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IMPACTO EN LA CIUDADANÍA

"Que trabajen o los metan en la cárcel"

LA sensación de haberse convertido en pocas horas en rehenes de los controladores aéreos en su pulso con el Gobierno era generalizada ayer entre los miles de personas que esperaban en los aeropuertos españoles.

"Que trabajen o los metan en la cárcel"
"Que trabajen o los metan en la cárcel"

LA sensación de haberse convertido en pocas horas en rehenes de los controladores aéreos en su pulso con el Gobierno era generalizada ayer entre los miles de personas que esperaban en los aeropuertos españoles a que alzara el vuelo un avión, el suyo, aunque fuera con horas de retraso.

Su furia se dirigía hacia los controladores a los que culpaban de haber roto sus vacaciones, sus ilusiones y sus bolsillos.

"¡Que trabajen o que los metan en la cárcel!". La indignación y la desesperación de los cientos de miles de pasajeros atrapados era máxima. Muchos pasaron la noche del viernes al sábado en los aeropuertos. Unos, porque albergaban alguna esperanza de que la situación se recondujera. Otros porque no tenían a dónde ir. "Como no soy pasajero en tránsito no tengo derecho a hotel", explicaba un colombiano en el aeropuerto de Madrid.

"¡Al que abandona su puesto de trabajo se le despide!", pedía a gritos otra pasajera.

Visita a Papá Noel

Entre los que aguardaban su salida de la nueva terminal del aeropuerto de Barcelona se encontraba Marta, con sus dos hijos y un sobrino, el mayor de ellos de ocho años. Con ellos, unas doscientas personas, la mayoría niños, esperaban en tierra a saber si los controladores se iban a reincorporar antes de que cancelaran su vuelo con destino a Laponia para conocer a Papa Noel en un "encuentro privado".

Marta pensaba renunciar al viaje porque, con el seguro contratado, les reembolsaban el dinero, a pesar de que los niños "están con una desilusión tremenda porque es Papá Noel. Y ya llevan meses escribiendo la carta."

Manuela Gistau se disponía a emprender el camino de vuelta casa, en Lérida, después de muchas horas yendo de arriba para abajo."Desde ayer a las 17:30 estamos por aquí. Nos vamos", decidía con impotencia Manuela, una pensionista que llevaba "muchos meses ahorrando" para ir a visitar a su nieto a Estocolmo.

Bodas de oro

Mientras, en Madrid, Javier Esparza, un viajero que pretendía volar ayer a Nueva York en compañía de su esposa para celebrar su 50 aniversario de bodas y que se vio sorprendido por las "bajas masivas" de controladores en el aeropuerto de Barajas, aseguró que "hemos tirado la toalla" y para no renunciar a las vacaciones decidieron que si no podían ir a la ciudad de los rascacielos al menos aprovecharían el apartamento que tienen en la playa.

La falta de información tenía completamente "perdida" a una familia gallega que llevaba desde el sábado por la tarde en Barajas. Habían viajado desde Orense en coche para recoger a su hija y a su nieta de dos meses que volaban desde Bogotá. Pasaron la noche en un hotel de Madrid que se costearon ellos mismos al no estar directamente afectados por la crisis de los controladores, pero su mayor preocupación era saber en qué aeropuerto iba a aterrizar el vuelo de su hija ya que a las 4 de la madrugada habían hablado con ella y sabían que había embarcado en el avión. "Nos han comentado que podría hacerlo en Lisboa, Londres o Frankfurt". decían.

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