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COMUNICACIÓN

Las televisiones autonómicas: ¿un lujo?

La crisis ha abierto el debate sobre el modelo de gestión de estas cadenas, presentes en 13 de las 17 regiones. Dan empleo directo a unas 10.000 personas, pero acumulan unas pérdidas superiores a los 1.700 millones de euros, provenientes en su mayor parte del erario público.

Primeras emisiones de Aragón Televisión en 2006
Las televisiones autonómicas: ¿un lujo?
EFE

Son las televisiones autonómicas un lujo, como opinó hace poco una dirigente del PP? ¿Desangran las cuentas regionales, como dijo un presidente autonómico? La crisis ha abierto el debate sobre la continuidad o privatización de unos canales que gestionan un presupuesto superior a los 1.600 millones de euros. Es una de las grandes cifras de las televisiones autonómicas, que, además, dan empleo directo a unas 10.000 personas, aunque sus pérdidas superan los 1.700 millones de euros.

En prácticamente todas las comunidades puede sintonizarse un canal propio, financiado en su mayor parte con recursos públicos. Solo Cantabria, Castilla y León, Navarra y La Rioja han renunciado a contar con una cadena.

Con mejor o peor fortuna, estas televisiones se han hecho un hueco en las audiencias, pero su alto coste ha puesto en el centro del debate la continuidad del modelo actual de gestión o la posible privatización de estos entes.

Aunque la mayoría de estas televisiones ha reducido su presupuesto por culpa de la crisis, solo unos pocos gobiernos, como el de Castilla-La Mancha que preside el socialista José María Barreda, se han atrevido a tomar medidas más drásticas, con rebajas de hasta el 20% en la asignación. Murcia, gobernada por Ramón Luis Valcárcel del PP, eligió en su día un modelo mixto de televisión de titularidad pública y gestión privada, si bien su situación actual podría dar un giro de 180 grados, porque la ley regional para la Sostenibilidad de las Finanzas Públicas ha previsto reducir en un 80% la aportación de la comunidad autónoma a la televisión.

Las comunidades con lengua propia ni se plantean el cambio. Sus televisiones, dicen, tienen un objetivo claro: fomentar entre sus ciudadanos la cultura y, sobre todo, la lengua. Un hecho diferencial que por sí mismo ya justifica la existencia de los canales autonómicos. Al menos, así lo entiende Josep Antoni Duran i Lleida, quien llegó a preguntarse: «¿Tiene sentido que exista una televisión autonómica en Cataluña? Yo creo que sí. ¿Tiene sentido que exista en Madrid? Seguramente no».

Privatizar Telemadrid

Pero en el caso de Telemadrid, Duran ha dado en hueso. Tanto el anterior presidente madrileño, Alberto Ruiz-Gallardón, como su sucesora, Esperanza Aguirre, han defendido en reiteradas ocasiones la privatización de la gestión.

Desde el PP se ha insistido en la gestión privada y, de hecho, este partido llegó a presentar en el Congreso una iniciativa en este sentido, que los socialistas rechazan. La número dos de los populares, María Dolores de Cospedal, también ha reiterado esta apuesta y, así, en su condición de candidata a la Junta de Castilla-La Mancha, anunció que si ganaba las elecciones privatizaría el canal regional para ahorrar gastos.

Sin embargo, a gobiernos autonómicos de su partido, como el gallego o el valenciano, la posibilidad de privatizar la gestión no parece que les entusiasme mucho. Así, el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, opina que las autonómicas son «eficientes, útiles y están bien dimensionadas».

Y en esa apuesta por mantener el modelo actual se encuentran también los gobiernos de comunidades históricas como el País Vasco, que consideraría un «retroceso la privatización», o Andalucía, donde se contempla la información como un servicio público.

Gracias a que la televisión de Cataluña es la única de las que emiten en catalán que mantiene buenos niveles de audiencia, la Generalitat tampoco se plantea su privatización. Como tampoco lo prevén los gobiernos de Asturias, Baleares o Aragón, tal y como han señalado sus responsables.

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