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Historia

El estudio de la momia del general Prim esclarecerá la fecha de su muerte

Un equipo de científicos pretende demostrar que el militar y político español murió en el momento del atentado que sufrió y no tres días después por las heridas del mismo.

R. Quílez (Efe). Reus Actualizada 20/08/2012 a las 12:03
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Amadeo I frente al féretro del general Prim, obra de Antonio Gisbert en 1870.

Un equipo de científicos de la Universidad Camilo José Cela está estudiando la momia del general Prim con la esperanza de ratificar que murió por los disparos que sufrió en un atentado, y no tres días después de esos hechos, a consecuencia de una mala praxis médica, la teoría más extendida.

Joan Prim i Prats (Reus, 1814 - Madrid, 1870), conde de Reus, marqués de Castillejos y vizconde del Bruch, fue un militar y político progresista español del siglo XIX que llegó a ser presidente del Consejo de Ministros de España.

En su vida militar, participó en la I Guerra Carlista y en la Guerra de África y, tras la Revolución de 1868, se convirtió en uno de los hombres más influyentes en la España del momento, patrocinando la entronización de la Casa de Saboya en la persona de Amadeo I, aunque murió asesinado en Madrid poco después.

El equipo, integrado por médicos, juristas y criminólogos, parte de la hipótesis de que "las heridas no le causaron la muerte tres días después del suceso, sino que falleció en el acto", indica el vicerrector de la UCJC, Adolfo Sánchez, para quien "el general Serrano estuvo escondiendo información y diciendo que estaba vivo, cuando no era cierto".

Miembros de esta universidad madrileña se han desplazado este año a Reus en diversas ocasiones para firmar un convenio con el ayuntamiento, y ahora estudiarán la momia, que se conserva en esta ciudad tarraconense, para su investigación científica y posterior restauración.

El convenio se centra especialmente en el análisis, el reconocimiento y el estudio biológico y médico-forense de la momia del general para disponer de la máxima información posible sobre las heridas que recibió y la causa de la muerte, un trabajo que debe estar finalizado antes del 2014, cuando se conmemorará el Año Prim.

Está previsto realizar pruebas radiológicas, escáner o TAC a cargo de un equipo liderado por el director del Departamento de Criminología de la Universidad Camilo José Cela de Madrid, Francisco Pérez Abellán, que se encargará de la reconstrucción y restauración de la momia una vez hayan acabado los trabajos de investigación.

El análisis de los restos de Prim, que empezará a partir de septiembre en el Hospital Sant Joan de Reus, se propone obtener una nueva visión sobre la muerte del general a partir de nuevas técnicas criminológicas y de un enfoque multidisciplinar: médico, médico-forense, antropológico, criminalístico, psicológico, psicológico-criminal e investigación criminal.

Según Pérez Abellán, el asesinato de Prim es uno de los más apasionantes "y más caros de la historia, porque detrás estaba una persona que quería el trono de España y costeó a los sicarios su huida del país".

Historiadores

Aunque algunos estudiosos, como el hispanista Ian Gibson, sostienen que en la actualidad solo se conservan la mitad de los 18.000 folios que formaban el sumario original de la muerte de Prim -entre las partes que faltan, figuraría la que decía que las heridas de bala que recibió fueron mortales de necesidad-, otros, como el secretario de la comisión de la UCJC, Miguel Ángel Almodóvar, acusan a Gibson de mentir al afirmar que tanto el sumario como la documentación se encuentran en perfecto estado.

Esté como esté, Gibson acaba de publicar "La berlina de Prim", donde aborda la historia que rodeó la muerte del general y sus consecuencias para España y para Europa.

A su juicio, su obra "no resuelve el enigma" pero "da pistas" basándose en lo que ya escribió Antonio Pedrol Rius, que tuvo acceso al sumario, para acabar apuntando que "aunque siempre se ha dicho que el duque de Montpensier estuvo detrás, no se ha desarrollado una investigación profunda sobre ello para determinar la veracidad de la sospecha".

La momia del general Prim regresó a su ciudad natal el 1 de marzo de 1971. Un exconcejal del ayuntamiento entre 1971 y 1983, Francisco Santana, fue una de las cuatro personas que custodió el ataúd en ese viaje, y la única aún con vida, y lo recuerda como "una experiencia inolvidable" y un día "de mucha emoción".

Y el Museo de Arqueología Salvador Vilaseca de Reus y el del Ejército, en Toledo, guardan una buena colección de objetos del general, desde sellos a gravados, pasando por cuadros e, incluso, la berlina en la que viajaba el día de su muerte.




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