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Internacional
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DIMISIÓN

Unas polémicas declaraciones sobre la guerra hacen caer al presidente alemán

Köhler dimite tras ser criticado porque se interpretó que justificaba las intervenciones militares por razones económicas.

Köhler anuncia su dimisión como presidente, ayer.
Unas polémicas declaraciones sobre la guerra hacen caer al presidente alemán
WOLFGANG KUMM/EFE

El presidente de Alemania, Horst Köhler, anunció ayer inesperadamente su dimisión como máximo mandatario del país para sorpresa de los ciudadanos y del Gobierno que encabeza la canciller, Angela Merkel, por la polémica generada acerca de unas declaraciones suyas sobre el Ejército federal en Afganistán.

Durante el regreso de una visita sorpresa a Afganistán, Köhler señaló la semana pasada que un país como Alemania, "con su orientación al comercio exterior y con ello a la dependencia del comercio exterior, debe saber que, en caso de duda, las intervenciones militares son necesarias para defender" sus "intereses".

Las palabras del noveno presidente alemán federal, que posteriormente matizó asegurando que se refería a la lucha contra la piratería en las costas de Somalia, dieron lugar a interpretaciones, como la de que justificaba las guerras económicas y por motivos comerciales, con una avalancha de críticas por parte de la prensa.

Acompañado por su esposa, Eva Luise, en el palacio de Bellevue, el hasta ayer jefe del Estado alemán comunicó manifiestamente dolido su dimisión "con efectos inmediatos" por la errónea interpretación de sus palabras y la "falta de respeto" en las críticas hacia su persona como máxima autoridad del país.

"Las críticas han ido hasta el punto de asegurar que yo defiendo intervenciones del Bundeswehr (Ejército federal) que no están cubiertas por la Ley Fundamental. Esas críticas carecen de toda justificación. Y hacen echar en falta el debido respeto a mi cargo", dijo.

Comprensión

"Lamento que mis declaraciones hayan conducido a un malentendido", añadió el ya presidente saliente de Alemania, quien agradeció el apoyo ciudadano recibido durante los últimos años y pidió "comprensión" para la decisión tomada.

Horst Köhler, quien fue reelegido presidente de Alemania en 2009 para un segundo periodo de cinco años, señaló que había comunicado su decisión al presidente de turno del Bundesrat (cámara alta o territorial alemana), el socialdemócrata Jens Böhrnsen, quien asumirá la jefatura del Estado interinamente.

La dimisión de Köhler, que accedió al cargo en 2004 con el apoyo de los partidos actualmente en el Gobierno, supone un duro revés para la coalición que dirige Merkel, en un momento de tensiones entre las formaciones de la Unión (CDU/CSU) de la canciller y los liberales (FDP) de su titular de Exteriores, Guido Westerwelle.

La propuesta de Merkel y Westerwelle por la que Köhler fue elegido presidente de Alemania por la Asamblea Federal constituyó una primera acción conjunta, previa a la coalición de Gobierno que no formarían hasta cinco años después. Fuentes presidenciales señalaron ayer que Köhler no comunicó su dimisión a Angela Merkel hasta poco antes de hacerla pública y subrayaron que el jefe del Estado reflexionó sobre su decisión sin hacer partícipe de la misma ni al Gobierno ni a los partidos en el Bundestag (cámara baja).

La propia Merkel confirmó, en una breve declaración ante la prensa, que conoció la decisión de Köhler dos horas antes del anuncio público, intentó en vano hacerle cambiar de opinión y agradeció su trabajo durante los seis años en la presidencia, también como "excelente asesor" en materia económica.

"Este paso solo se explica si se tiene en cuenta cómo aquellos que eligieron a Horst Köhler ahora le han retirado su apoyo", dijo por su parte el dirigente de la oposición socialdemócrata, Sigmar Gabriel, quien acusó a la coalición de Merkel de desamparar a "un presidente incómodo".

Las reacciones de incredulidad y sorpresa se sucedieron entre los líderes de todos los partidos con representación parlamentaria, como el jefe del grupo de La Izquierda, Gregor Gysi, quien la calificó de "algo exagerada", si bien elogió a Köhler y resaltó que su marcha agudiza la crisis del Gobierno.

Primera vez

Es la primera vez en la historia de Alemania desde la Segunda Guerra Mundial en que un jefe del Estado dimite de su cargo, que, aunque de carácter sobre todo representativo, tiene la atribución de sancionar y, con ello, de obstaculizar las leyes que aprueban las dos cámaras parlamentarias alemanas.

La legislación alemana establece un máximo de 30 días para la convocatoria de la Asamblea Federal, formada por los diputados del Bundestag y los representantes de los Länder en el Bundesrat, para elegir otro máximo mandatario. Lo más tarde el 30 de junio.

Desde que comenzó su presidencia, Köhler intentó interpretar su cargo -que es ante todo representativo- de una forma un tanto más "agresiva" que la mayoría de sus antecesores, que actuaban como mera conciencia moral de Alemania. Él, en cambio, se acercaba bastante en sus intervenciones diarias a la política del día a día y trataba de señalar caminos, lo que despertaba simpatías, pero le hacía susceptible de críticas.

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