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FRANCIA

Sarkozy celebra con discreción su primer año en el Elíseo

"No he de hacer balance (...) mi trabajo es actuar", dijo a la prensa.

Lejos de la euforia que presidió sus primeros tiempos en el poder, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, se mostró discreto este martes al cumplirse su primer año en el Elíseo en un clima de descontento general reflejado en la enorme caída de su popularidad.

Sarkozy, de 53 años, pasó sobre el terreno una parte de este día especial, concretamente en el sur de Francia, donde anunció una subida de las pensiones de 0,8%. "No he de hacer balance (...) mi trabajo es actuar", dijo a la prensa.

El jefe de Estado no participó en la reunión que su partido, la Unión por un Movimiento Popular, organizó en la sala de París en la que festejó su victoria hace un año.

El primer ministro François Fillon explicó la ausencia del jefe de Estado por una agenda "muy cargada". Pese a que dijo que detesta las conmemoraciones, Sarkozy reunió a sus ministros y sus cónyuges para una cena privada en París "simplemente para señalar" el día, dijo uno de sus consejeros.

Más que nunca, no es momento de triunfalismos para Sarkozy, el hombre de la "ruptura", elegido confortablemente con el 53% de los votos frente a la socialista Ségolène Royal, gracias a su promesa de darle un impulso al país.

Día a día se suceden los sondeos desfavorables -el peor le da el apoyo de sólo 32% de los franceses-, se multiplican los roces en el seno del gobierno, el crecimiento económico pierde fuerza y los precios suben, alimentando el pesimismo de los franceses.

Sarkozy ha perdido la confianza de una opinión pública que se mostró seducida al principio y que ahora le reprocha un modo de gobernar que juzga desordenado y el incumplimiento de su promesa electoral estelar: aumentar el poder adquisitivo de los franceses.

Los socialistas sacan partido de la situación y hurgan en la herida hablando de "un año de ilusión, un año de regresión".

De hecho, dos sondeos recientes afirman que si las presidenciales de 2007 se disputaran hoy, Sarkozy las perdería.

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