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REPORTAJE

Abel Hernández: "Intentaron matar a Suaréz cuando trataba de pasar a la política activa"

"Suárez y el Rey", premio Espasa de Ensayo 2009, aporta luces sobre un periodo clave para España, incluido el intento de "golpe blando" que Felipe González conocía, según el autor.

¿Sabe qué le ha parecido su libro al Rey?

Me han llegado noticias positivas de la Zarzuela.

 

Hace alusión, a raíz de esa foto de portada de la primera edición, a la soledad del Rey.

Sí, me inspira ternura, como a cualquier español. Suárez ya no tiene futuro, el Rey está vivo y muy lúcido, pero tiene la Historia a la espalda. A veces tiene que actuar en una terrible soledad y sacrificar incluso sentimientos por el bien de España y de la institución. Defiendo a capa y espada que el Rey nunca dejará de cumplir con su obligación. No le veo con ánimo de abdicar en el príncipe Felipe, y creo que todavía está en plena forma para mantener la jefatura del Estado.

 

¿Cree que el Rey, con el tiempo, se arrepintió de haber dado crédito a las voces contra Suárez?

Cuento que Suárez, al día siguiente del golpe, le dijo al Rey: "Creo, señor, que me he equivocado, pensaba que Armada era un golpista". Pero el monarca le contesta que no estaba equivocado y le confirma que Armada había sido el autor del golpe. Antes del 23-F, Suárez ya había aventurado: "Este nos dará el golpe". Había un clarísimo enfrentamiento entre Armada y Suárez, que le pone firme en la Zarzuela y le manda de gobernador militar a Lérida. El principal error del Rey fue fiarse más de Armada que de Suárez en aquel momento. Es verdad que luego lo arregla la noche del 23-F.

 

El Rey confió no solo en Armada, sino también en otros que intentaron el denominado "golpe blando" o gobierno de salvación. ¿Estaba Felipe González en él?

Hubo lo que Cercas llama la placenta del golpe, que es un intento político muy descabellado de buscar un neutral cuyo candidato principal no se si era Felipe González, pero un sector del PSOE estaba en eso, y Felipe lo sabía. Van a ver a Armada a Lérida y planean la posibilidad de que un militar neutral presida un gobierno de salvación nacional. Se lo hacen llegar al Rey y le dicen que, de lo contrario, hay amenaza de golpe duro. Revelo que, según me cuenta Sabino Fernández Campo, Armada manda por escrito el proyecto al Rey, quien en principio, como está aparentemente dentro de la Constitución y apoyado por políticos de la izquierda y de la derecha, no le parece mal. Dice Sabino que luego se dio cuenta de que aquello era un disparate.

 

También habla sobre el complot para asesinar a Suárez en el verano de 1982.

No se le dio mucha importancia, se pasó sobre ascuas sobre el hecho de que se intentara matar a Suárez en un momento en que trataba de pasar a la política activa y amenazaba con tener un papel importante en la política española. Seguía siendo acosado por los medios y por los partidos de la derecha y de la izquierda. Al parecer, estaban detrás servicios secretos y se desbarató en París. Tenían los planos del despacho de Suárez y había un plan muy concreto para asesinarlo.

 

Hay otros políticos de calado histórico, como Manuel Fraga, que quedan un poco en entredicho por el "miedo" que inspiraba.

Un día le pregunté a Suárez que porqué no se entendía con Fraga, porque en aquel tiempo, el año 80, había casi un muerto de ETA cada día, fue el año más sangriento, con más de 80 muertos que se enterraban casi clandestinamente. Entonces Suárez me contó que la noche anterior había estado hablando en la Moncloa con Fraga, quien le propuso meter al Ejército en el País Vasco. Y Suárez me dijo: "A mí Manolo con poder me da mucho miedo". Pero creo que Fraga también prestó grandes servicios a la Transición, y uno de ellos es que atrajo a la derecha al sistema democrático.

 

Como el papel que jugó Santiago Carrillo a la izquierda.

Sí, claro. Defiendo que en la Transición, aparte del Rey y Suárez, hay otros personajes que no son tan secundarios porque todos buscan la reconciliación nacional, pero están en segundo plano: Sabino Fernández Campo, el general Gutiérrez Mellado, el cardenal Tarancón, también Jordi Pujol ayudó lo suyo, y otro fue Santiago Carrillo cuando dijo: "Lo importante no es monarquía o república, sino democracia o dictadura, y por tanto yo prefiero que haya una democracia con monarquía". La clase política y periodística en general tuvieron un papel muy positivo y creo que si ahora añora algo el Rey debe de ser aquel momento de consenso y de que buscaban objetivos comunes.

 

¿El Rey añorará en el panorama político actual alguien que se asemeje a Suárez?

Creo que siente una gran ternura y un gran afecto por Suárez. Hoy no hay comparación en ningún político, es otro tiempo. Es verdad que Suárez tenía sus fallos, y uno de ellos es que no supo hacer un partido político, fue su error y lo ha reconocido públicamente.

 

Usted fue candidato del CDS por Soria en 1982.

Sí, Suárez me hizo la escena del sofá y me convenció de que le echara una mano. Me dio pena, porque le estaba dando palos todo el mundo y yo creía que era un gran político. Me convenció, aunque nunca fui del partido, y me vino bien para conocerlo de cerca. Cuando fuimos a dar un mitin en el cine Avenida de Soria, anunciaron que había una bomba para que no fuera la gente. Entonces Suárez me pareció mucho más grande que nunca, un tipo humano fuera de serie.

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