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ALEMANIA

Merkel admite una "derrota amarga" en Renania

La CDU y el SPD tienen el mismo número de escaños en el Parlamento de Renania.

Angela Merkel, acompañada por el ministro alemán de Exteriores, camino de una rueda de prensa, ayer en Berlín.
Merkel admite una "derrota amarga" en Renania
MICHAEL GOTTSCHALK/EFE

Todavía no está claro quién será el futuro jefe del gobierno regional en el estado de Renania del Norte Westfalia ni tampoco la alianza que gobernará en el estado más poblado del país, pero las urnas señalaron sin equívocos quién perdió en las elecciones: los dos partidos que gobiernan en el estado y en Alemania, la Union Cristiano Demócrata (CDU) y el Partido Liberal (FDP) y sus respectivos líderes.

La gran perdedora, y en esto coinciden los principales periódicos del país, es Angela Merkel, que ayer tuvo la dignidad de reconocer que su partido había cosechado una "derrota amarga", que le obligó a enmendar el rumbo de su política nacional. Con el rostro marcado por la derrota, la canciller anunció que el Ejecutivo abandonará su deseo de impulsar una ambiciosa reforma fiscal y anunció que la prioridad será la consolidación presupuestaria.

En otro gesto de humildad, Merkel admitió que la errática gestión de su Gobierno, marcada por amargas discusiones sobre la conveniencia de una reducción de los impuestos para dinamizar la economía y su reacción ante la crisis de insolvencia en Grecia, había influido negativamente en la campaña electoral.

"La coalición en Berlín deberá ahora establecer sus prioridades con claridad", dijo la canciller. "Eso significa, desde mi punto de vista, primero que la reducción de impuestos no es aplicable en un futuro inmediato. Las deliberaciones sobre el euro, sobre las garantías de crédito y muchos otros aspectos, nos lo muestran. La consolidación del presupuesto será la prioridad", sentenció.

Pero el cambio de rumbo que anunció Merkel en Berlín no resolverá la crisis política que echó raíces el domingo en Renania del Norte Westfalia a causa del empate técnico que existe entre la CDU y el SPD. Ambos partidos tienen el mismo número de escaños (67) en el Parlamento regional, un escenario que les impide formar una alianza en solitario con los Verdes y que también le ata las manos para dirigir las negociaciones destinadas a formar una coalición de gobierno.

Ante la certeza de que los comicios le anularon la mayoría que tenía su gobierno en la Cámara Alta del Parlamento, Merkel dio luz verde para que el actual jefe del gobierno regional, Jürgen Ruttgers, intente formar un ejecutivo de gran coalición en el estado. "Renania del Norte Wesfalia necesita un gobierno estable", anunció el todavía jefe de gobierno del estado, al sugerir que su partido está a favor de formar una alianza con el SPD. "Asumiré la responsabilidad, tanto como ministro presidente como jefe del partido", añadió.

Tarea difícil

Pero su posible socio, el Partido Socialdemócrata (SPD), piensa diferente. Aunque este obtuvo una décima menos que la CDU (34,5%), el jefe del partido Sigmar Gabriel anunció ayer que la candidata, Hannelore Kraft, será la futura jefa del gobierno regional, aunque admitió que la tarea para formar el nuevo gobierno no será fácil. El SPD no descarta un gobierno de gran coalición, pero el líder del partido dejó abierta la posibilidad para negociar un gobierno tripartito con los Verdes y el FDP y guardó silenció sobre la posibilidad de buscar una alianza con el partido La Izquierda.

Los Verdes, en cambio, anunciaron ayer que no se opondrían a una eventual alianza con el SPD y la Izquierda, una posibilidad que podría provocar nuevamente un descalabro en las filas de la socialdemocracia, al igual que ocurrió hace un año en el estado de Hesse.

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