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Millet deja a sus hijas como herencia una deuda de 18 millones con la justicia

La responsabilidad civil del expresidente del Palau, condenado por corrupción, no queda extinguida con su fallecimiento.

Los ex responsables del Palau de la Música Fèlix Millet (i), Jordi Montull (2i) y su hija Gemma (2d), en el banquillo de los acusados.
 Fèlix Millet en el banquillo de los acusados.
Efe

Félix Millet, expresidente del Palau de la Música y condenado por el expolio de la entidad cultural, murió el pasado jueves en Barcelona, a los 87 años. Pero su fallecimiento no extingue su responsabilidad civil en el caso. Millet fue condenado a nueve años y ocho meses de prisión. Y la sentencia estableció también una responsabilidad civil de casi 26 millones de euros, entre él y su mano derecha, Jordi Montull, quien cumple una pena de siete años de cárcel.

El Tribunal Superior de Cataluña informó ayer de que la Audiencia de Barcelona ha recuperado hasta la fecha 13 de los 26 millones que Millet y Montull tienen que devolver a la justicia en cumplimiento de la sentencia y para satisfacer a los perjudicados en el caso, como son las diferentes entidades que componen el Palau de la Música. Además, la sentencia fijó una multa de 4,1 millones a Millet por blanqueo de capitales y delito contra la Hacienda Pública.

"La responsabilidad civil de Millet no está extinguida" y, de hecho, "se seguirá procediendo sobre los bienes pendientes de venta, como una finca ubicada en l'Atmetlla del Vallès (Barcelona) tasada en más de 1,9 millones o un cuadro tasado en más de 200.000 euros", señalan fuentes del TSJC. Un auto de la Audiencia de Barcelona del pasado 14 de marzo fijó la deuda pendiente del expresidente del Palau con la justicia en 18 millones.

La Audiencia acordó recientemente la designación de un administrador judicial para la liquidación de la sociedad Bonomía, de la que es accionista la familia Millet. Esta mercantil es propietaria de 13 inmuebles, "a cuya venta se procederá" para el abono de la indemnización que corresponde a la entidad cultural.

La justicia recuerda además que el Derecho Civil catalán establece que los "herederos, si aceptan la herencia, y no puede hacerse parcialmente sino en todo su conjunto, serán responsables con sus propios bienes de las deudas que hubieran contraído aquellos de los que se hereda". Es decir, si las dos hijas aceptan la herencia del saqueador confeso del Palau, deberán hacer frente a la deuda del padre con la justicia. En 2010, según un informe de los Mossos, Millet declaró 50 bienes inmuebles, repartidos entre Cataluña y Menorca, además de acciones y fondos de inversión y obras de arte.

Dos causas pendientes

Félix Millet murió por el caso Palau, por el expolio perpetrado a la entidad cultural junto a su mano derecha y la hija de éste. La sentencia probó un desfalco de 23 millones, pero siempre se ha sospechado que fue aún mayor, superior a los 30 millones. Hay dinero que se ha perdido para siempre y del que nadie sabe nada. El otrora prohombre de la cultura catalana, que bajo su presidencia logró que el Palau, como templo del modernismo, fuera reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, deja dos causas penales pendientes, que en lo que a él afecta ya no se juzgarán.

Ambas causas se instruyeron una vez fue condenado. Desde prisión intentó ocultar a la justicia ingresos o bienes con la presunta intención de esquivar la obligación de indemnizar a la entidad cultural. En una de ellas, la Fiscalía le pedía cuatro años de cárcel: habían desaparecido objetos que tenía embargados. En la otra causa, le acusaban haber ocultado los ingresos del alquiler de sus inmuebles.

El Palau, mientras, sigue esperando el cobro de los 6,6 millones que la sentencia condenó a Convergència a pagar por haberse beneficiado con el desfalco de la entidad cultural. La antigua CDC se llevaba mordidas pagadas por Ferrovial a cambio de la concesión de obras públicas. La constructora pagaba las comisiones a través de Millet y Montull. La justicia embargó 22 sedes de la antigua CDC para el pago de la indemnización. Pero en 2020, el partido, ya extinto, se declaró en concurso de acreedores. Y el Supremo estableció que esas 22 fincas embargadas son en primer lugar para sus acreedores. La justicia no ha resuelto aún quién es el heredero legal de CDC, si el PDeCAT o Junts, y por tanto aún no se sabe quién tendrá que hacer frente al pago de los 6,6 millones de la condena del Palau.

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