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¿Sabes cuántos presidentes del Gobierno han sido asesinados en la historia de España?

A pesar de que los asesinatos de presidentes del Gobierno se asocien más con otros países (como Estados Unidos, Israel o India), España es el país occidental donde más magnicidios se han perpetrado.

Portada de HERALDO el 21 de diciembre de 1973, el día posterior al asesinato de Carrero Blanco.
Portada de HERALDO el 21 de diciembre de 1973, el día posterior al asesinato de Carrero Blanco.

Se conoce como magnicidio el asesinato de una persona que es relevante por el cargo que ostenta, aunque mayoritariamente el término se emplea cuando el implicado desempeña el puesto de presidente del Gobierno o Jefe del Estado. A este respecto destacan los casos de John Fitgerald Kennedy (presidente estadounidense asesinado en Dallas en 1963), Isaac Rabin (máximo mandatario israelí cuando un compatriota lo mató en 1995) o Indira Gandhi (primera ministra india en el momento en el que uno de sus guardaespaldas acabó con su vida en 1984); además de otros intentos que no lograron su objetivo (como el de Ronald Reagan en 1981 o los de Charles de Gaulle en 1945, 1961 y 1962).

En España es de sobra conocido el caso de Carrero Blanco, pero Madrid ya había sido desde hacía más de un siglo el escenario de otros cuatro magnicidios en los que, en otros tantos atentados, murieron los jefes del Ejecutivo que en ese momento ostentaban el cargo. Unos sucesos en los que las circunstancias que los rodean no están aún del todo claras.

Juan Prim (1870): militar con destacada participación en la Primera Guerra Carlista y la Guerra de África, Prim adquirió gran notoriedad al impulsar la caída de la reina Isabel II tras la revolución de La Gloriosa en 1868 y apostar por la entronización de Amadeo de Saboya. En el contexto de un panorama político agitado y mientras iba montado en su vehículo tras salir de las Cortes, fue víctima de una emboscada en la que unos pistoleros le descerrajaron varios disparos que acabarían siendo mortales. Tras barajarse diversas hipótesis, todavía hoy no se sabe con certeza quiénes fueron los autores, e incluso se ha llegado ha sugerir que fue asfixiado en su lecho de muerte. Antonio Cánovas (1897): el principal representante del partido conservador y jefe de Gobierno por entonces fue asesinado a tiros en el balneario de Santa Águeda (Mondragón) por el anarquista italiano Michelle Angiolillo, inscrito falsamente como corresponsal del diario italiano Il Poppolo. Angiolillo declararía en el juicio que llevó a cabo el acto como represalia por las muertes de los anarquistas detenidos en Barcelona tras el atentado contra la procesión del Corpus el año anterior. Sin embargo, muchas voces pusieron en duda este móvil. Tras ser condenado, fue ejecutado por garrote vil en Vergara. José Canalejas (1912): liberal, regeneracionista y abogado de profesión, Canalejas presidía el Ejecutivo del país a comienzos del siglo XX cuando el anarquista Manuel Pardiñas Serrano, que posteriormente se suicidaría, le disparó mientras miraba el escaparate de una librería cerca de la Puerta del Sol. Aunque a lo largo de varias décadas se ha hablado de complots internacionales y locuras transitorias, los motivos del asesinato no se han llegado a esclarecer. Eduardo Dato (1921): protagonista de la última fase de la Restauración, habiendo sido ministro de Gobernación durante la Regencia de María Cristina de Habsburgo-Lorena, Dato fue presidente del Ejecutivo en tres períodos diferentes. Su apuesta por reprimir las revueltas sociales y su defensa de la Ley de Fugas lo convirtieron en blanco de críticas de parte de la izquierda. Por ello se pensó durante mucho tiempo que tres anarquistas catalanes fueron los responsables de su muerte a tiros cuando regresaba a su casa en coche tras una sesión en el Senado. No obstante, investigaciones posteriores apuntaron a que los autores fueron pistoleros a sueldo. Luis Carrero Blanco (1973): ETA asesinó al entonces presidente del Gobierno de la dictadura franquista al hacer explosionar una bomba mientras el coche en el que iba montado circulaba por la calle Claudio Coello. No existen dudas sobre la autoría de los terroristas, sin embargo, a lo largo de estos más de 40 años se han llegado a barajar desde diversos foros teorías conspirativas que indican que estos pudieron ser ayudados por personas interesadas en apartar a Carrero Blanco del poder para que no fuese un obstáculo al progreso dado su marcado carácter franquista ante la próxima muerte del dictador y el inminente final del régimen que se darían en tan solo unos meses.

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