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"A robar, a Sierra Morena"

Marjaliza peleaba sin tregua por conseguir los contratos municipales para sus empresas.

"A robar, a Sierra Morena"
"A robar, a Sierra Morena"

 

Después de leer -en diagonal, claro- la transcripción de las innumerables conversaciones telefónicas pinchadas por la Guardia Civil al empresario David Marjaliza, uno de los líderes de la trama Púnica, los ojos se detienen inevitablemente en una de sus frases: "A robar, a Sierra Morena".

Imposible poder leerse los 60 tomos (algunos de hasta 900 páginas) que componen el sumario del caso Púnica -la trama de corrupción autonómica y local que dirigían Marjaliza y el ex secretario general del PP madrileño Francisco Granados-, pero un repaso somero a algunas conversaciones dan idea de la frenética actividad del empresario encarcelado.

Y también de cómo se iba pergeñando una actividad delictiva que, en líneas generales, se resume en esto: tú (alcalde) me consigues el contrato, y yo te doy una comisión.

Sorprende también al lector cómo Marjaliza podía con tanto "negocio", tantas comidas y cenas, tantas llamadas telefónicas y tanta conversación casi en clave. De hecho, en un momento dado alude a la Guardia Civil, que puede estar escuchando.

Marjaliza peleaba sin tregua por conseguir los contratos municipales para sus empresas o para otras de su órbita, pero ese mismo empeño y esfuerzo ponía también cuando tenía que "regatear" la "comisión" o "intereses" que se llevaban otros.

Como muestra, un botón. En una de las conversaciones, habla con su interlocutor de un dinero que necesitan y que cifran en 35 (entendemos que 35.000 euros). Durante la charla telefónica, la persona que está al otro lado le dice que los "fiadores" piden tan elevados "intereses" que tendría que devolver 70.000. "A robar, a Sierra Morena", zanja Marjaliza.

Otra de las conversaciones grabadas (agosto del año pasado), muestran a un Marjaliza o con dificultades económicas o con pocas ganas de ayudar. Alguien (no se desvela en la conversación) va a ir a prisión si no paga una determinada fianza y un amigo recurre al empresario de la Púnica para conseguir el dinero que falta.

"No sé a quién acudir". "Lo he intentado, pero no he conseguido nada". "No lo tengo ni sé de dónde sacarlo, no es que no quiera", son algunos de los sms de Marjaliza al demandante, un tal Eduardo.

De la persona que iba a ir a prisión, ya no he logrado saber nada, ni siquiera quién era. Quizá en otro tomo del sumario...

La gran influencia de Majarliza con las autoridades municipales queda patente en más de una conversación. No tienen desperdicio las que mantiene, por ejemplo, con los alcaldes de Serranillos o Valdemoro.

A modo de resumen: el empresario consigue de ambos que se adjudiquen los proyectos. A pesar, en el caso del primero, de algún funcionario del Ayuntamiento que cumple escrupulosamente con su trabajo.

Como no podía ser de otra manera, responsables de la empresa Cofely, una de las beneficiadas en esta trama, conversan de forma habitual con Marjaliza, que hace intensas gestiones con el entonces alcalde de Valdemoro, Jose Carlos Boza, para que contrate con ella el alumbrado navideño, aunque haya que hacer alguna trampilla en los contratos.

Pero a cambio del favor, el regidor pide: "Si en vez de tres calles pues me ponen cinco o lo dejan más bonito... O las luces más nuevas, más chulas...".

No se libran algunos técnicos municipales de la tentación. Como un tal Antonio, que "nos está amenazando, nos está chantajeando", dice Marjaliza en otra conversación, dispuesto, reconoce, a pagar un "peaje" político.

"Si tengo que pagar un peaje político, pues lo pago y me lo decís.. pero yo no tengo que pagar a un técnico tres veces lo que vale en el mercado hoy en día", en alusión al presupuesto de unas instalaciones deportivas en otro pueblo de Madrid.

Todo esto puede leerse en un sumario que puede dar para mucho si se escudriña. Ardua tarea. Como la de los agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, que además de hacer seguimientos, analizar una por una las declaraciones de la renta de los imputados o sus cuentas y, en suma, investigar la trama, no sólo se han escuchado estas conversaciones, sino que también las han transcrito.

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