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TERRORISMO

Bildu usa las fiestas en capitales vascas para amplificar su respaldo a los presos de ETA

Martín Garitano cree que «aún no ha llegado el momento de reflexionar sobre el dolor causado» por la banda terroristaEn San Sebastián, los abertzales cambian el concierto de La Mala por Su Ta Gar.

Bildu ha retomado el programa de fiestas de la ilegalizada Batasuna. La llegada de la coalición independentista a los ayuntamientos del País Vasco ha provocado que el jolgorio popular se vuelva a entrelazar con las protestas en favor de la autodeterminación y el apoyo a los presos etarras. A partir de hoy y hasta finales de mes, las tres capitales vascas celebrarán sus respectivas semanas grandes y todo parece indicar que la bronca política está asegurada.

Vitoria inicia sus fiestas y no parece que vayan a comenzar en paz. El grupo municipal de Bildu ha invitado a varios familiares de presos etarras a la balconada de San Miguel, desde donde se lanzará el chupinazo. Allí coincidirán con representantes del Ejecutivo vasco, el delegado del Gobierno y miembros de las diferentes fuerzas políticas, muchos de los cuales han sido amenazados por ETA.

Con este gesto, la coalición abertzale amplifica su apoyo a los reclusos de la banda y secunda sus reivindicaciones, como ya hizo el pasado lunes en Azpeitia el diputado general de Guipúzcoa, Martín Garitano. El dirigente de Bildu no cree que todavía sea el momento de que su coalición muestre ese mismo respaldo a las víctimas de la banda. «Habrá un día en que todos tengamos que reflexionar sobre lo que ha pasado, sobre el daño que cada cual ha podido padecer y cometer, pero no estamos en ese tiempo», afirmó ayer.

El Consistorio vitoriano -gobernado por el PP- finalmente no consiguió evitar la entrada de lo que cree incómodos visitantes. «Tenemos derecho a invitar a quien nos plazca», reclamaron fuentes de la coalición independentista en el Ayuntamiento. El equipo de gobierno, no obstante, acordó con el resto de grupos políticos -incluido Bildu- impedir que se haga de la balconada un uso «que no sea el de la celebración festiva» y así evitar la aparición de banderas o pancartas a favor de los presos.

La Ertzaintza no bajará la guardia y seguirá aplicando la política de tolerancia cero sobre la exhibición de símbolos y fotos de etarras en los recintos festivos, como hace desde que preside Patxi López, según fuentes de Interior.

La policía autonómica procederá a la retirada de todos los carteles que vulneren la ley de víctimas del terrorismo o impliquen alguna infracción legal.

Cuando termine la semana grande de Vitoria comenzará la de San Sebastián, donde gobiera Bildu. Los grupos de la oposición en el Consistorio donostiarra ya han criticado que el alcalde trate de «politizar» las fiestas. Y es que los abertzales han dejado claro que buscan unas celebraciones con un marcado «carácter» vasco. Por esa razón, sustituyeron los conciertos de los andaluces Melocos y la Mala Rodríguez por los locales Su Ta Gar -de marcado tinte radical- y Berri Txarrak. «Dejaron en evidencia una clara voluntad política de arrimar la programación a los gustos musicales de determinados colectivos», subrayó Denis Itxaso, ex concejal de Cultura.

Un año más, la izquierda abertzale se echará a la calle. El movimiento Eleak -que cuenta con el apoyo de Bildu- ha convocado una manifestación para el primer sábado de la semana grande, el día 13. Esta vez reclamarán la legalización de Sortu y pedirán la absolución de Arnaldo Otegi y de los otros siete dirigentes abertzales por el caso Bateragune.

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