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La odisea de reciclar bien el aceite de cocina en España: un litro puede contaminar hasta mil de agua

A partir de 2024, la recogida del aceite usado en los hogares será obligatoria.

Aceite hirviendo en una freidora
Aceite hirviendo en una freidora
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Un chorrito de aceite al pan para el desayuno, una freidora llena de aceite de girasol para freír unas patatas fritas o un poco de aceite de oliva para aliñar la ensalada. Los españoles tienen claro el uso del aceite en las comidas y cenas, pero ¿lo tienen claro a la hora de deshacerse de estos residuos?

España es el primer productor mundial de aceite de oliva del mundo y también es uno de los grandes consumidores con un total de 550.000 toneladas en total y 11,76 litros per cápita. Oliva, oliva virgen y de girasol, este es el orden del uso de aceites en las cocinas españolas. La amplia mayoría se usa para frituras, donde el aceite alcanza temperaturas superiores a los 150ºC. Un proceso en el que el aceite sufre cambios y alteraciones químicas derivadas de los altos grados que llega a alcanzar el oro líquido. "El aceite de cocina usado en los hogares sufre cambios y alteraciones químicas, derivados del aumento de la temperatura, que hacen necesario su reemplazo", señalan Íñigo González y José Antonio González, del Consorcio de Aguas de Bilbao, en un estudio sobre estos residuos.

De hecho, en la nueva Ley de Residuos y Suelos Contaminados del pasado 2021, se pone dura con la recogida de este contaminante. El articulado de esta nueva normativa establece la "obligatoriedad de recoger el aceite de cocina usado de los hogares a partir del 31 de diciembre de 2024".

Una novedad necesaria por su importante impacto ecológico, ya que un litro de aceite usado tirado por el desagüe "puede contaminar 1.000 litros de agua", revela en su página web el Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico. "El aceite usado de cocina es un residuo catalogado como residuo no peligroso pero, es altamente contaminante", apunta Virginia Fernández de Marcos, gerente de Eco Oleum.

Hasta la fecha, los litros de aceite usado eran llevados voluntariamente al punto limpio de cada municipio o a los contenedores habilitados por las empresas de gestión de residuos que, a través de convenios con los ayuntamientos, se encargan del proceso de recogida y reciclado.

Un gesto conocido, pero no por ello habitual dado que la presencia de estos contenedores especializados aún son escasos. Por ejemplo, en la ciudad de Madrid, la capital cuenta con más de 7.000 cubos amarillos para envases, cifra similar para el papel y poco más de 450 para el reciclado de aceite vegetal usado, incluyendo puntos limpios fijos y móviles.

Las asociaciones ecologistas señalan que entre las dificultades que encuentra el ciudadano a la hora de reciclar el aceite usado destaca la necesidad de una mayor cantidad de contenedores, "ya que hay muchos menos que de vidrio o plástico", señalan. No obstante, "en España se recicla cada vez más, aunque hay todavía mucho por hacer", añade Fernández de Marcos.

Así se recicla el aceite usado

1. Viaje al contenedor. Después de freír las croquetas, unas empanadillas y unas alitas, el aceite la freidora pasa de su color amarillo a uno más oscuro. Este es el momento de ir al punto limpio o contenedor habilitado para depositar los residuos del aceite usado. «Se estima que dos tercios del aceite usado acaban en las alcantarillas, ocasionando problemas como atascos en tuberías», según Reseave. La unión de estos residuos con restos de detergente y jabones forman 'bolas de grasa' en las redes de saneamiento en las ciudades.

2. Llegada a las plantas. Las empresas encargadas de la gestión de los residuos contratadas por los ayuntamientos vacían los contenedores de aceite usado y lo llevan a fábricas especializadas en su reutilización. «El proceso de producción es rápido, limpio y eficaz», advierte Fernández de Marcos. Un trayecto que necesita varios procesos: «cuando recogemos los aceites vegetales usados, tenemos que pesarlo, luego filtrarlo y hacer distintas decantaciones para quitar humedad, impurezas y mermas al aceite», señala la gerente de Eco Oleum.

3. El reciclaje. En este punto, los aceites usados son deshidratados, donde el agua se retira mediante un drenaje y luego se hace pasar por unos filtros para retirar los elementos sólidos que pueda contener. A continuación se procede a la desmineralización, que requiere el agregado de ciertas sustancias y calentarlo. «El aceite necesita alcanzar temperaturas que permitan realizar esas fases con éxito», apunta.

4. La nueva vida. "Nuestro aceite ya limpio y tratado (regenerado) es una materia prima para las fábricas de producción de biocombustible", asegura Virginia Fernández de Marco. Precisamente, la generación de este tipo de carburante es la nueva vida del aceite ya reciclado. Éstos son una alternativa más sostenible que los carburantes convencionales procedentes del petróleo. No obstante, los aceites que tienen un proceso rápido de reciclado pueden convertirse en betunes, pinturas y asfaltos para impermeabilización de azoteas en forma de telas y para colocar en rutas y carreteras.

5. El reciclado casero. Dar otro uso al aceite usado siempre ha estado presente en los hogares españoles. Tras dejar que este se enfríe completamente y, además, colarlo para eliminar los restos de alimentos, se pueden fabricar velas y jabones.

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