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Treinta años de la liberación de Revilla, tercer secuestro más largo de ETA

Fue secuestrado el 24 de febrero de 1988 y pasó 249 días sin salir de un zulo.

"No puedo perdonar a mis secuestradores". Es una de las pocas frases que se han podido oír de Emiliano Revilla, el empresario soriano secuestrado por ETA que sufrió el tercer cautiverio más largo de la banda y que fue liberado, tras 249 días de encierro, el 30 de octubre de 1988, hace ahora 30 años.

Poco ha trascendido de la vida de Revilla en estas tres décadas, aunque sí se sabe que llegó a participar en los encuentros "restaurativos" que pretendían acercar a las víctimas con los etarras.

Revilla no tuvo inconveniente, 23 años después de su liberación, en conversar en la cárcel de Nanclares de Oca (Álava) con Joseba Urrusolo Sistiaga, el jefe del comando Madrid y autor de su secuestro, pero no le perdonó, aunque se sintió bien tratado por los terroristas.

Las crónicas de la época dicen que durante su cautiverio pudo hablar por teléfono con su familia para que se tranquilizara y con el banco para conseguir el dinero del rescate, algo insólito en los secuestros de ETA.

"Estuve en un claustro, de dos metros de largo por uno de ancho.Y ahí estaba la cama y el retrete. 249 días sin salir a ninguna parte", dijo en noviembre de 2017 al ser preguntado por su encuentro con Urrusolo Sistiaga.

No se sintió maltratado en su cautiverio, pero "yo no les puedo perdonar", ha confesado en sus pocas intervenciones públicas.

Nacido en Ólvega (Soria) hace 90 años, a Revilla se le conocía sobre todo por su empresa, Chorizos Revilla, que logró una importante expansión. Una fábrica heredada de su familia que expandió y diversificó para introducirse en el mercado inmobiliario.

Pero además del mundo empresarial, Revilla "tocó" el político y fue alcalde de su pueblo nada más y nada menos que catorce años. Su vocación política no le abandonó y, después de liberado, ejerció de concejal del PP durante varios años.

No obstante, la mayor aportación a su pueblo vino de la mano de su faceta empresarial, que le ha permitido a la localidad soriana de Ólvega contar con 40 empresas por iniciativa de Revilla y con 2.000 puestos de trabajo.

Y todo ello después de haber sufrido el tercer secuestro más largo de ETA o el primero si se contabiliza hasta la fecha en la que fue capturado. Después de él, dos secuestros se ponen por delante en esa clasificación: los del funcionario de Prisiones José Antonio Ortega Lara (532 días) y del empresario José María Aldaya (342 días).

Fue el 24 de febrero de 1988 cuando tres etarras -dos hombres y una mujer, entre ellos el jefe del comando Madrid, Joseba Urrusulo Sistiaga-, asaltaron a Revilla, entonces con 59 años, poco después de las once de la noche cuando estaba a punto de entrar en el portal de su casa, en la plaza de Cristo Rey de Madrid.

Los etarras le encañonaron con un arma y le obligaron a montarse en un Seat 1430 de color verde, que apareció abandonado al día siguiente en un aparcamiento de la madrileña plaza de Olavide.

A ocho kilómetros de su casa pasó cautivo los siguientes ocho meses. En concreto, en la calle Belisana, cerca de la estación de metro de Arturo Soria, en un zulo de 2,45 metros de largo por 2 de alto al que se accedía por una escalera de mano y que Revilla recorría en apenas dos pasos.

Un rescate millonario -mil millones de las antiguas pesetas- hizo que ETA le pusiera en libertad.

Su secuestro no supuso un punto de inflexión significativo en las acciones de la banda terrorista, pero con él ETA quiso dejar claro que su lucha era permanente o, al menos, a muy largo plazo.

La noche del 30 de octubre de 1988 la entonces becaria de la Agencia Efe María José Sáez tuvo la "suerte" periodística de ser testigo de la liberación de Revilla y de contarlo.

Ya había finalizado sus prácticas de verano, pero la becaria siguió haciendo guardia a las puertas de la casa de Revilla. Su constancia tuvo sus frutos y fue testigo de cómo el empresario llegaba a su casa tras ser puesto en libertad.

Hoy, treinta años después, ETA ya no mata ni secuestra, pero de su historial nunca podrá borrar este capítulo.

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