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Así ha noqueado la Guardia Civil a Resistencia Galega tras 14 años y 60 atentados

El grupo terrorista, que ya está desarticulado, nació en 2005 como un movimiento que propugnaba la independencia y que no descartaba la acción violenta para sus propósitos.

Daños en comercios cercanos al Ayuntamiento de Baralla
Daños en comercios cercanos al Ayuntamiento de Baralla, donde Resistencia Galega perpetuo el que sería su último atentado.
Efe

La detención por la Guardia Civil de los líderes de Resistencia Galega ha neutralizado a una organización que en sus 14 años de vida ha perpetrado 60 atentados. Con sus "almas máter" en la cárcel y noqueada por la perseverancia de los agentes, de la banda terrorista solo quedan cenizas de las que le costaría renacer.

A mediados de junio, y tras trece años "a pico y pala" para poder localizarlos, la Guardia Civil arrestó a los dos cabecillas de la banda: Antón García Matos, 'Toninho', y Asunción Losada Camba, que habían estado refugiados los últimos meses en una casa abandonada de Fornelos (Pontevedra).

Un año después de que la organización anunciara su manifiesto fundacional, en julio de 2005, la pareja pasó a la clandestinidad. Desde entonces, según han dicho a Efe fuentes de la lucha antiterrorista, la Guardia Civil no ha cejado en su búsqueda, centrada en varias líneas de investigación que priorizaban el norte de Portugal y el sur de Galicia.

Y nunca, han añadido las fuentes, se ha tomado en cuenta como hipótesis probable que se hubieran escondido en Venezuela, en contra de lo que se ha apuntado en alguna ocasión.

Resistencia Galega nació en 2005 como un movimiento que propugnaba la independencia y que no descartaba la acción violenta para sus propósitos. "Lo relevante no es lo que se golpea, sino a quién se golpea". Así anunciaba en esas fechas el inicio de sus acciones.

Asomaba una organización que sería el relevo de otras que desde los primeros años de los 70 fueron apareciendo de forma cíclica en Galicia para reivindicar la independencia de ese territorio, el gallego lusista e, incluso, la anexión de parte de Portugal.

Porque como recuerdan las fuentes consultadas, entre 1973 y 1975 hubo un movimiento similar bajo el nombre de "Irmandiños", que dio paso cuatro años después a la Loita Armada Revolucionaria (1979-1980) y más tarde al Exercito Guerrilheiro do Povo Galego Ceive (1986-1991).

En ese escenario social gallego, donde nunca ha faltado un caldo de cultivo, con más o menos aceptación del independentismo, apareció Resistencia, que desde sus comienzos situó en la cabeza de la organización a 'Toninho', quien ya había liderado el Exercito Guerrilheiro.

Un líder indiscutible que, junto con su pareja Asunción Losada, han dirigido la organización y, como cabecillas, han ordenado la colocación de los 60 artefactos explosivos obra de Resistencia.

Artefactos dentro de termos y ollas a presión que, según creen los investigadores, confeccionaba el propio 'Toninho' y colocaban miembros "legales" (no fichados) de la organización en sedes de partidos, instituciones públicas, oficinas bancarias u otros lugares.

"Legales" a los que también golpearon las fuerzas de seguridad, que han llegado a detener a una veintena de responsables de la colocación de los explosivos.

Sesenta atentados y ninguna víctima mortal, prosiguen las fuentes que, no obstante, indican que eso ha sido "circunstancial".

Porque aunque es verdad que generalmente actuaban por la noche, es decir, programaban el temporizador del explosivo para ese horario, la potencia de los mismos podía haber alcanzado a un empleado de basuras, a un barrendero, a un aficionado a correr a esas horas o al vecino que sacaba a pasear a su perro.

Pero la lucha de la Guardia Civil no se centró solo en los "operativos" de la banda y en sus líderes, sino que, como se hizo también con ETA, se extendió a sus estructuras de apoyo, en varias operaciones que suman alrededor de 40 detenidos.

Una de ellas es la que se llevó a cabo en 2005, denominada 'Castiñeira' y en la que se detuvo a 10 personas como presuntos activistas del grupo radical AMI (Assembleia da Mocidade Independentista).

Otras operaciones de la Guardia Civil contra esas estructuras se desarrollaron en 2015 y 2016. Fueron las denominadas 'Jaro' y 'Jaro II', que se saldaron en el primer caso con nueve detenidos miembros de la organización Causa Galizia y en segundo con tres representantes de la dirección del colectivo independentista Ceivar.

Antes de estas últimas intervenciones contra los "apoyos", Resistencia Galega perpetró lo que llegó a ser su último atentado, el que en octubre de 2014 explosionó en la entrada del Ayuntamiento de Baralla (Lugo). La Guardia Civil detuvo al autor.

Unos meses antes, concretamente en abril, el Tribunal Supremo dictaminó por primera vez que Resistencia Galega era una organización terrorista.

Fue un punto de inflexión, resaltan las fuentes, porque agravaba las penas por pertenecer a ese grupo y, de facto, redujo la capacidad de captación de adeptos a la causa, aunque no la anuló del todo.

De todos modos, la ya organización terrorista tuvo que recurrir a sus "históricos".

Mientras tanto, la Guardia Civil buscaba a los líderes y siguió muchas pistas a un lado y otro de la frontera hispanolusa, con una importante cooperación con las autoridades policiales portuguesas.

Finalmente, la perseverancia dio resultados y, en el marco de la operación 'Lusista', Antón García Matos y Asunción Losada fueron localizados y arrestados. Durante la "clandestinidad" han mantenido contactos con sus colaboradores, pero su capacidad de actuación fue mermando poco a poco.

Hoy, Resistencia Galega está desarticulada como grupo terrorista y parece que tiene difícil resurgir de sus cenizas. De todos modos, las fuerzas de seguridad permanecerán atentas.

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