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Nacional

Un etarra condenado por secuestrar a Aldaya y Delclaux, trasladado a Pamplona

 Instituciones Penitenciarias ha dispuesto el traslado desde la prisión de Murcia a la de Pamplona, cerca de su domicilio familiar, del etarra Francisco José Ramada Estévez.

Homenaje a las víctimas de ETA en Pamplona.
Homenaje a las víctimas de ETA en Pamplona.
Villar López/EFE

Instituciones Penitenciarias ha dispuesto el traslado desde la prisión de Murcia a la de Pamplona, cerca de su domicilio familiar, del etarra Francisco José Ramada Estévez, condenado a 26 años de cárcel, entre otros delitos por los secuestros de los empresarios José María Aldaya y Cosme Delclaux.

También ha aprobado trasladar al centro penitenciario de Aranjuez (Madrid) a otros dos condenados por delitos relacionados con la banda terrorista ETA, Íñigo Gutiérrez Carrillo y María Lizarraga Merino, que se encuentran cumpliendo sus penas de 14 años y 19 años y 13 meses de cárcel, respectivamente, en la prisión de valencia.

Tras conocer esta noticia, la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT) ha denunciado que "el Ministerio del Interior cede a una reivindicación histórica de ETA y realiza su primer acercamiento de un etarra -en este caso Francisco José Ramada- a una prisión cercana a su domicilio".

Los traslados han sido acordados a propuesta de las juntas de tratamiento de los centros penitenciarios en los que los etarras cumplen condena y no se harán efectivos mientras no lo permitan las condiciones sanitarias derivadas de la pandemia del coronavirus COVID-19, informa la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias.

Francisco José Ramada ingresó en prisión el 13 de enero de 2001 y cumple 26 años y tres meses de cárcel por delitos de atentados, secuestro y colaboración con banda armada.

Ramada, que cumplirá las tres cuartas partes de la pena el próximo mes de septiembre, ha asumido la legalidad penitenciaria y la junta de tratamiento de la prisión de Murcia I ha propuesto su progresión a segundo grado y su traslado a un centro próximo a su vinculación familiar.

Íñigo Gutiérrez Carrillo ingresó en prisión el 27 de julio de 2008 y cumple una condena de 14 años por los delitos de colaboración con banda armada y depósito de armas y municiones.

Ya cumplió las tres cuartas partes de la condena en enero de 2019, ha aceptado igualmente la legalidad penitenciaria y la junta de tratamiento del centro penitenciario de Valencia ha propuesto su traslado al módulo de familias de la prisión Madrid VI (Aranjuez).

Por su parte, María Lizarraga Merino ingresó en prisión el 18 de diciembre de 2008 y tiene una condena de 19 años y tres meses por los delitos de asociación ilícita, falsificación de documento público, tenencia de explosivos, tenencia ilícita de armas, robo y hurto.

Cumplirá las tres cuartas partes de la condena en enero de 2024 y ha aceptado la legalidad penitenciaria.

La junta de tratamiento del centro penitenciario de Valencia ha propuesto su progresión a segundo grado e igualmente su traslado al módulo de familias de Madrid VI.

En un comunicado la AVT lamenta estas decisiones de acercamientos de tres etarras, "uno de ellos con delitos muy graves", Francisco José Ramada, que será trasladado a una prisión de Pamplona, "muy cercana a su domicilio".

La AVT recuerda que Francisco José Ramada cumple 26 años y tres meses de cárcel por atentados, por los secuestros de José María Aldaya en 1995 y de Cosme Delclaux en 1996 y por colaboración con banda armada y que el pasado mes de marzo la Audiencia Nacional revocó la decisión del juez central de vigilancia penitenciaria de progresión a segundo grado.

Añade que estos acercamientos se suman a los de Arri Pascual y Josune Oña, comunicados el pasado día 11, "aunque esta vez se ha traspasado una línea roja más: Interior ha cedido a una reivindicación histórica de ETA y ha realizado su primer acercamiento de un etarra a una prisión cercana a su domicilio".

"EStas decisiones nos llevan a reiterar una vez más nuestra reclamación de exigir el requisito de colaboración con la justicia y la autocrítica no solo como demostración sincera de arrepentimiento sino también para poder valorar un verdadero pronóstico favorable de reinserción de los presos", concluye. 

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