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Nacional

EN CONCEPTO DE INDEMNIZACIÓN

Un millón por quitar a su hijo a unos toxicómanos

Se les retiró la custodia pese a sus progresos para dejar la droga. Ya no podrán recuperarle.

El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña ha condenado a la Generalitat a indemnizar con casi un millón de euros a unos padres a los que rompió el vínculo con su hijo al darlo en adopción a otra pareja sin valorar sus progresos en un centro de desintoxicación de drogas.

La sentencia considera que el entonces Departamento de Bienestar Social y Familia de la Generalitat actuó de forma "negligente" a la hora de valorar, controlar y determinar, sin datos objetivos razonables, la imposibilidad de creación de un entorno familiar estable por parte de los padres biológicos, que ya no podrán recuperar a su hijo.

Los hechos ocurrieron a partir del año 2000, después de que los padres biológicos ingresaran voluntariamente en un centro de desintoxicación tras nacer su hijo, si bien la Generalitat calificó su estado de extremadamente frágil y sin posibilidad de recuperación, con lo que se abrió un procedimiento de acogimiento del menor que culminó con su adopción definitiva por otra familia.

El bebé nació en septiembre de 2000 con síndrome de abstinencia. Tras el parto, la madre, entonces de 25 años, no fue a visitar a su hijo a la clínica hasta 10 días después, mientras que el padre, de 35, estaba en prisión preventiva.

La administración contactó con las dos abuelas, que manifestaron que no podían hacerse cargo del bebé, por lo que la Dirección General de Atención a la Infancia resolvió el desamparo del menor el 23 de octubre de 2000.

Además, un tío materno manifestó que el niño debía ser adoptado, por lo que se inició la actuación para su ingreso en un centro de acogimiento al que se opusieron los padres biológicos, que expresaron que querían recuperar a su hijo, por lo que se estableció un régimen de visitas.

El centro elaboró un informe en mayo de 2001 a favor del no retorno del niño con sus padres biológicos y se propuso el acogimiento por una familia preadoptiva, así como un régimen de visitas mensuales con los padres biológicos.

En agosto de 2001, el padre comunicó que desde mediados de junio tanto él como la madre estaban ingresados de forma voluntaria en dos centros de rehabilitación y que ya habían superado con éxito la primera fase del tratamiento. Sin embargo, en octubre se les suspendió el régimen de visitas. Tras múltiples recursos, el bebé fue adoptado definitivamente.

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