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RENAULT 5 TURBO 2

Un coche de carreras mítico

Puede ser que alguien poco entendido vea en este coche un simple Renault 5 tuneado, pero los verdaderos aficionados saben que el Renault 5 Turbo es una auténtica pieza de colección que hoy día alcanza altas cotizaciones en el mercado de los coches clásicos.

Este biplaza de inconfundible silueta fue concebido para los rallys
Un coche de carreras mítico

Maxiturbo, Turbo 1, Turbo 2, GT Turbo…, hay muchas denominaciones que entre los profanos en la materia causan confusión. Las tres primeras se refieren a un verdadero coche de colección, mientras que la última hace referencia a una versión deportiva de la segunda generación del Renault 5, el ‘Supercinco’, el cual comenzó a venderse en 1985 y que es una pieza mucho más modesta que poco o nada tiene que ver con su predecesor. Allá por 1978, en la sede central de Renault en París, pensaban en un nuevo bólido para participar en el Campeonato Mundial de Rallys, y pronto tomó forma la idea de modificar totalmente un Renault 5 para pasarle el motor y el sistema de tracción a la parte trasera. Para encajar dicho engendro, el diseñador Marcello Gandini, de la prestigiosa casa Bertone, trazó las formas de este espectacular bólido. Poco después se mandaron ensamblar las primeras 400 unidades (necesarias para homologar el coche en competición según la normativa FIA del momento) en la fábrica de Alpine situada en Dieppe (Francia).

En el Salón del Automóvil de Bruselas de 1980 se presentó al público la nueva creación, que ya para su versión de calle portaba algunas partes de aluminio con el fin de ahorrar peso, montaba un motor 1.4 Turbo de 160 cv y se ofrecía únicamente en dos colores: rojo o azul. En competición, pronto obtuvo sus primeros grandes triunfos, como la victoria absoluta en el Rally de Montecarlo de 1981, con Jaean Ragnotti al volante.

En los años siguientes las cosas cambiarían, tanto en el modelo de competición como en el de calle. Como coche de producción, en 1983 nació el Turbo 2, que era prácticamente idéntico al 1, aunque con un tablero de mandos rediseñado, unos asientos más deportivos y un menor número de piezas de materiales ligeros (pesaba 30 kilos más pero salía un poco menos caro). Además, creció la gama de colores con unas llamativas tonalidades metalizadas. Por su parte, en competición aparecieron las versiones potenciadas a 200 y 250 cv (algunas de estas adoptadas también por su propietarios en los coches de calle); evolución que alcanzó su cenit con los Maxiturbo, que llegaron a desarrollar 350 cv y que se impusieron en algunos ralis de la época.

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