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El Gobierno garantiza que no proyecta una nueva Loapa

Rubalcaba dice que la búsqueda de más eficiencia no llevará a recortar competencias autonómicas.

No habrá una nueva Loapa. Es lo único que hasta ahora ha aclarado el Gobierno en relación a su futuro plan para "homogeneizar" normativas autonómicas, eliminar duplicidades y ahondar en la cooperación interterritorial. Ni el PSOE ni el PP han sido capaces de frenar todo el ruido que se ha generado en torno a su deseo de revisar el modelo de Estado, al punto de que la inquietud de las autonomías -especialmente, Cataluña- empezaba a desbordarse.

Apenas un mes después de haber llegado a la Generalitat, Artur Mas mantiene ya un tenso contencioso con José Luis Rodríguez Zapatero a cuenta de las dificultades financieras de Cataluña. El rifirrafe coloca al Ejecutivo en una dura encrucijada y compromete sus expectativas de contar sin mucho esfuerzo con el apoyo de CiU a las reformas económicas.

La tesis de que el jefe del Ejecutivo tiene en mente algo muy similar a la ley orgánica de Armonización del Proceso Autonómico (Loapa) de 1982 se ha ido extendiendo poco a poco para terminar de contaminar el debate político. Aquella norma, acordada por UCD y el PSOE para ordenar un proceso descentralizador que parecía írseles de las manos, fue tumbada por el Constitucional, toda una victoria para los nacionalistas vascos y catalanes.

La hipótesis de un pacto PSOE-PP

El 'pecado' de la Loapa radicaba en su intención de reconducir de manera genérica el desarrollo del modelo, pero otra cosa es la homogeneización de legislaciones específicas. La Constitución contempla en su artículo 150.3 la posibilidad de que el Estado dicte leyes para "armonizar las disposiciones normativas" de las comunidades, incluso si ello afecta a materias bajo su competencia. El único requisito es que así lo exija "el interés general"; es decir, que lo juzgue oportuno la mayoría absoluta del Congreso y el Senado. Y eso es lo que pone en estado de alarma a determinados actores políticos.

El PSOE y el PP mantienen posturas coincidentes en muchas cuestiones, entre ellas las que afectan a la unidad de mercado. Pero el vicepresidente primero, Alfredo Pérez Rubalcaba, evitó aclarar si eso conducirá a algún tipo de pacto. "Conviene esperar a saber de qué propuestas estamos hablando", replicó en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. "Si de lo que se trata es de retroceder, en eso no estamos", dijo. "¿Mejorar el funcionamiento del Estado autonómico? -añadió-. Faltaría más, nadie se puede oponer".

Así dicho, parecería que el acuerdo de los dos partidos mayoritarios es posible. Sin embargo, el número dos del Gobierno puso en duda las intenciones del principal partido de la oposición y dio por hecho que, cuando Aznar dijo que el actual modelo es "inviable", estaba hablando en realidad de devolver competencias autonómicas al Estado; algo que el expresidente no llegó a plantear.

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