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ELECCIONES CATALANAS

El Barça-Madrid de cuello blanco

Si Cataluña ha sido un referente como locomotora económica del país, algunos indicadores sugieren ciertos problemas en su motor. En ese terreno de juego pierde peso frente a Madrid.

Independientemente del escrutinio, los comicios del próximo 28 de noviembre pasarán a la historia por provocar algo extremadamente inusual en este país: relegar un Barça-Madrid al lunes. El choque frontal entre los dos colosos del fútbol español, cada vez más agrandados en sus dimensiones planetarias, trasciende las fronteras del deporte y genera interpretaciones de lo más variado. La competitividad entre el centro y la periferia encuentra en el balompié su expresión más popular pero no la más caliente, por mucho que se empeñe Mourinho. Mucho antes de que el portugués llegara al Bernabéu, las tensiones entre Madrid (sinécdoque del Estado) y Barcelona (sinónimo de Cataluña) ya nutrían las páginas salmón de los diarios económicos.

Si uno de los lugares comunes más frecuentados de nuestro imaginario colectivo representa a Cataluña como locomotora económica del país, algunos indicadores sugieren ciertos problemas en su motor. El rincón nororiental pierde pistonada mientras el centro peninsular acelera a alta velocidad, como señala el Instituto Nacional de Estadística: solo ocho décimas separan la contribución de ambas comunidades al producto interior bruto español. Hoy, Cataluña genera el 18,6% de la riqueza y Madrid, el 18%; hace una década, la primera se anclaba en el 19% y la segunda se afanaba en superar el 16%.

"Madrid, la provincia más vital"

"Una onda de fondo ciertamente señala que Cataluña pierde comba y Madrid gana liderazgo", admite Germà Bel, catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Barcelona. "Madrid ya es la provincia económica más vital de España", resuelve. Pero Bel va mucho más allá a la hora de datar el origen de esta recuperación madrileña: "No es una novedad de la última década, sino una tendencia que ya se percibe desde los años sesenta del siglo pasado y que tiene su raíz más remota en 1561, cuando Felipe II designó la ciudad como sede permanente de la Monarquía de los Austrias", señala.

Joan Casas, decano del Colegio de Economistas de Cataluña, se muestra de acuerdo, "con matices", a la hora de percibir el frenazo de la locomotora catalana. "La crisis está afectando al sistema industrial y tiene más impacto en una economía abierta y eminentemente fabril como la nuestra", argumenta. En Cataluña, la industria supone el 15,5% de la estructura productiva, el doble que en Madrid. Por eso, el desplome ha sido mucho más acentuado a orillas del Mediterráneo que del Manzanares.

Casas apunta algunas causas coyunturales -como la instalación de grandes multinacionales y grupos bancarios en Madrid-, pero sobre todo señala dos factores estructurales que aminoran la velocidad del histórico motor económico peninsular: el sistema de financiación y las infraestructuras. Ambas cuestiones, cómo no, se sitúan entre las preferidas por los políticos a la hora de formular discursos económicos.

La financiación autonómica no constituye el banderín de enganche exclusivo del nacionalismo conservador catalán, representado por CiU, sino también del independentismo de izquierdas, encarnado por ERC, y hasta del autonomismo del PSC. Concierto económico al estilo vasco-navarro, secesión o 'Estatut' constituyen sus respectivas propuestas. "Si el déficit que tenemos supone el 9% o el 10% de nuestra riqueza anual, nos hemos de plantear reducirlo a la mitad", valora el convergente Artur Mas, favorito de cara al 28-N.

Las infraestructuras, por su parte, son la especialidad de Germà Bel, autor del libro 'España, capital París'. "Su gestión no persigue unos criterios económicos sino de construcción nacional: hacer de España un estado radial en torno a una capital total, al estilo francés", proclama. Transformar a Madrid en la París hispánica constituye, según Bel, un objetivo de Estado compartido por PSOE y PP. El catedrático basa su afirmación sobre tres argumentos: "Unir Madrid con todas las capitales de provincia con AVE antes que conectar Valencia con Barcelona, controlar todos los aeropuertos centralizadamente o asfaltar los alrededores de Madrid con autovías libres, en contraste con las autopistas de peaje catalanas, están consolidando la capitalidad de Madrid", explica.

Mientras Bel percibe un proceso irreversible de aceleración madrileña, Casas no cree que estemos próximos a presenciar un adelantamiento. "De Cataluña proceden un tercio de las exportaciones españolas: la locomotora sigue en marcha", asegura con entonación de maquinista. O de entrenador que busca infundir confianza en los suyos. Como en el fútbol, aún queda partido por delante.

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