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PACTOS POLÍTICOS

La descoordinación del Gobierno desinfla la ilusión del PSOE por el pacto anticrisis

Los socialistas detectan que la situación económica se ceba con quienes fueron sus votantes.

Empezaron bien la semana. Los dirigentes y diputados del PSOE recuperaron el ánimo con la decisión de José Luis Rodríguez Zapatero de ofrecer al resto de los grupos parlamentarios un acuerdo sobre su estrategia económica. Creían haber recuperado la iniciativa política y lanzado a los ciudadanos el mensaje que, según todas las encuestas, quieren oír: que en España hay políticos capaces de aparcar la disputa partidista para hacer prevalecer los intereses del país. Pero el globo ha perdido aire.

La misma mañana en la que la vicepresidenta económica del Gobierno y cabeza visible de la comisión negociadora, Elena Salgado, tenía que explicar el resultado de su primera entrevista con los grupos parlamentarios ya tenía varios frentes abiertos: uno con el resto de formaciones políticas; otro de carácter interno con la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, y otro más provocado por las apreciaciones de Bruselas. Son episodios, lamentan en el partido, que de nuevo avivan la sensación de que el Ejecutivo actúa de manera descoordinada.

La víspera, Salgado había colmado la paciencia de buena parte de sus interlocutores políticos al tenerlos en vilo toda la tarde del martes esperando un documento con las propuestas clave para el diálogo. Su número dos, el secretario de Estado de Hacienda Carlos Ocaña, había soliviantado a Fernández de la Vega al sugerir que el nuevo plan de austeridad para la Administración exigirá revisar su acuerdo con los sindicatos sobre las retribuciones de los funcionarios. Lo de la Comisión Europea llegó después; advertía de que la subida del IVA decidida por el Gobierno lastrará el crecimiento económico hasta el punto de que España será el único país de la UE que acabará este año con números negativos.

La sartén por el mango

De creer que tenía la sartén por el mango, el Ejecutivo pasó a tener que actuar de nuevo a la defensiva. Justamente lo que se pretendía evitar. Los socialistas tienen interiorizado que deben transmitir con urgencia la idea de que se ocupan y se preocupan por la situación económica. La dirección del partido ha realizado en los últimos meses numerosas encuestas para tomar el pulso al clima social y han llegado a una conclusión poco tranquilizadora en términos electorales. Según fuentes de la Ejecutiva, quienes votaron al PSOE en las últimas elecciones son "quienes más sufren los efectos de la crisis".

Tampoco ayuda a los objetivos del Gobierno el que este mismo viernes la agencia de calificación Standar & Poor's pusiera en solfa el plan de ajuste económico de Zapatero. Son este tipo de noticias las que dan coartada a la desconfianza mostrada por el Partido Popular hacia el jefe del Ejecutivo. Los socialistas están convencidos de que levantarse de la mesa de negociación tendrá un coste político elevado para el primer partido de la oposición.

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