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PARTIDO SOCIALISTA

Rubalcaba elude comentar la sucesión

El líder socialista exige a todos sus ministros que expliquen su trabajo, pero también la acción del Gobierno. Ofensiva para remontar el nefasto resultado electoral que auguran al PSOE las encuestas.

Rubalcaba elude comentar la sucesión
Rubalcaba elude comentar la sucesión
BARRIOPEDRO FERNANDO ALVARADO/EFE

El nuevo vicepresidente primero del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, eludió ayer pronunciarse sobre si será el candidato a suceder al secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, como se rumorea después de que el presidente le haya colocado como hombre fuerte del Gobierno. "Ni es este el lugar ni es este el momento", respondió el número dos del Ejecutivo en su primera comparecencia como portavoz del Gobierno, tras el Consejo de Ministros celebrado ayer.

Si ha habido una queja recurrente en el PSOE desde que José Luis Rodríguez Zapatero llegó a la Moncloa es que siempre le faltaron escuderos. El jefe del Ejecutivo ha abierto con la última remodelación de su Ejecutivo una etapa nueva. Ya no está dispuesto a asumir casi en solitario la defensa de sus políticas. Justo cuando el debate sobre la sucesión sobrevuela cada uno de sus pasos, el líder de los socialistas ha optado por evitar la sobreexposición. "Este -resumió Pérez Rubalcaba- es un Gobierno con un presidente y 15 portavoces, porque todo los ministros van a hablar de lo suyo y de lo de todos".

El espíritu presidencialista de antaño quedará así difuminado en un Gobierno de tinte más colegiado. O esa es la intención inicial.

Es cierto que en la crisis gubernamental del pasado año -que implicó la incorporación al gabinete del vicesecretario general del PSOE, José Blanco, la del presidente del partido, Manuel Chaves, y el ascenso al Ministerio de Sanidad de Trinidad Jiménez- buscaba ya reforzar políticamente un equipo demasiado técnico concebido para un periodo de bonanza y gestión pura y dura. Y algo se logró.

Pero esta vez la operación es de mucha mayor envergadura. En su primera reunión con el Consejo de Ministros renovado avisó que espera de todos, sin excepción, que expliquen "lo que hacen en su ministerio pero también la acción de Gobierno". El objetivo es articular una ofensiva en toda regla para remontar el nefasto resultado electoral que auguran las encuestas.

El jefe del Ejecutivo sabe que es una tarea ímproba que requiere altísima cohesión interna. Pero confía en que la estabilidad parlamentaria que ofrece el acuerdo presupuestario con PNV y Coalición Canaria, y el aparente período de calma financiera, ayude a mantener alta la moral de su tropa.

El nuevo ministro portavoz leyó también la cartilla a quienes a partir de ahora deberán rendirle cuentas desde la sala de prensa del palacio de la Moncloa. Las líneas básicas de acción siguen siendo las medidas que han llevado al PSOE de Zapatero a unas expectativas electorales solo equiparables a las de la 'travesía del desierto' con que se conoció la etapa que se abrió con la derrota de Felipe González. "Austeridad, reformas estructurales y cohesión social". Por eso, según Rubalcaba, hará falta poner al máximo rendimiento la "capacidad de comunicar".

"Un Gobierno no puede pedir un cheque en blanco a los ciudadanos, pero puede aspirar a que los ciudadanos comprendan la necesidad de lo que se hace", señaló el vicepresidente primero. El mensaje a compartir es el de que "estamos iniciando la recuperación económica", pero también el de que eso no implica que lo que viene "sea fácil".

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