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Cazar nieblas para luchar contra la sequía

Gran Canaria trabaja en un sistema de atrapanieblas para hacer crecer la vegetación sin gastar recursos hídricos.

Niebla en Esquedas, en La Hoya de Huesca, que actúa como una capa térmica, conservando la temperatura del ambiente. rafael gobantes.
Niebla en Esquedas, en La Hoya de Huesca
Rafael Gobantes

"La neblina del agua es madrina". Así lo sentencia el refranero español que para cada situación de la vida tiene una mención. Su hermana mayor, la niebla, es la suspensión en el aire de gotas de agua muy pequeñas a ras de suelo que reduce la visibilidad a menos de un kilómetro. Si no limita esa visión, "hay que hablar de neblina o bruma", señalan los expertos en meteorología.

Un fenómeno muy común en los meses de otoño e invierno cuando las pequeñas gotas de agua presentes en el ambiente se condensan tras entrar en contacto súbitamente con una superficie o una corriente de aire fría. Son nubes bajas que se sitúan a ras de suelo y suelen desaparecer con la salida del sol y el aumento de las temperaturas.

Una lluvia silenciosa que moja calles y campos y que, cada vez, cobra mayor importancia por la falta de precipitaciones en los últimos años. El primer tercio del año hidrológico, comprendido entre el 1 de octubre de 2021 y el 31 de enero de 2022, será probablemente "uno de los más secos" de los últimos sesenta años y estará entre los cinco con menos precipitaciones de este siglo, según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). El anterior, cerrado a 30 de septiembre, acabó con una precipitación acumulada un 17% por debajo de la media. Sin embargo, estos balances hídricos no recogen la importancia de la niebla en el terreno. Un interés que sí han captado en las Islas Canarias. "La captación de agua de niebla en Canarias es algo tradicional y viene de la época prehispánica, de los aborígenes canarios", recuerda Rainero Brandon, coordinador de Life Nieblas del Cabildo de Gran Canaria. "Estos utilizaban la captación de agua a través de vegetación, sobre todo árboles, para abastecer al ganado y a la población", añade. Su arma, el árbol Garoé, típico de la Isla del Hierro.

Con el paso de los años, la técnica ha evolucionado y "los primeros sistemas de captación llegaron a Tenerife en los años 70", señala Brandon. Los mares de nubes canarios, un fenómeno meteorológico típicamente canario, formados a 500-1.500 metros de altitud son los grandes aliados para cazar las diminutas gotas de agua de estas nubes.

"Nosotros usamos el sistema de captación chileno", explica Rainero Brandon. En la década de los 60, el físico Carlos Espinosa consiguió cazar las nubes chilenas para 'regar' el desierto de Atacama, el lugar no polar más árido de la Tierra. Las abundantes nieblas, nacidas por la proximidad al océano Pacífico, son el gran recurso hídrico de la región, donde pueden darse hasta 40 años de espera entre periodos de lluvia.

A la caza de la nube

"Es una tecnología muy básica", adelanta Brandon. Una gran malla, un marco para su sujeción, una canaleta y un estanque colector. Esta es la lista de materiales que Espinosa, junto con técnicos israelíes, implantó en Chile. "Nosotros hemos evolucionado un poco más la técnica", añade el experto canario.

En 2008, el ingeniero agrícola Theo Hernando Olmo, ideó y patentó los captadores tridimensionales de niebla, rocío y precipitaciones. "La niebla pasa por la malla, se condensa y cae el agua a la cubeta", simplifica. Con este nuevo diseño en forma de prima, el sistema tiene mayor estabilidad, mayor poder de captación y una menor ocupación del espacio. "Hemos intentado maximizar la eficiencia", añade. Un trabajo que desde hace año y medio se hace realidad en Gran Canaria para verla volver a brotar. El cabildo de la isla lidera el proyecto Life Nieblas para repoblar con 20.000 árboles de laurisilva 33 hectáreas quemadas y con alto riesgo de desertificación. "No solo es captar agua, sino reforestar sin consumo de CO2", comenta el coordinador del proyecto.

Las tierras canarias son el campo de pruebas de un plan inédito que junta los esfuerzos del Cabildo, la empresa pública Gesplan, el Instituto Canario de Investigaciones Agrarias, el Instituto Tecnológico de Canarias, la Universidad de La Laguna, la Heredad de Aguas de Arucas y Firgas, el Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales de Cataluña y la Comunidad Intermunicipal Viseu Dão Lafões de Portugal.

El reto ahora es transformar un espacio que ha atravesado siglos de tala y extracción masiva de agua de los acuíferos, donde el 90 % del suelo se encuentra sometido a un gran estrés hídrico. "El régimen de lluvia está disminuyendo y la vegetación necesita ayuda hídrica", alerta Rainero Brandon. "Antes no se necesitaba riego y en los últimos años se ha tenido que hacer riego continuo para que sobrevivan", añade.

"La temperatura en toda Canarias está en continuo ascenso, por lo que indican los registros existentes desde mediados del siglo XX", apuntan los investigadores de la Universidad de La Laguna, Francisco José Machín y Aridane González González. Además, el archipiélago cerró el año hidrológico 2020-2021 por debajo del estándar normal, según la Aemet. "Cada vez vamos a tener menos agua", apostilla el coordinador de Life Nieblas.

Reforestar Gran Canaria

Desde abril de 2020, el proyecto de reforestación canario ha conseguido ralentizar la desertificación del Barranco de la Virgen con la plantación de 3.000 ejemplares de laurisilva regados con el agua de los quince atrapanieblas instalados en estas laderas. "Esperamos sacar adelante la reforestación sin necesidad de añadir recursos hídricos", detalla. "Tenemos una media estándar de recogida por aparato que sería entre 15.000 y 35.000 litros por ejercicio, aunque depende de si el año es lluvioso", apostilla.

A punto de cumplir el segundo año de vida del proyecto, Life Nieblas sigue con su hoja de ruta para llegar a 20.000 árboles en 2024.

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