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España está perdiendo el control de la pandemia en tan solo un mes

El país supera los 200 focos activos , aunque ya no hay capacidad de contar con exactitud los rebrotes en zonas como el área de Barcelona.

Hospital Arnau de Vilanova en Lérida.
Hospital Arnau de Vilanova en Lérida.
Ramón Gabriel/EFE

"Que estemos hablando de brotes y no de transmisión comunitaria implica que estamos bien". Lo dijo el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), Fernando Simón, el 25 de junio. 25 días después, Sanidad sí que reconoce que existe "transmisión comunitaria" no solo en el área metropolitana de Barcelona, sino también en parte de Zaragoza, además de, probablemente, en comarcas de Huesca y Lérida.

En el CCAES todavía este domingo se esmeraban en contar y tratar de seguir la trazabilidad de los nuevos focos, aunque los epidemiólogos que asesoran a Moncloa ya admiten que el número de rebrotes oficiales ha dejado de ser veraz, porque algunas de las agrupaciones infectivas, particularmente en la conurbación de la ciudad condal (que solo este domingo notificó 698 nuevos positivos), ya se solapan las unas con las otras y, con tal grado de transmisión desconocida que hablar de racimos o de brotes concretos "carece de sentido". Aun así, los 158 focos activos comunicados por Sanidad en el pasado jueves, tras un fin de semana "muy problemático" en Cataluña y Aragón, rondarían los 200 en las ultimas horas, "con todas las salvedades metodológicas".

No solo el noreste peninsular está siendo azotado en los últimos días por el coronavirus. En las últimas horas se han notificado nuevos clusters en la ciudad de Granada, en una fiesta en colegio de Córdoba, en una zona de ocio en Murcia, entre un grupo de temporeros en Albacete, en un empresa de Málaga, en un local nocturno de Navarra, en otro local de copas de Gandía.

15 de junio

Y es que España, según el análisis de las estadísticas del Gobierno, ha perdido el control de la pandemia -y no solo en Cataluña y Aragón- solo un mes después de haber conseguido embridar la transmisión de SARS-CoV-2 entre marzo y mayo gracias a semanas de confinamiento total y limitaciones de libertades sin precedentes en la democracia. Pero los informes de Sanidad son contundentes: la epidemia de la Covid tocó suelo en España entre el lunes 15 de junio y el jueves 25 de junio y desde entonces solo ha hecho que empeorar.

Entonces -durante aquellos diez días en los que el país pudo llegar a pensar que estaba ganando la batalla al virus- en los indicadores que mira la gente de Simón, se dieron los mínimos de la serie histórica nacional: 40 contagios diarios frente a los 628 reconocidos el viernes; solo 143 positivos con fecha de inicio de síntoma la última semanas frente a los "preocupantísimos" 1.313 de estos días; una incidencia acumulada (casos diagnosticados en los últimos 14 días cada 100.000 habitantes) que llegó a solo 7,74 en contraposición a los 19,64 notificados el viernes.

Pero aquellas cifras -explican en Sanidad- aunque reales eran el reflejo de un "esfuerzo extraordinario" de todo un país que asumió encerrarse en casa, pero que no podía extenderse en el tiempo porque ni la economía ni la sociedad podían soportarlo. Y de hecho, las estadísticas oficiales confirman que el momento más temido de ese desconfinamiento indispensable para dar una bocanada de oxígeno a la economía coincide con en el origen del empeoramiento de las cifras. El control de la pandemia comenzó a torcerse exactamente el 15 de junio, entre dos y tres semanas después de que los españoles pudieran comenzar a volver a retomar su vida social, bares incluidos.

En el departamento que dirige Salvador Illa, tras el baño de realidad de febrero y marzo, ya no se llevaban a engaño y sabían que la 'nueva normalidad' iba a ser, en el mejor de los casos, sinónimo de gestión de rebrotes, pero no de "trasmisión comunitaria" y, menos, en una gran urbe como la de Barcelona.

Traspasados esta semana en algunas comunidades los límites de transmisión fijados por Sanidad para replantearse el "confinamiento domiciliario extremo" al menos parcial (para lo que serían necesarios nuevos decretos de estados de alarma), la única buena noticia es que el sistema sanitaria y asistencial, al menos por el momento, está resistiendo las embestidas de los rebrotes. Los indicadores en este campo han empeorado pero no se han disparado. Las hospitalizaciones diarias por Covid, por primera vez en la 'nueva realidad', han superado esta semana las 200, pero quedan todavía muy lejos de los millares de la pasada primavera. Las UCI, durante esta nueva etapa, ninguna jornada han registrado más de veintena de ingresos con fecha de la última semana. Nada que ver con los 500 diarios de marzo.

La 'nueva realidad' deja un cudro más fácil de gestionar: contagiados jóvenes (entre 50 y 46 años esta semana) y con un cuadro más favorable, hasta el punto de que ya el 70% de los casos son asintomáticos. "Pero esas buenas cifras que parecen conjurar el riesgo de estrés sanitario podrían torcerse si los rebrotes no se controlan", avisan desde el CCAES.

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