajes por California, pero no de los pueblos". Y también por el estilo "muy seco, con frases breves, muy directo", explica.

Reconoce que el tremendista y a veces poético retrato -al estilo de los neorrealistas italianos- que hace de la vida rural española de hace un par de décadas puede resultar "grotesco, pero es la descripción de las cosas sencillas tal como eran y como siguen siendo, aunque a pocos les interesa reconocerlo", dice.

Chirbes, por su parte, asume que para él escribir tiene "algo de psicoanálisis". Dice que su novela "es muy pesimista", pero opina que "el humor surge del pesimismo, porque si eres optimista eres beato, te dejas llevar por religiosos y políticos, que tienen poco sentido del humor: a Dios no se le toca, al partido tampoco".

Con referentes como Balzac, Alfred Döblin o Fernando de Rojas, el valenciano ha pretendido en "Crematorio" captar "al hombre contemporáneo, la sociedad contemporánea, a mí mismo y la falta de valores en que nos movemos: el dinero y el poder son los últimos en este siglo". Para él, una novela "es algo muy frágil pero muy duro", porque aguanta el paso del tiempo.

A Peixoto, que estaba encantado con la posibilidad de leer ayer en público su obra y que habla castellano gracias a los coloquios que ha tenido con lectores españoles, argumenta que "es importante que al autor le gusten sus propios libros, porque si no cree en ellos, es irresponsable publicarlos". Él, que vive en un pueblecito del Alentejo, dice escribir sobre cosas "que son importantes para mí, con la esperanza de que sean importantes para otras personas". Con 33 años, ha escrito poesía, teatro y novela y se declara seguidor de Saramago, Lobo Antunes, Rulfo y Faulkner.

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