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TERRORISMO

Venezuela y ETA: cicatrices en Zaragoza

En su más de medio siglo de vida, la banda terrorista ha asesinado a 16 personas en tierras aragonesas y a algunos aragoneses fuera de su tierra. Tras el anuncio de su cese definitivo, es imposible evitar el recuerdo los atentados, dos en concreto vinculados con la capital aragonesa suyos asesinos permanecieron en libertad durante mucho tiempo después, a pesar de sus actos.

Venezuela y ETA: cicatrices en Zaragoza
Venezuela y ETA: cicatrices en Zaragoza
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El 23 de marzo de 1979, cuatro etarras asesinaron en Vitoria al inspector de Policía zaragozano Antonio Recio. Veinte meses después, el 21 de noviembre de 1980 dos terroristas -apoyados por un tercero- tirotearon hasta la muerte en Tolosa al guardia civil Aurelio Prieto e hirieron a otros dos. Ambos sucesos tienen en común la estrecha relación de las familias de los fallecidos con Zaragoza y, además, que involucraron a terroristas que han sido amparados por el Gobierno venezolano. Ahora, la investigación impulsada por la Audiencia Nacional ha vuelto a poner en el punto de mira las relaciones entre ETA y el país caribeño.

 

Los responsables de la lucha antiterrorista consideran que la banda dispone en Venezuela de casi medio centenar de personas implicadas en mayor o menor medida con ETA, gran parte de ellos prófugos de la Justicia. Es el caso de Eugenio Barrutiabengoa, alias 'Arbe', deportado en 1984 por Francia tras una sangrienta carrera criminal con al menos seis asesinatos. Entre ellos, el de Aurelio Prieto.

 

Su viuda, Concepción Fernández, reside en Zaragoza desde hace unos 25 años, cuando decidió abandonar la localidad navarra de la que provenía por el clima insostenible que se respiraba ahí. Fernández ha vuelto a reclamar ahora a la Justicia española la extradición de Arbe.

 

Eso mismo hizo en 1996 la Audiencia Nacional, trámite que evitó que prescribiera el delito de Barrutiabengoa (el límite eran 20 años desde el delito). El presunto asesino de su marido llegó a estar detenido por Venezuela en 1996 -tras una petición de España- aunque "lo liberaron al poco".

Una "lucha contra el olvido"

Reconoce que la suya es una "lucha contra el olvido", dado el tiempo transcurrido desde el atentado. Aun así, no desespera: "No puede volver a España como un 'angelito', tiene que pagar por sus asesinatos", dice Fernández con rabia.

 

La viuda de Prieto no tiene dudas acerca de la supuesta complicidad del Gobierno venezolano con ETA que investiga el juez Eloy Velasco. "En Caracas hay un grupo estable de terroristas: estoy segura de que saben dónde están y cómo viven", asegura convencida.

 

Pese a todo lo vivido, no tiene reparos en mostrarse contraria a la pena de muerte, ya que -dice- no quiere "ponerse a la altura" de los etarras. Aunque sí es partidaria de la cadena perpetua: "Ellos no fueron capaces de respetar la vida", dice para justificar su argumento.

 

Más allá de haber fijado su lugar de residencia en Venezuela, Arbe tiene en común con Lorenzo Ayestarán Legorburu, alias 'Fanecas' o 'Basari', que fue uno de los etarras a los que el país caribeño trató de proteger abiertamente en 2006 concediéndoles la nacionalidad venezolana. Al final, esta idea no se llevó a cabo.

 

Ayestarán, uno de los etarras detenidos hace pocos días en Normandía, tiene un pasado aún más sanguinario que el de Barrutiabengoa: Interior le atribuye diez asesinatos. Entre ellos el del inspector zaragozano Antonio Recio en Vitoria en 1979. En la mañana del 23 de marzo, tres etarras pertenecientes al comando Araba de la banda entraron en el taller familiar de fontanería y asesinaron a sangre fría a Recio, que estaba en su despacho. Un cuarto terrorista les esperaba en el coche, que habían robado poco antes. La víctima tenía entonces dos hijos, ambos menores de edad. Su muerte causó una gran consternación en Zaragoza, donde -como contaba este periódico al día siguiente- "la familia era muy apreciada".

 

Solo uno de los asesinos de Recio permanecía hasta ahora, cuando han pasado más de tres décadas, en libertad. José Ignacio Aracama Mendía, alias 'Macario', fue condenado en 1998 a 30 años de cárcel por este suceso. Otros dos terroristas, José Manuel Aristimuño, alias 'Pana', y Ascensión María Uarralte, alias 'Txiki Txiki', ya han fallecido. El primero, en una refriega por la Policía en 1981. El auto judicial reseñaba que los acusados dispararon hasta en once ocasiones sobre el cuerpo del inspector zaragozano.

 

Los familiares de Recio prefieren guardar silencio por el momento, aunque personas cercanas a ellos aseguran que, como Concepción Fernández, también tienen esperanzas en que el delito de Fanecas no haya prescrito. Como en el caso de Arbe, también se solicitó su extradición hace tres lustros. Esta idea la corroboró días atrás el fiscal jefe Javier Zaragoza y, de hecho, el propio Macario fue condenado por este delito.

 

Dos días después del asesinato de Antonio Recio, un joven Pedro J. Ramírez aludía en las páginas del diario 'ABC' a la "reencarnación del mito milenarista", con el que la 'intelligentsia' etarra da una pátina de trascendencia a su prolija actividad criminal. La teoría entonces de la banda no está actualmente muy alejada de la Venezuela bolivariana que propugna Chávez.

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