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La sequía obliga a decretar las primeras restricciones en todo el país

Las lluvias de noviembre no solucionan la escasez de agua, con los pantanos 18 puntos por debajo de la media de la última década.

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Sequía pantano de Vadiello
Pablo Segura

En las últimas semanas, el cielo por fin se ha abierto, pero las lluvias no han sido suficientes, ni de lejos, para paliar la sequía que castiga a España en 2022. Aunque la situación difiere entre las cuencas, los embalses nacionales se encuentran, en general, muy por debajo de la media de la última década, que tampoco había sido la mejor de la historia. El riesgo de que lleguen restricciones al consumo del agua parece más cercano, sobre todo después de que el martes Cataluña anunció limitaciones para la agricultura, la ganadería, la industria y el ocio, pero todavía no para los hogares.

Con 18.444 hectómetros de agua acumulados, los embalses están al 32,9% de su capacidad, según los datos del último Boletín Hidrológico, publicado por el Ministerio para la Transición Ecológica. Son seis puntos menos que el año anterior (39,1%), once menos que la media de los últimos cinco años (44,1%) y 18 menos que la media de la última década, cuando llegaban al 50,8%. La situación es incluso peor si el análisis se reduce a los embalses consuntivos (para consumo humano), que se hallan al 28,2% de capacidad, frente al 35% del año anterior y al 47,3% de media de los últimos diez años.

"Desde enero de este año nos encontramos en una situación de sequía meteorológica en toda España", señala Rubén del Campo, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Mayo y el verano fueron secos y el otoño no ha mejorado las estadísticas. Al contrario, esta estación está siendo especialmente seca, con entre el 70 y el 75% de las lluvias que deberían haber caído, según Aemet. Las últimas borrascas han aliviado levemente la situación en Galicia, el oeste de Castilla y León y el norte de Extremadura, algunas de las zonas que menos agua habían recogido respecto a sus medias anuales y algo similar ha ocurrido en la Comunidad Valenciana y Tarragona, donde ha llovido y donde se acercan a las medias anuales, e incluso están un poco por encima.

En el resto de España, sin embargo, el panorama general es árido. En los primeros once meses de 2022, en todo el tercio norte ha llovido aproximadamente un 25% menos que en años anteriores, en provincias de Andalucía Oriental como Málaga, Granada o Almería no han recogido ni la mitad de agua de la esperada y en el este de Cataluña, que incluye la provincia de Barcelona, lugar de residencia de la mayor parte de la población de la comunidad, "no ha llovido este año ni una cuarta parte de lo que debería haber llovido", subraya Del Campo. Según los pronósticos que maneja la Aemet, el invierno seguirá siendo poco lluvioso en el noroeste de España mientras que en el Mediterráneo y Baleares podría llover más que la media, aunque en zonas como Barcelona o Málaga, las previsiones no muestran una tendencia clara.

Desde el verano, la falta de agua ha provocado restricciones puntuales que sirvieron como aviso porque no solo se produjeron en la España seca, sino también en la que está acostumbrada a las lluvias. Los municipios cántabros de Valdeolea y Valderredible recurrieron a cisternas para abastecer a vecinos, Laredo cerró fuentes y duchas y San Felices de Buelna solo permitió el consumo en los domicilios; en Pontevedra se prohibió llenar piscinas, regar jardines o lavar los coches particulares y en la provincia de Sevilla, donde hace 22 años se vivieron fuertes restricciones, se ha decretado el estado de alerta y casi dos millones de personas tienen restricciones de agua para usos no esenciales. Y aún peor es la situación en Cataluña. Desde hoy, 6,7 millones de habitantes de 514 municipios no podrán llenar las piscinas o tendrán la recomendación de regar los jardines en días alternos, en horas de mínima insolación o solo para que sobreviva el arbolado. Además, los usos agrícolas, ganaderos, industriales también se limitarán, aunque por ahora no se prevén previsiones para los domicilios.

Igual que ocurre con las olas de calor en verano, la falta de agua en España será recurrente, opinan en Greenpeace. "Va a hacer más calor y se evaporará más agua y todos los modelos meteorológicos apuntan a que lloverá menos, lo que nos obligará a dos cosas: combatir el cambio climático y gestionar mejor el agua que tenemos", apunta Pedro Zorrilla, coordinador de Cambio Climático en la asociación ecologista.

Zorrilla recuerda que el sector primario consume el 80% del agua en España para "producir bienes baratos no relevantes y además, contaminar con fertilizantes" y desde la entidad apuestan por una "agroecología" más manejable. Greenpeace no considera que los trasvases sean una solución "porque la escasez es general" y aceptan las desaladoras "si funcionan con energías renovables y si los agricultores pagan el agua que consuman a su precio real".

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