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Nacional

Memorias del expresidente

Aznar eligió a Rajoy para sucederle después de que Rato le rechazada en dos ocasiones

Admite que Rajoy era el "menos" amigo suyo pero la persona más indicada para "neutralizar el ataque de la izquierda y de los nacionalismos".

El expresidente del Gobierno José María Aznar revela que el exvicepresidente económico y exdirector del FMI, Rodrigo Rato, rechazó ser su sucesor en dos conversaciones que mantuvieron en el 2000 pero afirma que en el verano de 2003 le dijo que había "cambiado de opinión" y quería "ser el candidato". Aznar se decantó entonces Mariano Rajoy que era, de los tres aspirantes, el "menos" amigo suyo pero la persona "más indicada para neutralizar el ataque de la izquierda y de los nacionalismos" que se avecinaba en "el previsible" tercer mandato del PP. 

Así se recoge en su libro 'Memorias I' de la editorial Planeta, que ha dado a conocer este sábado algunos extractos, entre ellos el relativo a su sucesión y la decisión de no volver a optar a un tercer mandato. "La decisión más difícil que he tomado en mi vida fue la de mantener mi compromiso de no presentarme a un tercer mandato", desvela, tras asegurar que "mucha gente dentro y fuera" del partido le pidió que lo reconsiderara.

De hecho, señala que Adoldo Suárez y Leopoldo Calvo-Sotelo le trasladaron "en reiteradas ocasiones" su criterio en contra de una retirada que "consideraban prematura". También hubo opiniones en ese sentido por parte de Tony Blair, George W. Bush, Vladimir Putin, Jacques Chirac, según confiesa.

Rajoy, el elegido

Aznar relata que el viernes 29 de agosto de 2003, al finalizar el Consejo de Ministros, explicó a los presentes que había dado instrucciones para convocar un Comité Ejecutivo Nacional el lunes y una Junta Directiva Nacional al día siguiente para proponer a la persona que a su juicio debía ser el próximo candidato a la Presidencia del Gobierno.

"A última hora, --detalla-- pedí a Mariano Rajoy que viniera a verme a mi despacho. Nos sentamos frente a frente. Le di las gracias por venir. Me dijo: 'Presidente, prefiero que no me digas lo que intuyo que me vas a decir. Pero quiero que sepas que siempre te estaré agradecido. Nunca olvidaré que me has hecho cinco veces ministro y, además, vicepresidente del Gobierno. Con esto, todas mis aspiraciones políticas están más que colmadas'. Le contesté: 'Gracias, pero te lo voy a decir. Creo que tú eres la persona adecuada'.

Afirma que Rajoy le dijo que aceptaba el encargo. "Yo solo le pedí que de momento no le comentase nada a nadie", indica. Después relata que el sábado convocó a Rajoy, Rodrigo Rato y Jaime Mayor Oreja en la Moncloa, una reunión a la que se sumó Javier Arenas como secretario general, a los que trasladó que el criterio que había tenido en cuenta para elegir a su sucesor era "el interés de España".

"Sólo quiero que entendáis que en mi decisión no he pensado en nada más que en intentar servir lo mejor que sé al interés general de España. Con este criterio, he pensado que la persona que mejor puede hacerse cargo de la situación en estos momentos es Mariano", les dijo.

El exjefe del Ejecutivo asegura que Rato y Mayor Oreja le dijeron que "aceptaban la propuesta", aunque "su respuesta llevaba aparejada una cierta resignación, pero también una disponibilidad clara e incondicional para colaborar con Mariano". Ese mismo día, prosigue, habló con el Rey y Manuel Fraga, quien le dijo que había elegido "la mejor opción". "No estoy seguro de que fuese lo que pensaba, pero ésas fueron sus palabras", opina Aznar. 

Toma de decisiones

Además, cuenta que le garantizó a Rajoy que tenía "toda la libertad" para tomar las decisiones que tuviera que tomar y que le llamara cuando considerara necesario. "Jamás le propuse a nadie", recalca, para subrayar que el propio Rajoy le comunicó que quería que sus colaboradores principales fueran Ángel Acebes y Eduardo Zaplana.

El expresidente del Gobierno desvela que con el criterio de la jerarquía histórica del PP, el "sucesor natural" parecía ser Rato. "Así lo entendí y así se lo hice saber unos días después de nuestra victoria en las elecciones generales de mayo de 2000. Le pregunté a Rodrigo qué quería hacer. Teníamos que formar Gobierno y le ofrecí la posibilidad de escoger el puesto que quisiese", asegura, para señalar que repitió en Economía pero sin compartirlo con Hacienda.

Según agrega, meses después tuvo una segunda conversación con el exdirector del FMI sobre "sus aspiraciones", en concreto, en las Navidades de 2000, en un largo viaje en coche que hicieron juntos a la estación de esquí de Baqueira, en los Pirineos. En ese momento asegura que dijo a Rato que "debía pensar seriamente" si quería ser el próximo líder del PP y el candidato a la presidencia del Gobierno.

"Me dijo que por motivos personales _tenía niños muy pequeños_ no se veía capaz de asumir una responsabilidad tan relevante en esos momentos. Esa misma semana volví a insistir: 'Piénsate bien lo que te he dicho. Aún faltan cuatro años. Tienes tiempo. Yo no hablaré del asunto con nadie'", recuerda que dijo a Rato, que esa vez no le contestó directamente. Tres meses después era protagonista de una carta dominical del director del El Mundo bajo el título "Rodrigo no quiere".

Sostiene que no volvieron a hablar del asunto hasta el verano de 2003, unos días antes de marcharse de vacaciones. Entonces, continúa, fue Rodrigo quien puso el tema sobre la mesa. "Me anunció que había cambiado de opinión y que ahora sí quería ser el candidato", afirma.

Aznar le contestó: "Tú me has dicho dos veces que no". Y Rato respondió: "Pero ahora te digo que sí". El expresidente afirma que no le contestó nada en ese momento y sólo tomó nota. Volvieron a hablar a solas sobre la sucesión el día que anunció a los tres posibles candidatos su decisión.

"Cuando terminamos de comer, le pedí a Rodrigo que se quedase un momento. Quería tener un gesto de deferencia hacia él. Entonces me volvió a decir: 'Pues ahora hubiese querido'", asegura Aznar, que admite que sabía que el expresidente de Bankia "quería" sucederle pero, tras "una reflexión larga y profunda", había llegado a la conclusión de que elegir a Rajoy "tenía más ventajas que inconvenientes".

Según añade, esta elección "obligó" a Rato a reflexionar sobre su futuro y a rehacer sus planes, ya que poco después le pidió ayuda para optar a la dirección del FMI. Señala que pidió apoyo de Bush, Blair, Chirac y Gerhard Schroeder para esa candidatura.

"Quizás por eso me costó comprender la posterior reacción de Rodrigo. Yo era consciente de su decepción ante el desenlace de la sucesión y sabía que, después de tantos años de amistad, nuestra relación ya no sería la misma. Sin embargo, no esperaba que Rodrigo pusiese una distancia tan grande desde tan pronto", lamenta, para asegurar que él le contaba sus gestiones para conseguir ese puesto pero el ex ministro no le llamaba para contarle nada.

De hecho, afirma que la constatación de que se había abierto "una brecha" se produjo con motivo de la primera visita que Rato a España al frente del FMI, en la que se citó con una amplia representación del mundo político y económico español, pero a él no le llamó.

Mariano, el menos amigo

Aznar confiesa que de los tres aspirantes más claros a la sucesión, Rajoy "era el menos amigo" suyo, aunque tenían un trato "muy cordial". Eso sí, resalta que eso no afectaba en nada su valoración sobre su capacidad política.

"Además de su historial de servicios en el partido y el Gobierno, Mariano parecía la persona más indicada para abordar los dos grandes retos del momento: proporcionar al Gobierno cierta continuidad política, con tranquilidad y sin sobresaltos, y neutralizar el ataque de la izquierda y de los nacionalismos contra el entonces previsible tercer mandato del PP", asevera.

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