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​El plan independentista de Artur Mas genera inquietud institucional y empresarial

Mas ha acusado al Gobierno de no querer negociar un referendo para Cataluña.

El presidente de la Generalitat, Artur Mas, en el Parlamento de Cataluña.
?El plan independentista de Artur Mas genera inquietud institucional y empresarial
Efe

El plan independentista que el presidente catalán, Artur Mas, tiene previsto si gana las elecciones del 27 de septiembre siembra inquietud a nivel institucional y empresarial tanto en Cataluña como en el resto de España.

Si el martes el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, avanzó que el Gobierno está "preparado" para un "ataque frontal a la ley" y el líder del PSOE, Pedro Sánchez, alertó de una fractura social, el miércoles fue el Rey Felipe VI quien, según la versión del presidente cántabro, Miguel Ángel Revilla, le "ha dejado claro" que la posición de Mas es "irreconducible".

"Con este señor Mas no hay arreglo posible y vamos derechos al precipicio", ha reflexionado Revilla, antes de reafirmar su tesis de que es preciso hacer "un poco de pedagogía" entre los catalanes para explicarles que no es bueno para ellos "este desafío".

El Gobierno, los partidos políticos no nacionalistas y hasta los empresarios madrileños y catalanes han expresado rechazo o inquietud cuanto menos ante los propósitos de la alianza del partido de Mas (CDC), con ERC y las entidades soberanistas, en una candidatura, Junts pel Sí, que pretende independizar Cataluña en 18 meses.

Rajoy ha vuelto abordar el tema y ha considerado que la política económica que ha permitido a España superar la "tormenta perfecta" de la crisis es la que debe mantenerse frente a las "subastas o campeonatos de ocurrencias" de algunos partidos y al desafío independentista de Mas.

Rajoy ha garantizado que el Ejecutivo dará "la batalla" en favor de la Constitución frente a las aspiraciones independentistas de Mas, y que la ley se va a cumplir en todo momento.

"Voy a defender el núcleo fundamental de la Constitución porque creo en ella y porque es mi obligación", ha subrayado el jefe del Ejecutivo antes de recalcar: "Fuera de la ley nada es posible, y dentro de la ley hay muchas más cosas que son posibles".

Los ministros de Justicia, Exteriores e Industria han salido también al paso de las intenciones soberanistas de Mas.

El titular de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, le ha dicho a Mas que "saltarse las reglas del juego conduce a la arbitrariedad o a la dictadura" y le ha pedido "volver a la racionalidad".

El ministro de Industria, José Manuel Soria, ha opinado que la situación en Cataluña "es fruto de una profunda irresponsabilidad".

Y el ministro de Justicia, Rafael Catalá, cree que es "imposible" una declaración unilateral de independencia en Cataluña tras el 27S, y ha reconocido que el artículo de la Constitución que permite suspender la autonomía "está plenamente en vigor".

En este sentido, el secretario general de UDC, Ramon Espadaler -hasta hace poco conseller de Interior del Govern de Mas-, ve "previsible" que el Estado use el artículo 155 de la Constitución para suspender la autonomía de Cataluña ante una declaración de independencia y ha considerado que Europa no entendería que España no aplicara su ordenamiento.

Espadaler ha dicho que no desea este tipo de medidas, aunque le parece "previsible" y "de sentido común" que el Estado "tenga algún tipo de reacción dentro de la legalidad".

La inquietud se ha trasladado al ámbito empresarial. Es significativo que el presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, Miquel Valls, haya manifestado la "preocupación" del empresariado catalán por la "incertidumbre" ante las elecciones en un momento en el que la economía catalana "va bien".

"Esta economía ahora va bien y puede ir mejor, pero la incertidumbre política de estas elecciones nos crea a todos, inversores y empresarios, una cierta preocupación", ha manifestado.

Por su parte, el presidente de la Confederación Empresarial de Madrid (CEIM-CEOE), Juan Pablo Lázaro, ha advertido de que si las elecciones previstas en Cataluña se convierten en plebiscitarias, "las consecuencias pueden ser muy graves".

Esta inquietud se ha transformado directamente en crispación en un Parlamento catalán acostumbrado a las críticas con sordina.

En la última sesión de control de la legislatura, el presidente de la Generalitat ha tildado de "ignorante" al líder de Ciudadanos, Albert Rivera, del que ha deseado que no logre cuotas de poder en España tras las generales, y ha acusado de "hooligan" al PP.

Tras el turno de la presidenta del PPC, Alícia Sánchez-Camacho, Mas ha acusado al Gobierno de no querer negociar un referendo para Cataluña y se ha preguntado si algún día "escucharán" lo que exprese el pueblo catalán y se "sentarán en la mesa" como "gente civilizada y normal", en lugar de "seguir haciendo el hooligan".

Sánchez-Camacho ha calificado a Mas como "el peor presidente de la historia", mientras que el líder del PSC, Miquel Iceta, le ha acusado de "desprestigiar" la Presidencia al "no dar la cara" con su candidatura, en la que Mas figura como número cuatro pese a ser quien opta a renovar en la Presidencia de la Generalitat.

Rivera ha acusado a Mas tener más listas de espera, más paro, más deuda, un incremento del "déficit democrático" y un balance negativo por el cierre de empresas en comparación a 2010.

Entre el murmullo de los diputados, la presidenta del Parlamento, Núria de Gispert, ha terciado para espetar: "Si alguien no quiere escuchar al presidente, ahí tiene la puerta".

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