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REACCIONES

Los partidos catalanes recalcan que la marcha marca "un antes y un después"

Según el PSC, la gran afluencia constata el "rechazo generalizado" al fallo del Constitucional. Para CiU, la cita hace de Cataluña "una nación, al margen de lo que diga el 'Estatut".

Los tres partidos que forman parte del Gobierno catalán, PSC, ERC e ICV, y la formación con más representantes en el 'Parlament', CiU, se mostraron exultantes tras la masiva manifestación. Estas fueron algunas de las reacciones.

 

El consejero de Interior y Relaciones Institucionales, Joan Saura, afirmó que la marcha evidenciaba "un rechazo generalizado a la sentencia", y subrayó "el 'Estatut' es un pacto entre Cataluña y el Estado que no hay que incumplir". También recalcó que no hay que olvidar que el fallo es consecuencia de la voluntad de un partido, el PP, "de no respetar la voluntad de los catalanes y de hacer del anticatalanismo un arma electoral en favor suyo".

También desde la Generalitat, el consejero de Política Territorial, Joaquim Nadal, valoró positivamente la reacción de "un pueblo dolido, herido e indignado" con una sentencia "impropia e injusta". Sobre los abucheos a Montilla, consideró "claramente minoritarios" los gritos discrepantes.

 

El líder de CDC y de CiU, Artur Mas, advirtió que la manifestación marcaría "un antes y un después en la historia de Cataluña". Mas se mostró "emocionado" con la gente que ya había acudido horas antes del inicio. "Esto demuestra que la gente está dispuesta a manifestarse en defensa de los ideales de Cataluña", añadió.

Por su parte, el líder de CiU en el Congreso, Josep Antoni Duran, consideró que la cita hacía de Cataluña "una nación al margen de lo que diga el 'Estatut". Antes de empezar la marcha, pidió a los partidos catalanes que, tras la protesta, actúen con unidad en la política española. "Más allá de las reivindicaciones materiales, Cataluña es un sentimiento", sentenció Duran.

 

El presidente de ERC, Joan Puigcercós, afirmó que la marcha demostró que la ciudadanía ha dicho no a la norma catalana y sí a la independencia. Puigcercós calificó la jornada de "éxito clamoroso" y reiteró que supone el final de la etapa autonomista de Cataluña. Mientras hablaba con la prensa, una veintena de manifestantes le abucheó y le pidió que rompa el Gobierno de la Generalitat. "Fuera tripartido", gritaron. Puigcercós instó a la clase política a "estar a la altura" para canalizar la voluntad de los ciudadanos.

Y el ex presidente del Parlamento catalán, Heribert Barrera (ERC), mostró su confianza en que la clase política de la región sepa reaccionar tras la manifestación. "Es un gran éxito", dijo.

 

El secretario general de ICV, Joan Herrera, pidió que el mensaje de la manifestación se traslade "a Madrid, al Congreso". Para el dirigente de ICV, la respuesta política se tiene que traducir en una propuesta unitaria que garantice "que Cataluña es un solo pueblo".

 

El alcalde de Barcelona, Jordi Hereu (PSC), constató que la afluencia de ciudadanos había "desbordado la previsión". Para él, esto es también "un mensaje de unidad que políticamente también se deberá administrar".

 

La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, dijo que le parece "muy grave, muy peligroso y una tremenda irresponsabilidad que el mismo partido que gobierna en España convoque una manifestación en contra de organismos constitucionales". Para De Cospedal, con este acto se podría entender que van en contra de la Constitución, "porque se rechaza una decisión del tribunal que es el máximo intérprete de la Carta Magna", agregó. Cospedal consideró que la manifestación no iba a ser "representativa de lo que opina el pueblo de Cataluña".

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