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BMW i8, un icono futurista, muy deportivo y sostenible

Espectacular, futurista, tecnológico, sostenible... Toda lista de adjetivos para describirlo se queda corta. Con él te sentirás observado, admirado, envidiado y deseado a partes iguales por todo aquel que se cruce en tu camino.

Puertas basculantes, líneas aerodinámicas, y atractivas combinaciones de colores. El i8 roba miradas allá donde pasa.
BMW i8, un icono futurista, muy deportivo y sostenible
Francisco Lalaguna Bosqued

Seguramente seguirás embobado viendo las fotos de esta prueba. Tranquilo, es normal. Le pasa al común de los mortales, incluido a mí y a todo aquel que ha tenido oportunidad de ver al i8 en vivo. Es un todo un icono, el reflejo de la tecnología que puede desarrollar una marca como BMW, no solo a nivel deportivo, sino también de eficiencia y sostenibilidad. Sus líneas son futuristas, esculturales, aerodinámicas, propias de un superdeportivo, pero es que además esconde mucha tecnología en su interior. Para comenzar, te diré que la jaula del habitáculo está realizada en fibra de carbono, un material de rigidez igual o superior a la del acero, pero con la mitad de peso.

El i8 dispone por un lado de un motor térmico de gasolina, de tres cilindros y 1,5 litros, acoplado a una caja automática de 6 marchas que acciona el eje trasero. Más datos. Cuenta con el sistema Twin Power Turbo de alto soplado, distribución variable Valvetronic, y una potencia de 231 CV con un par máximo de 320 Nm. El eje delantero, por su parte, es accionado por un motor eléctrico de 131 CV. En conjunto, arroja la nada desdeñable cifra de 362 CV, con un par máximo de 570 Nm y una aceleración de 0 a 100 Km/h en solo 4,4 segundos. Para rematar la faena, su consumo según ciclo de homologación es de solo 2,1 litros/100 km, más propio de un utilitario espartano que de un deportivo. En modo eléctrico cuenta con una autonomía de hasta 35 kilómetros y una velocidad máxima de 120 Km/h. Combinando ambos sistemas, alcanza los 250 km/h. Tecnología, cifras desbordantes y un reparto de peso 50:50 entre ambos ejes, propio de BMW.

Un interior diferente

Si exteriormente cautiva, su interior no se queda atrás. Tiene cuatro plazas, las traseras solo aptas para niños, pero es más espacioso de lo que aparenta. Eso sí, deberás mantenerte en forma para acceder a su interior y, sobre todo, para salir. Dicen que sarna con gusto no pica, y una vez al volante, tus sudores iniciales para entrar habrán pasado a un segundo plano. El i8 puede ser un silencioso gatito en ciudad, o devorar curvas con un rugido espectacular si das rienda suelta a tu pie derecho. Si además eres de los que le gusta la técnica, no te aburrirás. Sistema de visión periférica, cámara trasera, sistemas de detección de peatones y riesgo de colisión, head up display... la lista de sistemas es interminable, al nivel de su precio, que arranca desde los 141.850 euros. Y es que soñar es gratis; poder conducir tus sueños ya es otro cantar.

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