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Internacional
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AFGANISTÁN

¿ Ayudas al desarrollo para los talibanes?

Millones de dólares destinados a desarrollo han caído o están en riesgo de caer en manos de los talibanes afganos debido a la corrupción rampante y la situación de alto riesgo bajo la que operan las agencias de ayuda en Afganistán.

Varias personas atienden a unos heridos
Los talibanes pueden agenciarse dinero destinado al desarrollo
EFE

La oficina de inspección general de USAID -la agencia estadounidense para el desarrollo-, afirma disponer de "indicios" sobre pagos de sus subcontratas a los talibanes a cambio de obtener "protección" en las áreas inseguras. "Los pagos se hicieron como parte de acuerdos de seguridad con comunidades locales que muy probablemente incluían a los talibanes y sus grupos de apoyo", expone la oficina en un documento interno sobre el desvío de fondos.

De acuerdo con el documento, fruto de una investigación de un año (2009) sobre el plan de Desarrollo de Comunidades y Gobierno Local (LGCD), hay insurgentes que llegaron a negociar tajadas de hasta el 20% del valor de esos proyectos.

El desarrollo local es uno de los pilares de la estrategia del general a cargo de las tropas extranjeras desplegadas en el país, David Petraeus, aunque en ocasiones las agencias de ayuda deben operar en zonas bajo influencia de los talibanes.

Sólo en 2009, unos 5,2 millones de dólares de los fondos de USAID estuvieron en "riesgo de caer en manos de los insurgentes", según la inspección, que también descubrió un fraude masivo en una de las subcontratas, DAI, en sus oficinas de Yalalabad (este).

En general, "los talibanes reciben sobornos para que dejen que se desarrollen los proyectos, o bien reciben comisiones de las subcontratas", dijo una fuente de USAID que pidió el anonimato y que reconoció que hay ya una investigación en marcha.

Los insurgentes, explicó, han recibido "por error" "millones" de dólares presupuestados en principio para ayuda al desarrollo, sobre todo en las áreas del sur y el este de Afganistán, donde cuentan con sus bastiones tradicionales y la inseguridad es mayor. "Sabemos que una subcontrata en Kunar (este) pagó a los talibanes un 20 por ciento de la cantidad destinada a la construcción de una carretera para que la dejaran trabajar. Esto y las drogas financian la violencia en esas áreas", añadió esa fuente.

Entre diplomáticos y la clase política afgana no son pocas las voces que denuncian por lo bajo las irregularidades presentes en las actividades de ayuda al desarrollo en Afganistán, el segundo país más corrupto del mundo según Transparency International.

"Intenté cerrar más de 2.000 oenegés cuando era ministro debido a la corrupción. Hoy no puedo proporcionar las pruebas: el Gobierno está corrupto, ¿así que cómo va a estudiarlas?", dice el ex ministro de Planificación, Ramazán Bashardost, hoy en la oposición.

Las relaciones entre Afganistán y Estados Unidos han atravesado momentos de tensión en los últimos meses, por la presión estadounidense para que el Gobierno de Hamid Karzai tomara medidas contra la corrupción presente en los estamentos ejecutivos.

Según mantiene la propia misión de la USAID en Afganistán, la corrupción en el Gobierno proporciona manga ancha para las malas prácticas oficiales, lo que lleva a su vez a la "desilusión y la ira popular" y, en último término, "fortalece a la insurgencia".

En el año 2009, según datos difundidos en enero por la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito, los afganos tuvieron que pagar unos 2.500 millones de dólares en sobornos, lo que supone el 23% del Producto Interior Bruto del país. A la vez, sin embargo, Afganistán acusa a Estados Unidos y sus aliados de alentar el problema con el dinero que destina a la reconstrucción del país y la concesión de proyectos a entidades afganas controladas por milicias y redes mafiosas.

El Gobierno afgano se apuntó un tanto en septiembre, cuando la fuerza militar internacional desplegada en el país anunció nuevas guías en sus contrataciones, una demanda de Karzai con vistas a controlar mejor quién se beneficia de esas relaciones contractuales.

"La mayoría de las veces, los talibanes no reciben dinero por error, sino a propósito. Es fácil bloquearles si la comunidad internacional corta su financiación, pero no está siendo honesta", según el analista Waheed Mujhda, del Centro para Estudios Estratégicos de Kabul.

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