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TERRORISMO

Los finales de la serpiente

Expertos internacionales se dan cita estos días en Zaragoza de la mano de la Fundación Manuel Giménez Abad para analizar y comparar los procesos que han terminado con grupos terroristas de todo el mundo.

El profesor Alonso, durante su ponencia de ayer en la sala Goya del palacio de la Aljafería.
Los finales de la serpiente
CARLOS MONCíN

La buena noticia es que el terrorismo no es una vocación prometedora". Es lo que dijo ayer en Zaragoza Audrey Cronin, especialista del Instituto Nacional de Guerra de EE. UU. Cronin, con el bagaje de ser autora de un pormenorizado estudio en el que se analizaron 465 grupos terroristas, cifró en un 5% el nivel de consecución de los objetivos iniciales de una organización terrorista. "El reto principal -añadió- es determinar cuáles son los patrones para acabar con cada grupo".

Del Grapo a las Brigadas Rojas, de la Baader Meinhof alemana a ETA político militar pasando por el IRA y Al Qaeda. Siete expertos internacionales analizaron ayer los finales del terrorismo. Los finales, en plural, porque cada caso es distinto aunque se establezcan comparaciones y se saquen conclusiones. Y eso es lo que pretende la Fundación Manuel Giménez Abad con las IV Jornadas Internacionales sobre Terrorismo que se desarrollan entre ayer y hoy en el palacio de la Aljafería y que fueron presentadas por José Tudela, secretario de la fundación y letrado de las Cortes de Aragón.

Sobre el fin de ETA político militar habló el periodista de Vasco Press y analista Florencio Domínguez, quien en respuesta a una pregunta y con el fondo de las recientes declaraciones del ex presidente Felipe González calificó la llamada guerra sucia como un "error" que, en su momento, "realimentó a las bases sociales de ETA, justificando su existencia". Domínguez centró su intervención en los vaivenes entre la dirección política y la facción armada del grupo terrorista desde el nacimiento de ETA político militar en 1974 hasta el abandono de las armas en 1982. Advirtió que el fin del terrorismo "no es un camino recto" y que un proceso así dibuja siempre un "panorama complejo". No obstante, Florencio Domínguez apuntó que "la situación está bastante bien, pese a ETA".

En prisión

Lorenzo Castro, del Instituto Superior de Estudios de la Seguridad de Madrid, planteó una visión grotesca del Grapo, que aunque no se ha disuelto formalmente, solo existe prácticamente a través de sus miembros en prisión, la mayoría gente que ronda los 70 años. "Nació en circunstancias totalmente distintas", dijo Castro, quien subtituló su ponencia con la expresiva frase "del sueño insurreccional al gangsterismo político". Este experto destacó el nivel cultural "muy limitado" de sus miembros y su "alta impermeabilidad" hacia el mundo exterior. De acuerdo con este razonamiento, Lorenzo Castro comparó al Grapo con una secta.

Sobre fenómenos terroristas de otros países, fueron los profesores Henry Patterson, Jacco Pekelder y Beatrice de Graff quienes analizaron respectivamente los procesos que llevaron al final del IRA, de la Baader Meinhof y de las Brigadas Rojas. Patterson destacó que en Irlanda del Norte ha sido clave "el uso de la línea dura e inteligente". "El caso del IRA ha servido de inspiración para otras partes del mundo y resulta parecida -dijo- a la situación del País Vasco". Por su parte, el profesor Jacco Pekelder hizo un recorrido por la historia de la Baader Meinhof (RAF), deteniéndose en la importancia de las huelgas de hambre como instrumento de presión. Sobre las Brigadas Rojas italianas, Beatrice de Graaf dijo que es un fenómeno que está "demasiado politizado, es un estudio difícil y que todavía sigue".

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