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Nacional

Dos años y medio por robar 7.200 euros a la mujer con alzhéimer que cuidaba

La Audiencia Provincial de Huelva ha condenado a un mujer por el robo de al menos 7.200 euros y joyas en la vivienda en que trabajaba como auxiliar de ayuda en domicilio.

La Audiencia Provincial de Huelva ha condenado a dos años y medio de cárcel a un mujer por el robo de al menos 7.200 euros y joyas en la vivienda en que trabajaba como auxiliar de ayuda en domicilio a cargo de la Junta de Andalucía, encargándose de una mujer enferma de alzheimer.

La sentencia considera a esta mujer autora de un delito continuado de robo con fuerza en las cosas con la agravante de abuso de confianza y le impone, además, el pago de las costas procesales.

Se considera probado que la acusada, al menos desde el año 2009 trabajaba en el domicilio de un matrimonio, en el que la mujer estaba enferma de alzheimer.

En fecha no determinada, pero previa a octubre de 2012, se apoderó de una de las llaves que abrían el dormitorio del marido, que siempre estaba cerrado y donde se guardaban objetos personales y dinero.

Coincidiendo en el tiempo con la desaparición de la llave, con ánimo de lucro y aprovechándose de la confianza que depositaba en ella este hombre, quien se ausentaba en algunos momentos del domicilio dejándola sola con la esposa enferma, usaba la llave ilegítimamente obtenida y se apoderaba de distintas cantidades de dinero de la pensión que todos los meses cobraba él y ocultaba entre las ropas.

De esa forma y progresivamente fue apoderándose de distintas cantidades hasta el punto de que el marido se daba cuenta de que a mediados de mes ya no tenía dinero alguno cuando antes de octubre de 2012 el dinero que extraía de sus cuentas mensualmente era más que suficiente.

En septiembre de 2014 el hombre acudió a la entidad bancaria, como todos los meses, a sacar dinero, regresó a su casa y lo metió entre las ropas cerrando con llave el armario y comunicó a la acusada que tenía que ir a una oficina de seguros.

A la vuelta se percató de que le faltaban 250 euros del armario, estando tan solo en casa la acusada y su esposa, en cama y enferma.

El acusado, con la práctica certeza de que las faltas de dinero que llegaron a sumar los 7.200 euros, obedecían a las sustracciones periódicas que realizaba la acusada, habló con su hijo y decidieron colocar una cámara de vídeo en la habitación, con la que finalmente lograron certificar su actividad ilícita.

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