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Internacional

PENA DE MUERTE

Texas no acatará la decisión de La Haya y ejecutará a cinco mexicanos

El estado de Texas ejecutará a cinco mexicanos que están en el corredor de la muerte pese a la orden de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de detener la aplicación de la pena, dijo el portavoz del gobernador, Rick Perry. "Nada va a cambiar por lo que diga un tribunal extranjero", afirmó Robert Black, quien señaló que el estado de Texas no está obligado a cumplir el dictamen de la CIJ, que es el máximo tribunal de la ONU.

El portavoz afirmó que ni siquiera la intervención del Gobierno del presidente George W. Bush para instar a Texas a detener las ejecuciones harían al estado cambiar de postura. "El Tribunal Supremo ya ha dictaminado que Texas no está sujeto a tribunales extranjeros", señaló Black.

En marzo, la máxima corte de Estados Unidos determinó que Bush no tenía autoridad para ordenar a los estados que revisaran los casos de 51 mexicanos condenados a muerte, como había sentenciado la CIJ en 2004.

Tras la decisión del Tribunal Supremo, Texas puso fecha a la ejecución del primero de ellos, José Medellín,a quien se le aplicará la pena capital el 5 de agosto por violar y estrangular a dos jóvenes en 1993, a menos que obtenga la clemencia de Perry.

Sin embargo, el gobernador no ha dado ningún perdón a un condenado a muerte en los ocho años que lleva al frente del estado, según Rick Halperin, presidente de la Coalición de Texas para la Abolición de la Pena de Muerte, una organización no gubernamental.

La CIJ ordenó en 2004 la revisión de las condenas después de determinar que las autoridades estatales de Estados Unidos habían violado el derecho internacional al no informar tras su detención a 51 mexicanos de su derecho a recibir ayuda legal del consulado de su país.

Black señaló, por su parte, que los reos pueden alegar ese factor en una apelación al comité que gestiona las peticiones de clemencia. "El gobernador cree que existen los mecanismos para ofrecer una protección adecuada", dijo el portavoz.

Desde que Perry es gobernador, Texas ha ejecutado a 168 reos, con lo que ha superado el récord de 152 que había marcado su predecesor, el actual presidente George W. Bush. "Damos la bienvenida a los visitantes y los inversores, pero los extranjeros que vengan (a Texas) con la intención de cometer crímenes sufrirán las consecuencias", sentenció Black.

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