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Aragón

Mitos y leyendas alrededor de la fiesta de San Juan

El fuego y el agua son los dos elementos claves en las celebraciones del solsticio de verano.

Hoguera en la noche de San Juan de Huesca
Hoguera en la noche de San Juan de Huesca
Javier Sánchez

Coincidiendo con el solsticio de verano, en la noche de San Juan, el 23 de junio, a las doce de la noche, miles de personas salen a la calle para dar la bienvenida a esta estación de luz y diversión. Y lo hacen en la noche más  larga del año y también la más mágica. Una fiesta donde se recuerdan leyendas y tradiciones tanto para los supersticiosos, como para los que no lo son.

El fuego y el agua son dos de los elementos fundamentales en esta noche en la que se conmemora el triunfo de la luz sobre la oscuridad. En la noche más corta del año, el fuego es símbolo de purificación y en Aragón son muchos los pueblos y los barrios de las ciudades en los que se levantan hogueras para pedir deseos, sobre todo amorosos.

Otro elemento muy importante es el agua. Así, la conocida como 'sanjuanda' se practica en muchísimos pueblos, sobre todo en los del Alto Aragón desde muy antiguo.

Los más jóvenes tienen que levantarse de madrugada, antes de que salga el sol y llegar a un monte o campo lleno de rocío, donde la tradición marca que hay que revolcarse desnudo, aunque ahora más de uno lo hace vestido. En otros pueblos, los mozos cambian el rocío del campo por las aguas del río adonde acuden a bañarse desnudos y purificarse de este modo.

Entre las historias más ancestrales se encuentra la delIbón de Plan, donde cuenta la leyenda que todos los años por estas fechas, coincidiendo con los primeros rayos de sol, se aparece una joven princesa mora que  se perdió por el valle huyendo de los enfrentamientos entre cristianos y musulmanes. Una visión que solo pueden disfrutar las personas puras y buenas.

Pero esta princesa no está sola, ya que en la noche de San Juan, otras bellas mujeres se aparecen por diferentes rincones de Aragón, o al menos eso es lo que cuentan las leyendas.

Sin salir de la provincia de Huesca, en Laspaúles, los vecinos rememoran la tradición según la cual, entre un toque de campana y otro a las 00:00 de la Noche de San Juan, hay que acercarse a un helecho con una manta de lana, doblada en siete partes. Según la leyenda, la magia de la noche hacía que cayeran semillas que luego se convertían en oro y traían prosperidad a la familia. Hoy en día se celebran hogueras y el pueblo disfruta de una velada de convivencia y alegría.

Fuego purificador

En el caso del fuego, merece la pena disfrutar las fallas del Pirineo o de las hogueras de pueblos zaragozanos como Fuendejalón  o Pina de Ebro; o Cretas, Torre del Compte o Arens de Lledó, en la comarca del Matarraña, en la provincia de Teruel.

En todos los casos, uno de los rituales consiste en saltar siete veces la hoguera para tener protección durante todo el año. Aunque en algunos lugares se sobrevuelan las llamas hasta 9 veces. El truco está en saltar un número de veces impar.

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