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TERRORISMO

Irene Villa se declara contraria a la cadena perpetua para los terroristas

La víctima de ETA dice que prefiere el cumplimiento íntegro de las penas y la reinserciónParís acepta una euroorden para entregar al ex jefe etarra Garikoitz Azpiazu 'Txeroki'.

Irene Villa se declara contraria a la cadena perpetua para los terroristas
Irene Villa se declara contraria a la cadena perpetua para los terroristas
EFE

La víctima del terrorismo Irene Villa aseguró ayer que está en contra de la introducción en el Código Penal de la pena de cadena perpetua y que ni siquiera encuentra justificación a su aplicación para castigar a los asesinos de ETA, los criminales que mutilaron sus piernas con una bomba cuando tenía 12 años y viajaba en un coche con su madre, que también sufrió amputaciones.

 

En un encuentro digital con lectores de 'ABC', Villa señaló que, "aunque suene extraño por boca de una víctima", no cree en la cadena perpetua sino en la reinserción una vez que se haya cumplido de forma íntegra la condena, "aunque pasen muchos años".

 

La víctima de ETA hizo estas declaraciones el mismo día en que la Justicia francesa ordenó la entrega a España del presunto militante de ETA Igor Suberbiola, 'Mozolo', para que sea juzgado por pertenencia a las organizaciones juveniles ilegalizadas Jarrai, Haika y Segi. También aceptó dos nuevas euroórdenes contra Garikoitz Aspiazu, 'Txeroki', y Oskar Zelarain por sendos atentados frustrados en 2002.

 

Mientras tanto, las acciones de las Fuerzas de Seguridad contra la banda terrorista continúan. La última operación de la Ertzaintza se ha saldado, de momento, con nueve detenidos, que, según fuentes de la investigación, estaban organizados en dos comandos con dos líderes diferentes. Los dos comandos eran el Kresala, dirigido por el miembro a sueldo de ETA Aitzol Etxaburu, y el Tontor, liderado por Ibon Iparragirre.

 

Al primero se le atribuye su participación en la colocación de un coche bomba en Ávila, en 2005. Al grupo dirigido por Etxaburu -detenido en otra operación en Francia el año pasado- pertenecerían los últimos cuatro detenidos por la Ertzaintza, Zunbeltz Bedialauneta, Urtza Alkorta, Igor Martín Miño y Olaitz Lema Zabala.

 

El grupo estaba 'durmiente' al haber perdido el contacto con la dirección de ETA en Francia a raíz de la detención en noviembre de 2008 de Txeroki, jefe de la banda, y de su colaborador Aitzol Etxaburu, en agosto de 2009.

 

El otro comando es el liderado por Ibon Iparragirre, al que se le atribuye el ataque contra la comisaría de la Ertzaintza en Ondarroa (Vizcaya) en septiembre de 2008. Estarían vinculados a él Ibon Iparragirre, Javier Zubizarreta, Jon Iñaki Esnaola, Xeber Uribe y Asier Badiola.

 

La Ertzaintza llevó a cabo estas detenciones en diversas poblaciones de Vizcaya y Guipúzcoa -también hubo un arrestado en Jaca (Huesca), Igor Martín Niño- entre los últimos días del pasado mes de enero y los primeros de febrero, y se incautó, entre otro material, de 40 kilos de explosivos escondidos en varios zulos.

Delito no prescrito

Por otro lado, la Audiencia Nacional aseguró a las autoridades francesas que el atentado de ETA que costó la vida en 1981 del empresario José María Félix Latiegui no estaba prescrito para lograr la extradición como presunto autor de Joxean Zurutuza Sarasola. Las autoridades españolas obtuvieron fallos favorables de los tribunales de apelación de Burdeos y de Pau.

 

El caso sentó jurisprudencia pues la venia otorgada en Burdeos en septiembre de 2005 supuso la primera aplicación del convenio de extradición europeo de Dublín, en virtud del cual el plazo de prescripción aplicable al crimen es el vigente en España y no en Francia, más breve. Pero en noviembre último la Audiencia Nacional acordó el sobreseimiento por prescripción del crimen y dejó desairada a la judicatura francesa.

 

Contra esa decisión protestaban el jueves los familiares de Latiegui cuando fueron expulsados por el juez Bermúdez de la sala en la que se estaba juzgando a Zurutuza por el asesinato en 1982 del delegado de Telefónica en San Sebastián, Enrique Cuesta, y su escolta.

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