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SOBRE LA PRESIDENCIA DE CAJA MADRID

Rajoy se convierte en rehén de la nueva guerra entre Gallardón y Aguirre

Manuel Cobo, ante los medios de comunicación.
Rajoy se convierte en rehén de la nueva guerra entre Gallardón y Aguirre
BALLESTEROS/EFE

Como eternos rivales, Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz-Gallardón llevan meses enzarzados en una nueva disputa por el control de Caja Madrid, en la que el alcalde cuenta con el apoyo del presidente de su partido. El gobernante de la capital consiguió implicar a Mariano Rajoy en la pelea pero, al comprobar que la presidenta se mantenía en sus posiciones y amenazaba con ganar la batalla al líder del PP, rompió la baraja, hizo saltar por los aires el conflicto y provocó una guerra abierta entre dirigentes y administraciones. Las agresivas declaraciones, publicadas hoy, del teniente de alcalde y mano derecha de Ruiz-Gallardón, Manuel Cobo, -que llegó a comparar los modos de la presidenta madrileña con los del 'fascismo' y 'comunismo'- han enfadado a la dirección nacional, aunque sólo merecieron una leve reprimenda de la secretaria general.

"Las declaraciones sobre los asuntos que tienen que ver con el PP se deben hacer en los órganos del partido y no en público", dijo Cospedal como reproche a Cobo por haber vertido todo tipo de acusaciones y críticas en una entrevista en el diario 'El País' sobre la presidenta madrileña y su equipo. Según el concejal, el comportamiento de "la gente de Aguirre" en contra de la candidatura de Rodrigo Rato para presidir Caja Madrid es "de vómito".

La dirección nacional se escandalizó por la dureza de las palabras de Cobo, pero no pudo tomar medidas disciplinarias puesto que Esperanza Aguirre se adelantó. A primera hora de la mañana, la presidenta del PP de Madrid convocó al Comité de Derechos y Garantías para estudiar medidas disciplinarias contra el concejal por sus declaraciones. Sin embargo, no pudo hacerlo. Tuvo que limitarse a enviar su propuesta al comité nacional de igual nombre puesto que Cobo es miembro del Comité Ejecutivo Nacional y, como tal, sólo puede ser sancionado por un órgano de ese ámbito.

Cospedal, no obstante, no quiso prejuzgar las decisiones que pueda tomar dicho comité cuando tramite la propuesta del PP regional.

"Hay que respetar los procedimientos", explicó.

La secretaria general no cargó las tintas contra el edil madrileño aunque no pudo por menos que censurar su comportamiento, pero tampoco apoyó a su mentor, Alberto Ruiz-Gallardón, que fue el único dirigente que salió en su apoyo. "Siempre he respaldado lo que Cobo ha hecho y ésta no va a ser ninguna excepción", dijo el alcalde de Madrid cuando fue interrogado por las duras palabras de su hombre de confianza.

Cobo es algo más que teniente de alcalde de Gallardón, es el político que siempre actúa y habla en nombre del alcalde cuando éste decide mantenerse en un segundo plano. "Yo soy un esclavo moral del alcalde", llegó a decir el concejal cuando hace dos años tuvo que retirar su candidatura para disputar la presidencia del PP de Madrid con Esperanza Aguirre. También en aquella ocasión, el alcalde actuó por persona interpuesta y Cobo se presentó candidato para obligar a Aguirre a pactar una lista de consenso. Como la presidenta de la Comunidad no accedió a ceder poder, el 'hombre de paja' tuvo que retirarse.

Sabino, un ejemplo

En medio de esta nueva guerra de poder entre los dirigentes regionales y municipales de Madrid, Dolores Cospedal, intentó poner un poco de calma y pidió a todos los bandos un comportamiento más aceptable. Utilizó en varias ocasiones durante la rueda de prensa posterior a la reunión de la dirección del PP el ejemplo del recién fallecido Sabino Fernando Campo, ex jefe de la Casa Real, para reclamar de sus correligionarios "lealtad, prudencia, discreción, saber estar y disciplina, que son grandes cualidades para estar en política".

Tampoco fue muy explícita al entrar en el fondo del asunto y no cargó las tintas contra Esperanza Aguirre aunque todo el partido sabe que Mariano Rajoy apoya a Ruiz-Gallardón en esta disputa con la presidenta de Madrid por el control de Caja Madrid. "Todas las tensiones relativas a las entidades financieras son malas y más en estos momentos", comentó y apostó por dotar a las cajas de ahorros de "estabilidad".

No se decantó en ningún sentido aunque el Comité de Dirección, en su reunión de este lunes, debatió la situación y escuchó los argumentos de Gallardón, en guerra sin cuartel contra Aguirre. Pero la intempestiva salida de tono de Cobo fue criticada por sus compañeros que recriminan que haya optado por la provocación "cuando era el momento de serenar las cosas", según informa un directivo.

Fuentes del ayuntamiento de Madrid aseguran que el alcalde está completamente decidido a impedir, por todos los medios, que la presidenta se salga con la suya. "Está harto porque ella se ha portado muy mal y ya es hora de que todo el mundo sepa quién es y lo que hace", apuntaron estas fuentes que coinciden con la opinión de algunos miembros de la dirección nacional que ven a Ruiz-Gallardón "dispuesto a todo para frenar a Aguirre".

Tira y afloja

La presidenta de Madrid salió muy disgustada de su reunión con Rajoy el pasado jueves cuando intentó convencerle de que es a ella a quien corresponde nombrar el nuevo presidente de Caja Madrid.

Aguirre apoya, nada menos, que a Ignacio González, vicepresidente de su Gobierno y mano derecha de la presidenta que se enfrentó a Rajoy en vísperas del congreso nacional del PP. El líder del PP, que, en un principio, no tenía previsto meterse en la guerra en la que llevaban un tiempo enzarzados los dirigentes de Madrid, apostó por Rodrigo Rato con la intención de impedir el nombramiento de González.

Ruiz-Gallardón defendió siempre a Rato y, en todo caso, reivindicó públicamente el derecho de la dirección nacional a tomar la decisión, lo que significaba negarle tal capacidad a la presidenta regional. En el tira y afloja a favor de González o Rato, el Gobierno se decantó por el ex secretario de Estado de Economía, Luis de Guindos, que -dicen en la sede de la calle Génova- es el auténtico candidato de Rajoy, al que le une una antigua amistad. Con las espadas en alto, entre la 'lideresa' y el presidente del PP, sólo es posible una solución con un nuevo candidato de consenso porque cualquier otra salida dejaría siempre una víctima y un verdugo.

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