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El Rey se despidió de la tripulación del "Fortuna" con una comida en Marivent

Las entidades demandadas han aceptado los hechos planteados por la representación legal de los empleados, por lo que estos cobrarán por su despido un total 1,23 millones de euros.

El yate Fortuna en una imagen de archivo
El 'Fortuna' pasará a ser del Estado
EFE

El Rey invitó este verano a comer en el palacio mallorquín de Marivent a los tripulantes del "Fortuna", el yate al que renunció en mayo, para despedirse personalmente y agradecerles sus servicios.

"Todo fue muy natural", ha asegurado este viernes, tras revelar la celebración del almuerzo de despedida, Vicente Martínez, que se incorporó como mecánico al antiguo "Fortuna" en 1979, el año en que el Rey Fahd de Arabia Saudí se lo cedió a don Juan Carlos.

Martínez ha asistido esta mañana en la Audiencia de Palma al juicio sobre la indemnización por despido que reclama la tripulación del yate a la empresa adjudicataria de su gestión, Unión Naval Valencia, y a Patrimonio Nacional.

Las entidades demandadas han aceptado los hechos planteados por la representación legal de los empleados, por lo que estos cobrarán por su despido un total 1,23 millones de euros, correspondientes a 33 días por año trabajado.

En declaraciones al abandonar la Audiencia de Palma, el mecánico Martínez, el más veterano de los diez tripulantes del "Fortuna", ha expresado su satisfacción por el trato recibido de la Familia Real durante todo el tiempo en que trabajó a su servicio.

Este tripulante, ahora jubilado, también se ha mostrado conforme con el acuerdo por el que se ha fijado su indemnización por despido, si bien será la sala de lo civil de la Audiencia de Palma la que determinará quién habrá de pagar a los tripulantes.

Martínez ha asegurado que supone que los responsables de la Casa del Rey estarán al tanto del conflicto laboral planteado y ha incidido en que los miembros de la Familia Real "siempre" se portaron "de maravilla" con él y sus compañeros de tripulación.

El mecánico entró de "jovencito" a trabajar en el yate que el monarca saudí regaló a don Juan Carlos, al que se bautizó "Fortuna", igual que otro barco de recreo anterior que disfrutó desde 1976 y en recuerdo del velero deportivo con el que el Rey compitió en los juegos olímpicos de Múnich 1972.

El yate, al que el monarca renunció la pasada primavera, fue un obsequio de una fundación integrada por empresarios baleares y por el Govern autonómico y tuvo un coste de unos 18 millones de euros.

El barco, que ha sido devuelto a la entidad que sufragó su construcción, tiene 41,5 metros de eslora y puede alcanzar los 65 nudos de velocidad gracias a un sofisticado sistema de propulsión que dio más de un quebradero de cabeza a los armadores de Bazán, el astillero público encargado de su construcción.

La embarcación fue entregada en junio de 2000 a Patrimonio Nacional para uso de don Juan Carlos, que pudo disfrutar ese mismo verano de las entonces incomparables prestaciones en potencia y velocidad del nuevo "Fortuna".

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