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Internacional
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VIOLENTA REPRESIÓN EN SIRIA

Obama, Sarkozy, Merkel y Cameron exigen la marcha de Al Asad

Los tres líderes europeos divulgaron el comunicado en París minutos después de que el presidente de EE. UU., Barack Obama, exigiese por primera vez públicamente la salida del presidente sirio y anunciase nuevas sanciones contra su régimen.

El presidente sirio Bachar al Asad
La ONU ve indicios de crímenes contra la humanidad en la represión en Siria

En una iniciativa coordinada con aliados internacionales, EE. UU. aumentó la presión sobre el régimen sirio al exigir por primera vez de manera explícita la marcha del presidente Bachar al Asad y anunciar la imposición de nuevas sanciones más duras.

Al comunicado en el que el presidente Barack Obama aseguró que «ha llegado el momento de que el presidente Al Asad se vaya» se sumaron declaraciones similares desde Londres, París, Berlín y la Unión Europea. Por su parte, la ONU recomendó referir a Siria ante la Corte Penal Internacional para que se investiguen las denuncias de matanzas y abusos masivos de los derechos humanos.

Poco antes de comenzar sus vacaciones y mientras se reunía con su equipo de Seguridad Nacional, Obama emitía un comunicado en el que acusaba al líder sirio de haber perdido toda legitimidad.

«Sus llamamientos al diálogo y a la reforma suenan a hueco cuando se dedica a encarcelar, torturar y masacrar a su propio pueblo», indicó el presidente estadounidense. «Hemos dicho continuamente que el presidente Al Asad debe encabezar una transición democrática o hacerse a un lado. No la ha encabezado. Por el bien del pueblo sirio, ha llegado el momento de que el presidente Al Asad se vaya», agregó Obama.

El presidente estadounidense ha firmado una orden ejecutiva que endurece las sanciones contra el régimen. Entre otras medidas, se congelan con efecto inmediato todos los bienes del Gobierno sirio sujetos a jurisdicción estadounidense.

Asimismo queda vetado que los estadounidenses se impliquen en cualquier transacción en la que participe el régimen de Al Asad.

La orden también prohíbe las importaciones de petróleo y sus derivados de origen sirio -Siria es el país número 49 al que EEUU compra petróleo, 252.000 barriles diarios- e impide que los estadounidenses puedan invertir en Siria. «Es el momento de que el pueblo sirio decida su propio destino y seguiremos firmemente a su lado», subrayó Obama, quien indicó que su país apoyará una Siria «democrática, justa y que cuente con todos sus ciudadanos».

Por su parte, en un comunicado conjunto el primer ministro británico, David Cameron; el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y la canciller alemana, Angela Merkel, se pronunciaron en términos similares al asegurar que Al Asad debe «dejar el poder por el bien de Siria y la unidad de su pueblo».

La responsable de Asuntos Exteriores de la Unión Europea, Catherine Ashton, indicó que «la UE se da cuenta de la total pérdida de legitimidad de Bachar al Asad a los ojos de su pueblo, y de la necesidad de que se haga a un lado».

Las declaraciones se producen cinco meses después de que comenzaran a mediados de marzo las manifestaciones en Siria para reclamar un cambio democrático de régimen. Reprimidas con violencia por el régimen, el saldo mortal alcanza más de 1.800 muertos, según los grupos de oposición.

Hasta ahora, EEUU y sus aliados se habían limitado a reclamar cambios democráticos en Siria, sin exigir la salida de Al Asad, a diferencia de otros países árabes donde también han tenido lugar levantamientos populares, como Egipto o Libia.

En declaraciones a la prensa, altos funcionarios estadounidenses que hablaron bajo la condición de anonimato reconocieron que las medidas anunciadas hoy en Washington carecen de fuerza por sí solas.

Pero sumadas a medidas similares en Europa -Siria exporta allí la mayor parte de sus productos petroleros, por ejemplo- y otros lugares, se envía un mensaje claro sobre la falta de credibilidad del régimen, aseguraron.

«Al Asad se encuentra en el camino de salida... sus días en el poder están contados», aseguraron los altos funcionarios, que afirman que las capitales internacionales están «centradas en lo que se puede hacer para acelerar ese resultado«.

«Hay un frente completamente unido de EE. UU. y sus aliados para exigir que Al Asad se vaya», agregaron.

Por su parte, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, insistió en que las medidas «estrechan aún más el círculo de aislamiento» contra el presidente sirio.

La exigencia pública del Gobierno estadounidense de que Al Asad abandone el poder se esperaba ya desde la semana pasada, aunque aparentemente se retrasó ante las peticiones turcas de más tiempo para tratar de convencer al presidente sirio.

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