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Internacional
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GOLFO PÉRSICO

Veinte años tras de 'la madre de todas las batallas'

Esta madrugada se han cumplido dos décadas del inicio de la guerraen la que la coalición liderada por EE. UU. se enfrentó al regimen de Sadam Husseim.

Soldados británicos casi son alcanzados por una mina el 7 de enero en el desierto de Arabia Saudí.
Veinte años después de 'la madre de todas las batallas'
EFE

Pozos petroleros en llamas, restos de tanques destruidos, cadáveres en la arena del desierto: estas imágenes de la breve pero intensa Guerra del Golfo dieron la vuelta al mundo en 1991. Veinte años después, Kuwait celebra su liberación. Los iraquíes, en cambio, preferirían borrar la derrota de su memoria.

Los habitantes del pequeño emirato de Kuwait festejarán desde hoy el vigésimo aniversario del inicio de la operación "Tormenta del Desierto", que culminó el 28 de febrero de 1991 con la liberación de su país y la derrota de los invasores iraquíes.

Para la población del emirato petrolero sigue vivo el recuerdo de la ocupación de su país por parte de tropas iraquíes en agosto de 1990 y los actos de barbarie cometidos durante siete meses por el ejército vecino.

Hasta el día de hoy, sin embargo, también existe una latente animadversión entre aquellos kuwaitíes que huyeron durante la guerra y los que aguantaron dentro de su país. Los refugiados siguieron el desarrollo de la guerra cómodamente por televisión en hoteles de lujo europeos.

Tampoco han sido olvidadas las imágenes de mujeres kuwaitíes vestidas con elegantes abrigos de piel manifestándose frente a la oficina de Naciones Unidas en Ginebra para reclamar el fin de la ocupación. Por el contrario, aquellos kuwaitíes que no pudieron o no quisieron abandonar su país fueron vejados durante largos meses por los iraquíes.

Las heridas emocionales abiertas por el conflicto hasta el día de no hoy no han cicatrizado. El pasado mes de diciembre una delegación de Kuwait viajó a Iraq para buscar en una fosa común los restos mortales de kuwaitíes desaparecidos durante la guerra.

Aunque resultó ser una mentira propagandística lo que decía la hija de un embajador kuwaití de los soldados iraquíes tirando a bebés de las incubadoras, ni siquiera los soldados iraquíes que participaron en la campaña militar niegan que durante esos siete meses hubo casos de violación y tortura, ejecuciones y saqueos. Sin embargo, esos actos de barbarie son solo uno de los muchos motivos por los que hoy los iraquíes no quieren pensar en esa guerra, que forma parte de los capítulos más negros de la era Sadam Husein. Otro motivo es que la alianza internacional liderada por Estados Unidos e integrada por 34 países para liberar Kuwait expulsó de forma fulminante a los soldados iraquíes del emirato del Golfo. Después de la aplastante derrota, el término "madre de todas las batallas", con el que Sadam se refería a esta guerra, sonaba para los iraquíes como un escarnio.

En agosto de 1990, el Ejército iraquí había invadido de la noche a la mañana el pequeño país vecino. Después de cinco meses de infructuosas gestiones diplomáticas de la ONU, los aliados comenzaron en la madrugada del 17 de enero con los masivos bombardeos contra Iraq. Sadam respondió lanzando misiles Scud contra Israel y Arabia Saudí, que solo causaron escasos daños. El Ejército iraquí no tenía ninguna posibilidad de hacer frente a la supremacía militar de sus enemigos. Cuando las tropas estadounidenses iniciaron el 24 de febrero su ofensiva terrestre, muchos de los soldados iraquíes ya estaban tan desmoralizados que depusieron las armas. Pocos días después, Kuwait había sido liberado.

Las fuerzas aliadas penetraron en territorio iraquí, pero en aquel entonces, el presidente Bush padre no se atrevió a utilizar los medios militares para expulsar a Sadam del poder. Es cierto que Bush llamó a los iraquíes a derrocar al dictador, pero cuando estalló, en marzo, una rebelión espontánea de los chiitas en el sur y más tarde también de los kurdos en el norte, las fuerzas de EE. UU. y los demás aliados permanecieron prácticamente pasivas. Los seguidores, mayoritariamente sunitas, de Sadam en el servicio secreto, el partido en el poder y el ejército masacraron a los sublevados.

Hoy, las relaciones Iraq-Kuwait están más o menos normalizadas, pero no son cordiales. El primer ministro de Kuwait se convirtió el pasado miércoles en el primer funcionario kuwaití de alto rango en visitar Bagdad en 20 años. Un día antes, se había producido un grave incidente entre pescadores iraquíes y soldados kuwaitíes en aguas territoriales del emirato.

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