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25 años del codazo a Luis Enrique que dolió a toda España

"Con VAR ahora sería imposible", coinciden los compañeros del asturiano al recordar el España-Italia de aquel 9 de julio de 1994.

Luis Enrique sangrando tras el codazo del italiano en el Mundial de Estados Unidos '94.
Luis Enrique sangrando tras el codazo del italiano en el Mundial de Estados Unidos '94.
Efe

Fue un momento que ya está en el recuerdo colectivo de un país que aquel 9 de julio de 1994 se agrupaba un sábado por la tarde (12 de la mañana en Boston) para ver por televisión a la selección española, que tras empezar con dudas de madrugada ante Corea del Sur (2-2) había mostrado un gran rendimiento ante Alemania (1-1), Bolivia (3-1) y Suiza (3-0). A España le mandaron para casa de la manera más cruel. Fue una derrota que provocó sentimientos de frustración e injusticia, tanto en el Foxboro Stadium (actualmente Gillette Stadium) como a más de 5.000 kilómetros de distancia. "Jugamos quizá mejor que nunca pero nos volvimos para casa en cuartos, como por desgracia nos pasaba entonces. Podíamos haber pasado a la historia", rememora Miguel Ángel Nadal. "Éramos un equipo con una gran mentalidad, que tenía el objetivo de llegar a semifinales sabiendo que pasando que nos podía tocar Bulgaria", recuerda Julen Guerrero, ahora seleccionador sub-16.

Abrió el marcador con un zapatazo espectacular Dino Baggio en la primera mitad, pero España aprovechó una recuperación de Sergi a Antonio Conte para lograr un empate que merecía por medio de Caminero. Con 1-1 Javier Clemente fue a por el partido. Quitó a Sergi, retrasó del puesto de '9' a Luis Enrique para reclutar a Julio Salinas, que tuvo la opción de conseguir el 2-1 tras un pase en largo de Nadal que se coló entre los dos centrales. "Normalmente era una ocasión que él marcaba", dice el balear. "Cuando vi que se me acercaba Salinas con el balón controlado pensé que ya estábamos eliminados", contaba Gianluca Pagliuca, que sacó un pie salvador en el 82'. "Me acordaré siempre de esta jugada. Una ocasión así no se presenta dos veces", lamentó el vasco en suelo yanqui.

Y es que cuando España rozaba adelantarse y se sentía superior, Roberto Baggio definió majestuosamente un contragolpe en el 88' demostrando por qué era Balón de Oro sin que Abelardo lo evitase sobre la línea. "Estuvimos mejor que Italia pero no supimos matar el partido. Al final ellos supieron reaccionar y como tenían mucha calidad cayó de su lado al final. El fútbol es así: cuando no machacas, te machacan", reflexiona Rafa Alkorta, director deportivo del Athletic que no pudo frenar el pase previo de Signori. El gol fue un mazazo pero aún quedaba la prolongación. "Puse la bola al área y cuando iba a rematar Luis Enrique le rompieron la nariz", recuerda Jon Andoni Goikoetxea, que hizo un Mundial soberbio marcando ante Corea del Sur y Alemania.

En un primer momento los jugadores no fueron conscientes de lo que había sucedido, aunque Mauro Tassotti abandonó la zona de manera sospechosa. La sangre no paraba de caer sobre la camiseta blanca del '21', mientras lloraba y maldecía que el colegiado, el húngaro Sandor Puhl, no hubiese pitado nada. Senén Cortegoso, fisioterapeuta de la selección durante 14 años, saltó al campo a atender al asturiano. "Quería seguir jugando, matar al árbitro, a Tassotti... Lo aguanté como pude, porque era valiente y fuerte, pero caímos al suelo. Al principio estaba fuera de sus casillas".

La jugada era decisiva y los protagonistas sentían «impotencia» en medio de aquel calor. "Si hubiese habido VAR, habría sido roja y penalti. ¡Lo que hubiera cambiado todo! No me quito de la cabeza la imagen de Luis Enrique sangrando por la nariz y llorando de rabia", explica Alkorta. "Con el VAR aquel partido hubiese cambiado un poco la dinámica de la selección. Y seguramente hablaríamos de otro resultado, algo parecido a lo que pasó años después en Corea y Japón. En el fútbol la suerte te acompaña y las decisiones no siempre buenas. Es verdad que entonces no había VAR pero con tres árbitros que ninguno viera la agresión...", lamenta Nadal.

"Nosotros protestamos bastante pero no sirvió para nada", dice Goikoetxea. El árbitro principal ni siquiera consultó con sus asistentes. "Lo vio pero no quiso pitar nada", dice Javier Clemente sobre aquel duelo que analiza con la perspectiva del tiempo. "Italia ya era una potencia, con muchos aficionados viviendo en Estados Unidos y miles de aficionados con entradas para la final. No se entiende que le premiaran con pitar la final del Mundial cuando sancionaron a Tassotti con 7 partidos por aquella agresión", explica el que fuera seleccionador español. "Ahora el fútbol es distinto, hay una mayor igualdad y los humildes tiene más oportunidades. España no tenía el peso internacional de ahora. Cada época tiene sus normas pero es que entonces cuando te enfrentabas a los grandes era más complicado. Fue un equipo que podía haber sido campeón pero no les dejaron".

El vestuario era un drama. "Recuerdo la sensación amarga cuando llegamos al vestuario. Impotencia y rabia porque te comentan la jugada y te dicen que era clarísima. Afortunadamente el fútbol ha evolucionado. Con VAR la historia sería diferente. Era un equipo para pelear por el título que no tuvo suerte con las decisiones", detalla Guerrero. Entre los internacionales el recuerdo de "oportunidad perdida" se mantiene. "Fue un día muy triste para todos sobre todo por la forma. Pudimos haber sido campeones del mundo", considera Alkorta. "Con el tiempo ves que se escapó un gran oportunidad. Entonces parecía única aunque por suerte años después otros pudieron completar el sueño", dice en un tono positivo Goikoetxea.

Tassotti recibió el perdón de Lucho

Luis Enrique, pese a que en el campo era muy pasional, siempre ha demostrado mucha deportividad fuera del césped. En 2011, durante su etapa como técnico de la Roma, se volvió a cruzar con Tassotti, que entonces era el segundo técnico del Milan y tenía serias dudas del comportamiento del asturiano. "Hice una estupidez, una gran estupidez, de la que ya me arrepentí sólo un minuto después. Yo estoy dispuesto a hacer las paces, a pedirle perdón. Siempre he estado disponible. Pero puedo entender que él rehúse a darme la mano", aseguró en la previa del partido.

Antes de que empezara el duelo, Luis Enrique le dio la mano. "Han pasado 17 años de aquel suceso y esto significa que somos 17 años más viejos... esta es la verdadera lástima. Por lo demás, no tengo ningún problema con él. Lo que sucedió es ya agua pasada. Son cosas que pasaron sobre el terreno de juego y que se quedaron allí", reconoció entonces el español. El codazo a Luis Enrique, que le tuvo tres semanas de baja cuando pertenecía al Real Madrid, fue tan clamoroso que la FIFA sancionó de forma retroactiva a Mario Tassotti, a pesar de que el colegiado no señaló infracción alguna en el partido. Fue la primera vez que el organismo internacional sancionó con posterioridad sin que el colegiado hubiese actuado durante el partido y tras ver la acción del encuentro de cuartos de final disputado en Boston por televisión. A Tassotti, que tenía 34 años, le cayeron siete partidos de suspensión por agredir y fracturar la nariz a Luis Enrique. Según anunció entonces la FIFA, el defensor italiano "cometió un acto de seria violencia con ánimo de lesionar".

Ya no volvió a jugar con su selección aunque contra todo pronóstico a Puhl se le premió con la final pese que pasó a la historia del fútbol al provocar con su inhibición que la FIFA recurriera por primera vez al vídeo. "Ha sido una decisión histórica y la apruebo. Es un método para acabar con los actos de violencia en el fútbol", dijo Joseph Blatter, entonces secretario general. Puhl se retiró en 2000 tras ser mandado a la nevera en 1998 por tragarse una agresión de Bosvelt sobre el irlandés Irwin en un Feyenoord - Manchester United de Champions.

Curiosamente fue un jugador luego dirigido por el propio Luis Enrique como técnico, Luis Suárez, el que sufrió una sanción de estas características por morder a Chiellini en el hombro durante el encuentro entre Uruguay e Italia en el Mundial de Brasil 2014 después de que un año antes hubiese cumplido una sanción de diez partidos en la Premier por morder a Ivanovic en un duelo con el Chelsea.

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