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Internacional

ELECCIONES EEUU

Los retos del nuevo presidente

Barck Obama tiene dos meses de transición por delante con una economía de guerra al borde de la recesión. Un hombre de Clinton será el jefe del equipo de transición y todas las miradas esperan saber quién será el futuro secretario del Tesoro.

Barack Obama lo resumió en su primer discurso como presidente electo de Estados Unidos. "Los desafíos a partir de mañana serán los mayores de nuestra vida, con dos guerras, un planeta en peligro y la peor crisis financiera del siglo". Casi dos años después de una agotadora campaña y tras entrar en la historia como el primer afroamericano en llegar a la Casa Blanca, ahora tiene por delante dos meses y medio hasta que tome las riendas del país el próximo 20 de enero, una transición que no será fácil.

El próximo presidente de Estados Unidos ha decidido tomarse este miércoles de descanso para celebrar su victoria en la intimidad y descansar después de varios meses recorriendo el país de una punta a otra. Pero el descanso será eso, 24 horas, porque de hecho a esta hora sus principales asesores ya deben tener las llaves de la Oficina de Transición, de casi diez mil metros cuadrados y que estará en el centro de Washington.

John Podesta será el hombre fuerte del equipo de transición del presidente electo hasta el próximo 20 de enero. Ya fue jefe de gabinete durante la administración Clinton, y esta vez será el encargado de llevar las riendas de un equipo que estará integrado por Valier Jarrett, una de sus principales consejeras de campaña y amiga personal del candidato demócrata, y Pete Rouse, asistente personal del senador en la Cámara Alta. Como asesora especial estará la gobernadora Janet Napolitano.

Otros de los colaboradores que estarán en el entorno del presidente electo serán Cassandra Q. Butts, que desde hace meses trabaja en el traspaso de mando el todopoderoso Departamento de Seguridad Nacional, Michael Signer, que tendrá que dar forma a la agenda pública de los próximos años y que tiene entre sus asesores al ex asesor de Seguridad Nacional Zbigniew Brzezinski y a la ex secretaria de Estado Madeline Albright.

Parece que el presidente saliente no va a dificultarle las cosas. George W. Bush, que llevaba varias semanas desaparecido -según la Casa Blanca para no interferir en la campaña y según las malas lenguas para no perjudicar a McCain- compareció brevemente este miércoles para felicitar al ganador, con quien dijo que cooperará hasta el día del traspaso de mando y que mantendrá informado a Obama de las "decisiones importantes" para el país.

Equipo económico

Seguramente este jueves el senador se pondrá manos a la obra teniendo muy presente algo en lo que todos coinciden 'el día después', que la situación económica fue el principal motivo que llevó a la gente a votar y que la gente quiere soluciones. Obama lo sabe muy, se pasó toda la campaña diciendo que estaba mejor preparado que John McCain, y aunque hasta dentro de casi ochenta días no estará al mando del país tiene que moverse rápido, buscar a los mejores y enviar una señal a los mercados.

La grave crisis hipotecaria del año pasado fue el germen del caos financiero de Wall Street de finales del verano, que ha costado hasta el momento miles de millones de dólares a los inversores estadounidenses y que ha colocado al país al borde de una profunda recesión. Los últimos datos oficiales revelaron que la economía del país sufrió una contracción del 0,3% en el tercer trimestre del año, el mayor descenso del PIB desde el tercer trimestre de 2001, y que una treintena de estados ya están en recesión.

Con la tarea titánica que tiene por delante, el presidente electo deberá formar un gabinete acorde a las promesas de cambio que anunció y preparado para el futuro incierto que se avecina. Todas las miradas estarán puestas en el hombre que escogerá para uno de los puestos claves, el secretario del Tesoro, que asumirá con una crisis económica sin precedentes, con una treintena de estados de la Unión que ya están en recesión, y con la obligación de gestionar el plan de rescate de Wall Street.

Por algo los analistas coinciden en que el nuevo equipo económico debe ser una de sus prioridades, para lo cual Obama lleva varios meses trabajando. Ahora las quinielas están a la orden del día y en todas ellas aparecen el multimillonario Warren Buffet y el el presidente de la Reserva Federal de Nueva York, Tim Geithner, así como Larry Summer, que fue secretario del Tesoro con Bill Clinton, y Paul Volker, que fue presidente de la Fed durante los mandatos de Jimmy Carter y Ronald Reagan.

Dos guerras heredadas

Otra de las las cuestiones que Obama deberá abordar con urgencia es Iraq, una guerra demasiado impopular, con un altísimo coste económico y que ha costado miles de vidas estadounidenses. El senador fue claro y prometió por activa y por pasiva que si llegaba a la Casa Blanca pondría fin a la campaña militar "de forma responsable", ordenando el regreso paulatino de las tropas en 16 meses, que en estos momentos asciende a 15.000.

Si bien es cierto que prometió el regreso a casa de las tropas en Iraq, la realidad es que muchos de esos mandos y soldados lo harán por poco tiempo, ya que el candidato también dijo en reiteradas ocasiones que si se convertía en presidente trabajaría para mejor la cada vez más conflictiva situación en Afganistán, uno de los referentes de la lucha contra el terrorismo que emprendió la Casa Blanca tras los ataques terroristas del 11 de septiembre.

El futuro presidente de Estados Unidos también tendrá muy presente la amenaza nuclear, encarnada en Irán y Corea del Norte, "un peligro real" para el mundo, aunque durante la campaña tendió una mano a la diplomacia y se mostró partidarios del diálogo con Teherán y Pyongyang, una camino que en caso de confirmarse supondrá un giro radical en la política exterior de la Casa Blanca en los últimos ocho años, y un acercamiento a quienes creen en el multilateralismo.

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