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LUCHA CONTRA ETA

El pacto antiterrorista, en aprietos

El PP teme que el PSOE acuerde con Batasuna una fórmula para las elecciones, pero el Gobierno lo niega.

Zapatero y Rajoy, en la reunión que mantuvieron en la Moncloa en octubre de 2008.
El pacto antiterrorista, en aprietos
PHILIPPE DESMAZES/AFP PHOTO

"Ayer mismo por la tarde hablé con el PP, y lo hago casi todos los días". Alfredo Pérez Rubalcaba está empeñado en demostrar que el consenso con el partido opositor en la lucha contra ETA va como la seda, pero el pacto antiterrorista está a punto de romper sus costuras. El ministro del Interior solo lamenta que haya un exceso declarativo en torno a los movimientos de la izquierda abertzale y silencio por parte de la organización terrorista porque, según afirma, en el fondo no pasa nada. No lo ve así el PP, que sí cree que pasan cosas y, a su juicio, no buenas.

El partido que lidera Mariano Rajoy tiene la mosca en la oreja, no ya por lo que pueda hacer Batasuna o ETA, sino por lo que hacen los socialistas. Los populares temen que José Luis Rodríguez Zapatero haya caído en la tentación de apuntarse el tanto que no logró en la anterior, el del final de ETA. El análisis del PP es que el jefe del Ejecutivo ha asumido que la superación de la crisis es incierta y que en las elecciones de 2012, a lo sumo, se estará en la senda de la recuperación. Perdida esa baza, el final del terrorismo no es un mal naipe.

Los populares no tienen la certeza de que los socialistas no se hayan reunido con Batasuna, aunque sí que la tienen de que el presidente del PSE nunca ha dejado de charlar con miembros de este mundo. Dan por descontados esos contactos ya que vienen de muy atrás y son "las amistades particulares" de Jesús Eguiguren. Lo que preocupa en el PP es que las conversaciones con los náufragos de Batasuna se 'institucionalicen' con el PSE para hallar una fórmula que permita a los abertzales participar en las elecciones de mayo.

Posible divergencia total

El partido opositor ha colocado el listón para que eso sea posible en que ETA desaparezca. Un requisito inalcanzable en los menos de siete meses que quedan hasta los comicios. El PP ve insuficiente la condena de la violencia o el desmarque "inequívoco" de la banda terrorista que el Gobierno exige a Batasuna. Una discrepancia que puede convertir la convergencia antiterrorista en divergencia total, con un regreso a las desabridas polémicas del proceso de paz de 2006 y la puesta en peligro del pacto de gobierno en el País Vasco.

La número dos del PP, María Dolores de Cospedal, lanzó el lunes un claro aviso al Gobierno. La "prueba de fuego" de la vigencia del pacto se vivirá en primavera, cuando llegue el momento de decidir si se permite o no la participación electoral de Batasuna. Los populares no admiten ni palabras ni gestos. El partido proscrito o cualquiera de sus derivadas no podrán estar en las urnas salvo que antes ETA abandone las armas definitivamente. Antonio Basagoiti llega aún más lejos y lanzó una propuesta que ha calado en el PP. Pase lo que pase, el Estado debe someter a la nueva Batasuna a una cuarentena de cuatro años antes de dejarla presentar listas.

Rubalcaba insiste en que todo es ruido y ganas de hablar porque la interlocución con su 'partenaire' popular, Federico Trillo, funciona a las mil maravillas. El jueves por la noche hablaron largo y tendido para descartar cualquier contacto gubernamental o socialista con la banda y para reafirmar que no cabe más fin para el terrorismo que su disolución incondicional. El vicepresidente asegura que informa "de todo" al partido opositor y que "no hay nada raro". Pero, por si acaso, recuerda que el pacto antiterrorista suscrito hace diez años no dice nada de que ETA debe desaparecer para que la izquierda abertzale pueda tener un partido legal.

El titular de Interior prefiere rehuir de momento el debate de las líneas rojas para el retorno de Batasuna a las instituciones. Como única respuesta, recuerda al PP que este hecho lo decidirán el Tribunal Supremo y el Constitucional, los únicos intérpretes y ejecutores válidos de la ley de Partidos. No obstante, lo que no dice es que los tribunales solo podrán testar el giro de la nueva Batasuna si el Ejecutivo quiere, si la Fiscalía o la Abogacía del Estado recurren la inscripción del partido o sus listas electorales. El Supremo no puede actuar de oficio.

El PP reconoce que hasta ahora ha existido una buena comunicación e información, pero no siempre ha sido así. Los populares recuerdan que en la pasada legislatura el Ejecutivo y el PSOE negaron hasta la saciedad los contactos con Batasuna y ETA, así como las reuniones con Otegi en un caserío de Elgoibar, para demostrarse después que todo era cierto.

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