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Sanidad cede a la presión autonómica y dará opción de repetir con Astrazeneca

La rebelión de buena parte de comunidades contra el 'cóctel' vacunal promovido por Darias provoca una nuevo volantazo en el plan de inmunización.

La ministra de Sanidad, Carolina Darias.
La ministra de Sanidad, Carolina Darias.
Kiko Huesca/EFE

Nuevo volantazo -uno más- en el plan de vacunación del Gobierno central. 24 horas después de que la Comisión de Salud Pública diera el visto bueno a la propuesta defendida a capa y espada por Sanidad de inocular Pfizer a los casi 2 millones de trabajadores esenciales de menos de 60 a los que se vetó repetir con Astrazeneca por los problemas de trombos, el departamento que dirige Carolina Darias dio su brazo a torcer. Sanidad -tras una rebelión en toda regla de buena parte de las comunidades, incluidas algunas socialistas, contra el 'cóctel' vacunal- acabó por aceptar que todos aquellos 'afectados' por la ya conocida como 'crisis de la segunda dosis' puedan decidir si su pinchazo de refuerzo vuelve a ser de Astrazeneca o si prefieren Pfizer. Un consentimiento informado bastará a los reticentes al popurrí de profilaxis para repetir con la vacuna de Oxford, según explicó Carolina Darias, quien reconoció que esta nueva rectificación había sido una decisión muy complicada.

La opción de dejar elegir -que en principio Salud Pública iba a estudiar como una excepción por las «circunstancias extraordinaria y excepcionales» para casos casi recalcitrantes en contra de mezclar profilaxis- acabó convirtiéndose este miércoles en la regla, tras la 'asonada' de las comunidades en un Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud en el que Darias y los suyos esperaban un paseo militar y en el que, sin embargo, las comunidades acabaron por imponer su criterio de libre albedrío .

Y es que las críticas a la fiabilidad y calidad del estudio 'CombivacS' con el que Sanidad pretendió vender el 'cóctel' de profilaxis fueron casi generalizadas en el Interterritorial y terminaron minando la posición de Darias y los suyos. Los consejeros afearon a la ministra que hubiera tratado de «forzar» a la inoculación de Pfizer sin ninguna otra opción basándose en un ensayo de poco más de 600 voluntarios, realizado en apenas dos semanas y con unos resultados que precisamente avalaban al 100% la tesis de Sanidad (que la mezcla de profilaxis, no solo es totalmente segura, sino que además multiplica por 7 la inmunidad) . Y todo ello, además, en contra de las recomendaciones de la Agencia Europea del Medicamento (EMA), cuyas indicaciones había prometido seguir, y del criterio de numerosas sociedades médicas que rechazan el 'cóctel'.

Amago de insumisión

La bronca en el Interterritorial no quedó ahí. Las comunidades más beligerantes, - las 'populares' Madrid, Galicia, Castilla y Léon y Andalucía- llegaron incluso a amenazar durante toda la jornada con inocular Astrazeneca por su cuenta a todo el que lo solicitara sin ningún tipo de consentimiento por parte de Sanidad. La práctica totalidad del resto de las autonomías, sin llegar a amagar con la insumisión, sí que unieron sus voces a los 'díscolos' para exigir, al menos, que se diera la opción de elegir a los afectados.

Al final, el frente unido de todas las comunidades de diferentes colores triunfó y doblegó la voluntad de Sanidad, que había comenzado la jornada con la consigna de que el acuerdo de la Comisión de Salud Público del martes para inocular la segunda dosis de Pfizer era de «obligado cumplimiento».

En todo este barullo, el Gobierno central buscó una salida al callejón en el que se había metido y elevó una consulta al Comité de Bioética para que dijera si era aceptable dejar elegir marca a las decenas de miles de profesores, militares, policías, farmacéuticos o bomberos afectados. Hasta ahora, la estrategia vacunal -admitieron responsables sanitarios- se había basado en negar cualquier decisión al ciudadano, al entender que esto podría crear desigualdades por la diferente de capacidad de información. Sin embargo, y vista la envergadura del incendio provocado en las últimas horas por la defensa del 'cóctel vacunal', Sanidad también decidió cambiar sus propias reglas sobre la marcha en este aspecto que hasta ahora había considerado nuclear en su estrategia de inmunización.

Darias, tanto en el Interterritorial como ante los medios tuvo que emplearse a fondo para explicar la defensa cerrada de Sanidad del cóctel. «La EMA dijo que en cualquier caso serían las autoridades sanitarias de cada país quienes tomarían la decisión teniendo en cuenta su plan de vacunación y su situación epidemiológica. La pauta heteróloga es la que están aplicando países como Francia o Alemania. Ha quedado acreditado, además, que una primera dosis de Astrazeneca ya aumenta la inmunidad del paciente», insistió.

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