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Motor

Los otros taxis de Zaragoza

Confort, amplitud o seguridad caracterizan a los coches de alta gama que forman parte de la flota de taxis de Zaragoza.

Marcos, con su Lexus, y José Francisco Fernández y Sergio Gil, con sus Mercedes
Los otros taxis de Zaragoza
Asier Alcorta

Jaguar, Lexus o Mercedes son algunas marcas de taxis de Zaragoza. Montar en ellos es cuestión de suerte, porque buscan clientes por la calle y atienden llamadas de la emisora como los demás. Con la misma tarifa. La inversión es más alta, pero a todos les compensa; por menor consumo, por algo más de demanda e incluso por mero capricho.

La Asociación Provincial de Autotaxi tiene contabilizados dos Jaguar, aunque solo uno es propiamente un taxi, ya que el otro funciona como alquiler de vehículos con conductor de gran turismo (servicio dirigido a empresas o eventos y también para viajes interurbanos). También circulan cuatro Lexus y algunos más Mercedes.

Pero a los titulares de taxis de alta gama no les gusta alardear. El dueño del Jaguar declinó siquiera aparecer, y de los Lexus, Marcos se prestó solo a la foto, mientras David Valera no quería retratarse pero en cambio no le importó contar su experiencia. Lexus es acrónimo de ‘Luxury EXport United States’, marca premium de Toyota creada a finales de los 80 para competir contra Mercedes, BMW o Audi. El de David es un modelo IS 300 híbrido, con 2.500 cc y 220 caballos de potencia, repartidos en 180 del motor térmico y 40 del eléctrico, modos que pueden funcionar de forma independiente o conjunta.

Lo tiene desde hace año y medio y reconoce que se lo compró por "capricho", aunque también valoró que en un híbrido "te ahorras un 40% de combustible y entre un 20 y un 30% de mantenimiento". Aunque al profesional le cuesta mucho menos que al particular, explica, "no lo amortizas jamás, porque facturo lo mismo que cualquier compañero", pero le compensa especialmente por lo que lo disfruta en su vida privada.

David, de 42 años, empezó con el taxi hace 20, y antes llevó VW Passat, Ford Mondeo, Seat Toledo y Opel Vectra. Algunos clientes le comentan lo "chulo" que es su taxi, pero la mayoría, dice, se muestran indiferentes. "Lo que sí agradecen –precisa– es el confort de los híbridos, básicamente porque no hacen ruido en la ciudad".

Sergio Gil lleva el último modelo de Mercedes E-220 que ha salido al mercado, con caja de cambios de 9 velocidades, sistema bluetec –tecnología que reduce contaminación y consumo de los diésel–, 170 caballos y 2.200 cc. Le viene a gastar 9 litros, lo que ­"no es mucho para un coche en la capital".

Lo tiene desde hace solo dos meses. Antes conducía un monovolumen VW Touran, su vehículo particular cuando se hizo taxista, en 2013, porque llevaba año y medio en el paro "y con mi edad (44 años) no había manera de encontrar trabajo". Entre las diferencias, destaca que el coche actual es automático, lo que a su juicio hace la conducción mucho más relajada. Él sí ha notado un poco más de demanda, sobre todo en las paradas, donde "hay gente que se espera a que salga el primero para cogerte a ti". Y a veces han llamado clientes pidiendo un Mercedes para ir de la estación del AVE a una empresa.

José Francisco Fernández tiene otro Mercedes E-220 diésel de 170 caballos y cambio automático, que agradece porque "hay compañeros que están mal de la pierna de tanto pisar el embrague", y unos 8 litros de consumo. Con 51 años, la crisis le ha llevado a volver al taxi como autónomo, a pesar de que lo dejó tras estar dos años como chófer (por cuenta ajena) nocturno a finales de los 80. En aquella época, recuerda, había mucho más ambiente nocturno y por tanto más servicio, que también se resintió después de la Expo de 2008.

Ahora prefiere trabajar de día, salvo los fines de semana que le tocan u ocasiones señaladas. Los clientes, explica, "están encantados, sobre todo, la gente mayor". Además, añade, "por seguridad o comodidad, es más fácil que te salga algún viaje". Como apunta Sergio, una cosa tienen en común con sus compañeros: "Si no te gusta conducir, no te metas en esto".

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