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Franco, el mayor generador de chistes

El historiador Gabriel Cardona publica una "crónica desenfadada de un régimen que no tenía ni pizca de gracia". El protagonista es un dictador "sin sentido del humor" y que sin embargo ha generado innumerables chanzas.

Franco, un hombre "soso" y "sin ningún sentido del humor", es el personaje de la historia de España que más chistes ha generado, asegura el historiador Gabriel Cardona, que acaba de publicar 'Cuando nos reíamos de miedo', una "crónica desenfadada de un régimen que no tenía ni pizca de gracia".

El humor fue "una herramienta contra la dictadura", "una forma de resistencia, una alternativa de oposición" al régimen, afirma Cardona (Es Castell, Menorca, 1938), doctor en Historia y ex militar de carrera por tradición familiar.

El chiste es un "chispazo" de la inteligencia. La mayoría eran de oposición y lanzaban sus dardos preferentemente contra la diana de Franco, pero también los había franquistas. "Franco era un personaje que no tenía ningún sentido del humor, era terriblemente tímido -subraya-, y los tímidos siempre tienen miedo a meter la pata". El humor es "arriesgado, imprevisible, es el trapecio de la imaginación y Franco nunca se atrevió a exponerse a esas cosas tan peligrosas, siendo, además, como era, una persona muy preocupada por su fama, por el qué dirán", asegura.

Tras visionar las cintas del Nodo, Cardona afirma que solo ha visto sonreír abiertamente a Franco en un par de ocasiones: cuando se encontró con Hitler en Hendaya, en la frontera hispanofrancesa, en 1940, y con Eisenhower en Madrid, en 1959. Bueno, y también, añade, cuando Eva Perón visitó España en 1947, donde se la recibió con honores de jefe de Estado. Pero en aquella ocasión "sonreía más con la mirada, se le iban los ojillos".

La radiografía que Cardona hace de Franco en este libro es demoledora, pues adolecía además de cultura. "El jefe del Estado no tenía biblioteca y carecía de libros de consulta. No tenía ni un diccionario", afirma Cardona. "No sabe nada, ni idiomas, pero tiene una astucia tremenda", apunta el autor de 'Historia del Ejército'.

De Franco, ese "mandamás profesional", "lo que más se puede decir es que era soso", subraya. "Esa discrepancia entre el Franco soso, callado y sin humor y el español que se ríe a carcajadas por cualquier cosa es ilustrativa -reflexiona- de lo que era el régimen y su realidad social". Una realidad en la que brillaban con luz propia "la trilogía del humor": la revista 'La Codorniz', "el gran referente humorístico español"; el "gran humorista gráfico Antonio Mingote y, en la radio, Miguel Gila, "el dinamitador de la formalidad franquista".

Como buen historiador, Cardona aboga por abrir de par en par las ventanas del pasado para que España recupera "su identidad". "Un pueblo sin identidad, sin referencias es dramático (...) Sin referencias no es posible una política nacional, la gente no se siente española, se siente otra cosa", dice.

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