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POLÍTICA

Abascal busca reafirmar su liderazgo con una asamblea exprés ante el desafío del ciclo electoral

El adelanto del cónclave de Vox deja en fuera de juego a Ortega Smith, al que se apuntaba como posible rival y quedará relegado a solo vocal.

Spains far-right party Vox leader Santiago Abascal gestures as he speaks during the investiture debate as Spains Socialists seek to clinch a new term following a deal with the Catalan separatist Junts party for government support, a pact which involves amnesties for people involved with Catalonias failed 2017 independence bid, in Madrid, Spain November 15, 2023. REUTERS/Susana Vera [[[REUTERS VOCENTO]]]
Santiago Abascal, en una imagen de archivo.
SUSANA VERA

Santiago Abascal se prepara para revalidar su mandato al frente de Vox en una asamblea general extraordinaria que tendrá lugar el viernes 27 de enero y con la que la derecha radical busca rearmarse de cara a un ciclo electoral vital para remontar el vuelo tras el fracaso en las últimas citas electorales. Los voxistas son conscientes de que, en el caso de las europeas -antes habrá elecciones gallegas y vascas, pero en las comunitarias tienen mejores previsiones-, los vientos dan aire a las velas de la extrema derecha en el continente, pero deben lidiar con el intento del PP de terminar de comerles terreno con esa apelación constante al voto útil.

Ese es el argumento esgrimido por Abascal para haber adelantado un cónclave interno previsto inicialmente para marzo. Pero como motivo de fondo, según esgrimen sus críticos, se escondería una voluntad por bunkerizarse al frente del partido e impedir que nadie le haga sombra. Sombra que apuntaba a Javier Ortega Smith, el único cargo que estaría en condiciones de disputar el poder doméstico.

Pero el inesperado adelanto le ha dejado en fuera de juego. O dentro del terreno de Abascal, dado que forma parte del equipo diseñado por el actual líder para revalidar su mandato. Eso sí, en condición de vocal, por lo que dejará de ser vicepresidente y perderá mucho poder. Al igual que Jorge Buxadé -vicepresidente y hombre fuerte en la campaña del 23-J que ocupará otra vocalía-. Dos referentes de la época fundacional de Vox que van siendo relegados de la primera línea. Es Ignacio Garriga, el reemplazo de Ortega Smith hace un año como secretario general, el que pasará a ser número dos, acaparando casi todo el poder orgánico.

Lo cierto es que la situación es muy distinta a la de marzo de 2020, cuando Abascal revalidó por primera vez la presidencia. Entonces Vox acababa de cosechar 52 diputados y su liderazgo era indiscutible. Pero las salidas desde entonces dejan entrever una brecha entre quienes auparon inicialmente al partido y el actual presidente.

Algunas de estas tienen que ver con cargos relevantes desde los inicios del proyecto. Macarena Olona -llegó en 2019-, fue la primera en saltar del barco tras el desastre de las andaluzas de 2022 y desde entonces ha tratado de denunciar la falta de democracia interna que, a su juicio, impera en Bambú 12. Pero después de ella y, sobre todo, tras el 23-J, han sido otros los que han tomado la puerta de salida: el abandono más hiriente fue el de Iván Espinosa de los Monteros, exportavoz en el Congreso. Y tras él han hecho lo mismo diputados como Juan Luis Steegman o Carla Toscano.

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