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Despistes, escaños rotos y prisas para votar

La maratoniana sesión del Congreso da para muchas anécdotas, con equivocaciones de Rajoy e Iglesias incluidas.

Félix Álvarez muestra los restos del escaño roto de su compañero Toni Roldán.
Félix Álvarez muestra los restos del escaño roto de su compañero Toni Roldán.
Chema Moya/Efe

Pocos plenos hay más densos y complejos como el debate de Presupuestos. Miles de enmiendas a debate, millones de euros que van de una partida a otra y una sesión plenaria de casi treinta horas.

Treinta horas repartidas en tres sesiones maratonianas de lunes a miércoles que dan para mucho: carreras por los pasillos para llegar a tiempo, errores con el botón de votación, escaños rotos, un 'huevazo' en la camisa de un diputado y alguna que otra llamada al orden de la presidenta.

Una de las anécdotas de la última jornada la ha protagonizado muy a su pesar el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que por error ha votado en contra de una enmienda de su propio partido.

Enmienda para aumentar las inversiones en vivienda pública que el PP había pactado con el diputado de Nueva Canarias, Pedro Quevedo, a cambio de su apoyo a los Presupuestos, aunque la sangre no ha llegado al río.

Rajoy se ha quedado literalmente solo votando no a esta enmienda, que se ha aprobado -menos mal- con su único voto en contra, aunque el presidente del Gobierno ha encajado entre risas su equivocación.

Con cierta sorna han aplaudido el error de Rajoy desde la bancada del PSOE, aunque la alegría les ha durado más bien poco, porque los socialistas han probado la misma medicina en la votación inmediatamente posterior.

Se votaba la enmienda de Nueva Canarias con el número 5.901 y ahí han sido los diputados del PSOE los que se han hecho un auténtico lío, porque unos han votado en contra y otros se han abstenido.

De nuevo risas y chanzas, esta vez de los diputados del PP, que aplaudían el error de los socialistas, el cual, como el de Rajoy, se ha saldado sin consecuencias porque la enmienda iba a ser rechazada de todas formas.

El último en equivocarse en una votación ha sido Pablo Iglesias. El líder de Podemos ha apoyado por error los presupuestos de dos Ministerios del Gobierno de Mariano Rajoy, los de Educación y de Exteriores.

También la presidenta, Ana Pastor, abrumada por el aluvión de enmiendas que le tocaba enumerar, se ha equivocado al citar algunas de ellas que se votaban conjuntamente y se ha visto obligada a repetir esa votación, sin más contratiempos.

Cada vez que algún diputado metía la pata y se ajustaba un poco más la votación, en el hemiciclo se escuchaba un largo "uyyyyy", como quien ve el balón a punto de entrar en la portería.

Parecía que el pleno iba a terminar sin más incidentes hasta que un estruendo se ha oído en la bancada de Ciudadanos, y el diputado Toni Roldán se ha ido al suelo con su escaño hecho pedazos, el asiento por un lado y las patas por otro.

"Se ha descuajeringado", ha bromeado después Roldán, que ha dicho entre risas a los periodistas que no siente "demasiado apego a los sillones" y ha dejado claro que no había hecho "ningún movimiento extraño" como para que el escaño se viniera abajo con tal estrépito.

De inmediato ha aparecido un ujier que se ha llevado los restos del infortunado sillón, no sin que antes el actor y diputado de Ciudadanos Félix Álvarez, Felisuco, exhibiera las patas a modo de trofeo.

Más risas y más barullo que Ana Pastor ha cortado de raíz avisando de que el Congreso "no es un circo", "con perdón para el circo", claro.

Aunque parezca mentira, no ha sido el único escaño que ha terminado sus días en este larguísimo debate.

No mucho antes, al diputado del PP Jesús Postigo también le ha cedido una pata del sillón, aunque su incidente no ha pasado a mayores y ha terminado el debate con un escaño de repuesto.

Camisa de repuesto la que tuvo que ponerse ayer el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, para acabar el día después del 'huevazo' que se llevó al acercarse a los taxistas en huelga que se manifestaban a las puertas del Congreso.

Se desconoce el objetivo del proyectil comestible que acabó impactando de lleno en la cabeza de uno de los lideres del taxi que le acompañaban, pero el pelo y la camisa de Iglesias se llevaron también su buena ración.

"Me ha hecho un huevo de ilusión acompañar hoy a los taxistas en defensa de los servicios públicos y contra la privatización", bromeaba después.

Iglesias, con un papel secundario esta semana de Presupuestos, está enfocado ahora en preparar su intervención en el debate de la moción de censura contra Mariano Rajoy del próximo 13 de junio, en la que tendrá que defender su candidatura como presidente del Gobierno.

Otro debate intenso que vivirá este Congreso revolucionado, aunque esa será otra historia.

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